El presidente y consejero delegado de Global Exchange, Isidoro Alanís, en El Debate.
El líder mundial de cambio de divisas lo tiene claro: «Si queremos que los políticos nos controlen, el euro digital es la mejor medida»
El presidente de la empresa española Global Exchange, la número uno del mundo en su terreno, está radicalmente en contra del euro digital que defienden Sánchez y Europa
La madre de Isidoro Alanís, actual presidente y consejero delegado de Global Exchange, vio el negocio mientras trabajaba en un centro comercial que tenía la familia en Fuente Oñoro, en Salamanca, en la frontera con Portugal.
En la zona había mucha demanda de intercambio de divisas. Para poder dar ese servicio, pidieron una licencia al Banco de España y empezaron esta actividad en su centro comercial en 1996. Treinta años después de aquello, tienen 500 oficinas en 31 países. Son los líderes mundiales en este tipo de establecimientos, en aeropuertos y en número de oficinas.
Cuando llegó el euro -empezó a circular en 2002-, tuvieron una crisis. Cerraron quince de las dieciséis oficinas que ya habían puesto en marcha, y en 2001 abrieron la primera en el extranjero: en Argentina. Le siguieron Uruguay y Costa Rica, y fueron creciendo hasta las cerca de 500 oficinas que tienen hoy en día, repartidas por veintiseis países.
El 15 de enero abrirán en el aeropuerto londinense de Heathrow
Veinticuatro años después de aquella crisis, facturan 300 millones de euros y el año pasado obtuvieron un ebitda -beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones- de 45 millones de euros (este año será un poco menos). El diferencial entre comprador y vendedor -el margen comercial- es del 12 %. Tienen 3.000 personas en plantilla.
El 15 de enero abrirán en el aeropuerto londinense de Heathrow, con más de veinte oficinas, 100 cajeros automáticos y 200 personas trabajando. Sustituyen a una empresa que llevaba treinta años allí. Recientemente, han abierto en Arabia Saudí (primera empresa de este tipo a la que se le concede licencia), Japón y Malasia. Tienen 12,5 millones de clientes al año.
Alanís defiende con fuerza la importancia del efectivo: «En Francia puedes encontrar que un taxista te dice que no tiene datáfono y solo puede cobrarte en metálico. Y todos hemos visto lo que ha pasado con el apagón en España. Si no tienes efectivo, estás perdido». Piensa que detrás de la persecución en efectivo puede haber una influencia de las empresas de medios de pago.
Totalmente contrarios al euro digital, piensan que solo servirá para controlarnos más
Defiende que el efectivo tiene ventajas como que no te controlan el gasto, tienes más libertad y no tienes costes asociados como la tarjeta. «El ciudadano se va a dar cuenta», dice. Luego están los problemas de los ciberataques, que pueden afectar a las tarjetas, no al metálico. «Por usar dinero en efectivo no eres un delincuente». Ahí está de acuerdo con Sánchez. «¿Por qué no se habla de las criptomonedas como método de blanqueo de dinero?», dice. «¿Por qué se reduce a 1.000 euros la posibilidad de pago en efectivo en España, si en Europa está en 6.000 euros?», añade. «Sin efectivo, hay posibilidad de corralito», apunta. En Alemania usan mucho efectivo; en Suecia y Finlandia también, más aún teniendo en cuenta su cercanía al conflicto de Ucrania, y los problemas que pueden producirse con las tarjetas, como los ciberataques.
En cuanto al euro digital que desde Bruselas están dispuestos a implantar en Europa, lo tiene clarísimo: «Si queremos que los políticos nos controlen el gasto, la mejor medida es el euro digital. Estoy totalmente en contra de él. Podrán negarnos que vayamos a comprar tabaco porque es malo, que compremos alcohol o determinada carne porque no viene bien a nuestra salud».
Pide respeto a los políticos
Alanís es también presidente del Instituto de Empresa Familiar en Castilla y León. Su mandato acaba en junio. Representa a las 190 empresas más importantes de Castilla y León, que suponen el 18 % del PIB de la región y el 10 % del empleo. Pide respeto al Gobierno: «En lugar de que se nos ataque con subidas de impuestos, que se tenga en cuenta nuestro papel en la creación de empleo y de riqueza».
Afirma que el absentismo del que se habla es falso: «¿Cómo es posible que en la región hubiera un 5 % en la pandemia y ahora haya un 7,5 %? Hay que mejorar la regulación de las bajas y pedir responsabilidad a los médicos: que no den bajas con tanta facilidad. No puede despedirse a nadie que esté de baja».
También resalta el problema de la falta de talento: cómo no se cubren las vacantes necesarias por falta de ajuste entre oferta y demanda, y por ausencia de una mayor cultura del esfuerzo. Por último, está desatando una batalla contra la burocracia en connivencia con la Junta de Castilla y León, ya que supone un obstáculo serio para el trabajo de las empresas. «La ventanilla única -plataforma para agilizar trámites-, ni está ni se le espera».