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El economista José Carlos Díez, en El Debate.Thorun Piñeiro

José Carlos Díez: «Pedro Sánchez debería irse ya, por su propio bien»

Este experimentado economista es socialdemócrata, pero no comparte la política económica del Gobierno actual y sostiene que debería haber un cambio cuanto antes para resolver problemas urgentes

José Carlos Díez (Palencia, 1971) es un economista que se considera socialdemócrata, pero de Felipe González, nada de Pedro Sánchez. El PSOE le encargó la ponencia económica de las elecciones primarias del año 2017. La elaboró con la participación de cien personas de perfil diverso, entre los que se encontraba Manuel de la Rocha, el actual jefe de la oficina económica de Moncloa. Sánchez la cambió de arriba abajo, y Díez se fue. «No tenía ninguna afinidad ni confianza con él, y lo dejé voluntariamente», explica. Aun así, no tiene mal recuerdo de esos tres meses de su vida, los únicos que ha dedicado a la política. Aprendió cómo funcionan los partidos políticos por dentro, y le pareció «de lo más complicado que he conocido». Antes de aquello fue economista jefe de Intermoney, el broker lider de España en deuda pública, y en medio ha sido profesor de Macroeconomía y Finanzas Internacionales en la Universidad de Alcalá de Henares, en donde ejerce desde el año 2002. Colabora habitualmente en medios de comunicación y ha escrito varios libros. En los últimos años se ha vuelto especialmente crítico con la política económica de Pedro Sánchez.

—Quienes le conocen están un poco sorprendidos con usted. Le situaban en la izquierda, y no para de criticar a Sánchez.

—Coincido prácticamente con el 95 % de las cosas que dice Felipe González. Pertenecen al PSOE que conocí, con el que me identifiqué y voté. Pedro Sánchez no tiene nada que ver con esos valores que identifiqué, y creo que le ha pasado a mucha más gente: Felipe González sacó 204 escaños y Sánchez tiene 120. Seguramente es verdad que la sociedad ha cambiado mucho. Con problemas como el de la vivienda y la inmigración se ha generado una desigualdad que puede generar tensión e inestabilidad. La desigualdad nunca es buena. De hecho, el Partido Socialista nació para corregir la desigualdad. Pedro Sánchez y Yolanda Díaz no lo creen así, pero, si dices que eres de izquierdas, no puedes estar contento con un modelo económico como el que tenemos, que genera desigualdad. Si estás aquí solo por estar en el poder y tener un sueldo, se entiende, pero no es de izquierdas un modelo que genera precariedad y la tercera o cuarta tasa de pobreza más alta de Europa. El mundo se ha hecho muy complejo, y yo cada día estoy más liberal en todo. En la parte económica, respeto cada vez más a las personas. Los socialdemócratas respetamos mucho la economía de mercado. Estamos en contra del comunismo. Podemos, Venezuela y Maduro nos horrorizan. La esencia de la socialdemocracia en este siglo es la educación: una buena educación pública que garantice la igualdad de oportunidades y garantice sociedades estables, no desiguales. No estoy en contra de los pensionistas, pero creo que tenemos un exceso de protección a las pensiones que está drenando recursos del resto de bienes y servicios públicos. No puedes destinar cada año más dinero a pagar pensiones y condenar a los niños que hayan nacido en una familia pobre a que tengan una educación pública peor que la privada, y no estoy en contra de la privada.

—Decía que ha aprendido mucho de los partidos políticos. Las pensiones es un tema difícil en el que no quieren meterse. ¿Cómo se resuelve?

