Ya llevamos 45.000 millones más en los presupuestos generales, solo con aprobaciones en Consejos de Ministros
El Gobierno comete todo tipo de anomalías, auto aprobando gastos que deberían pasar por el Congreso y el Senado
La Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), fiel a sus compromisos, ha sacado sus diferentes informes ya con los datos de cierre de los nueve primeros meses del año, con lo que ya tenemos por delante una foto muy fiel de lo que nos puede pasar de aquí a finales de año.
Estamos en una situación de permanente aumento de los gastos, sin control alguno del Parlamento y utilizando un modelo que debería de estar completamente prohibido, que no es otro que llegar a un Consejo de Ministros, decirle al jefe «necesito más dinero» y el jefe dar simplemente el OK, para que se aumente la partida de gasto propuesta por un ministro, sin ningún otro control.
¿Se imaginan en Telefónica, o en el Banco Santander, que Marc Murtra o Ana Patricia Botín, aprobasen partidas extraordinarias de gasto en los Comités de Dirección de sus organizaciones sin aprobación de su Consejo de Administración? Si eso pasase en una empresa del IBEX 35 y los mercados se enterasen, las acciones de la compañía se despeñarían, y las posibles demandas a las que se podrían ver sometidos sus presidentes y ejecutivos por los accionistas de la sociedad, serían lo más normal.
Esa anormalidad de poder saltarse los Presupuestos aprobados en Consejos de Administración y en las Juntas Generales de accionistas, que provocarían escándalos en los mercados financieros, se producen todas las semanas en los Consejos de Ministros de nuestro país.
Pedro Sánchez, cuya especialidad es enfangarlo todo, está utilizando son subterfugios para conculcar la Constitución
No paran de aprobarse créditos extraordinarios para las diferentes partidas de los nueve capítulos de gasto de los que consta la Contabilidad Nacional y eso es posible porque, al no tener aprobados los Presupuestos Generales del estado para 2025, el Gobierno sigue con los Presupuestos de 2023 aprobados en diciembre de 2022; sin embargo, y como el país ha cambiado sus necesidades de gasto, la solución no es dimitir y convocar elecciones generales para poder sacar adelante los nuevos presupuestos, la solución que han encontrado es cometer todo tipo de anomalías, autoaprobando gastos que deberían ser aprobados por el Congreso y el Senado.
Vemos como en Estados Unidos al no aprobarse los fondos necesarios para operar todas las agencias federales desde el 1 de octubre (inicio del año fiscal en Estados Unidos), están cerradas. No todas, porque hay servicios que se consideran obligatorios como defensa o tráfico aéreo.
Pero Pedro Sánchez, cuya especialidad es enfangarlo todo, lo que realmente está utilizando son subterfugios para conculcar la Constitución. Nuestra Carta Magna obliga al esfuerzo de presentar los Presupuestos Generales, aunque estos sean rechazados, porque así, al menos, sabríamos para qué se quiere utilizar el dinero que se pretende recaudar de los impuestos.
La realidad en la que vivimos es que este gobierno, en lo que va de año, se ha aprobado casi 45.000 millones más de gasto «extraordinario» que lo que tenía aprobado para 2023 y 19.000 millones más de lo que ya se había aprobado en 2024. Para que lo veamos perfectamente claro, he preparado este cuadro, que nos permite ver que es lo que sucede.
En 2024, a cierre del tercer trimestre, Sánchez había aprobado 25.803,6 millones de euros de más gasto. En 2025 esa cifra ha subido hasta los 44.887 millones, que se han ido repartiendo en las diferentes partidas de los Presupuestos Generales. Así, ya lleva aprobados 1.253 millones más para gasto de personal y 2.353 millones para los gastos corrientes.
Entre las Operaciones No Financieras, la partida que más sube es la de las Transferencias Corrientes, que se dispara en 17.513 millones, para hacer frente a las necesidades de la Seguridad Social, que ni un solo mes ha llegado a su cierre contable sin tener que pedir dinero prestado al Estado.
La segunda partida que más crece son las Inversiones Reales, que lo hacen en 5.909 millones, pero este dinero no es para obra civil, sino para inversión en Defensa, cifra, por otro lado, muy alejada del compromiso del 3,5 % y también muy lejos todavía del 2,1 % de Defensa sobre el PIB.
La tercera partida son los Gastos Financieros, que suben en 4.535 millones de euros y son el doble que el año 2024.
La Seguridad Social no ha llegado ni un solo mes a su cierre contable sin tener que pedir dinero prestado al Estado
El Total de las Operaciones No Financieras sube en 26.453,9 millones, a pesar de que han dejado con telarañas al Fondo de la Contingencia, donde han quitado 3.067,2 millones y ha aprovechado para reducir las Transferencias de Capital en 2.043,2 millones, que en definitiva es reducir las Inversiones Reales de terceros.
Si a esto le añadimos los 18.433,2 millones que han tenido que pedir prestados, nos vamos a un aumento total del Presupuesto de los 44.887 millones, un 74 % más que en 2024.
Así es como funciona un gobierno que ha entrado en un colapso legislativo, tras el anuncio de Junts de tumbar toda su actividad parlamentaria, y que se encuentra en un ring, donde le tienen completamente grogui, entre Junts, el juicio del Fiscal General, el de Begoña, el de David, los informes de la UCO, Cerdán, Ábalos, Koldo y todo lo que va a seguir saliendo.
Solo han quedado para subir recaudación por impuestos y empobrecernos y para gastar sin control, pedir dinero prestado y arruinar a nuestro país.