—No puedes forzar a un político a que tome decisiones en el sistema de pensiones, porque va a provocar el rechazo en diez millones de votantes. El problema de las pensiones es muy sencillo. Podría explicarlo José Mota mejor que yo. Las pensiones son un sistema de reparto en el que, como dice José Mota, son las que entran por las que salen. Lo que entra es mucho menos de lo que sale, y uno de cada cuatro euros que reciben nuestros pensionistas se paga con deuda pública, que van a pagar mis hijos con una duración media de diez años. Esto va en contra de todos los principios de prudencia económica y Hacienda Pública. No puedes endeudarte para pagar gasto corriente. Nos lo enseñan en primero de Hacienda Pública. Después de Keynes, la Teoría General y la Gran Depresión, en una recesión puedes financiar gasto corriente con deuda pública solo si en la fase de expansión generas ahorro para quitar esa deuda. Lo dice Alvin Hansen, keynesiano de la Universidad de Harvard, que estuvo en el equipo de la presidencia económica de John Kennedy. Está todo estudiado. Si en las recesiones te endeudas y en las expansiones, como ahora, no ahorras, la deuda pública va subiendo. Hemos pasado del 35 % al 100 % en 2007, y somos el cuarto país del mundo con más deuda pública sobre PIB. ¿Y los políticos están contentos? Pues yo no lo estoy. ¿Qué va a pasar? Lo de siempre: que el ser humano solo cambia cuando no le queda más remedio.

No veo que vaya a haber un problema con las pensiones, pero, ¿y si lo hay? No hay un plan B.

—Al menos de momento los inversores no parecen asustados.

—No creo que seamos una preocupación mundial. La prima de riesgo española está en cincuenta puntos básicos, y la bolsa española es la que más ha subido del mundo en el último año. He asesorado a inversores internacionales mucho tiempo. Si estuvieran asustados, la prima de riesgo no estaría en cincuenta puntos, pero un día se asustarán, y, como los gorilas, cuando se asustan, son muy violentos. Se van muy rápido y no les ves, y entonces no hay dinero para pagar las pensiones. Pagamos pensiones con deuda pública. Si no podemos emitir deuda pública en cuatro o cinco semanas, no hay dinero para pagar las pensiones de enero. Ese es el sistema que tenemos. ¿Va a haber un problema? No lo veo, pero, ¿y si lo hay? ¿Cuál es el plan? Pues no lo hay. Sería más honesto con los pensionistas decirles la verdad: que no hay dinero, que no se puede financiar el pago de pensiones con deuda pública, que hay que moderar el crecimiento del gasto.

—¿Implicaría eso recortar las pensiones?

—No, pero sí moderarlo a un crecimiento razonable. En el año 2022 Pedro Sánchez subió las pensiones un 10 % y el sueldo a los funcionarios un 4 %. Así el país no puede ir bien: si a los que no trabajan les va mejor que a los que no trabajan... Una economía no puede funcionar así. Es imposible. Si las pensiones hubiesen subido un 4 % en 2022, este año tendríamos un punto menos de PIB de déficit. Un punto menos son 16.000 millones de euros que podrían emplearse en educación y en mejorar la vivienda. Solo lo que vamos a gastar este año en aumento de pensiones es más que todo lo que gastan el Estado y todas las administraciones en vivienda pública asequible. Alguien tiene que decirle la verdad a la gente. Por otro lado están todos los días con si habrá pensión para los baby boomers -los nacidos aproximadamente entre 1957 y 1977-. Creo que la habrá, pero va a bajar. La pensión recibida sobre el último salario recibido está en torno al 80 % en España. En Francia y Alemania están en el 50 %. Tendremos que bajar al 50 % en los próximos cinco años, con sangre, sudor y lágrimas. Si lo hiciéramos de manera ordenada, sería mejor, pero lo haremos a lo bestia.

La economía española no puede funcionar si a los que no trabajan les va mejor que a los que trabajan

—El otro gran problema es el paro.

—Los que salgan al mercado de trabajo en los próximos cinco años van a ser muchos menos de los que se jubilan. Cuando entré a estudiar Economía en la Universidad de Alcalá en el año 1991 éramos 300 en el primer curso. Este año están menos de 100. Es una caída del 70 %. La tasa de paro cae en España por el efecto demográfico. Además, hemos mejorado la esperanza de vida desde los 72 años cuando murió Franco a los 84 años. Esto generaría una bajada estructural del paro, pero no queremos que la tasa de paro baje, porque estamos trayendo muchísima inmigración. Necesitamos inmigrantes porque tenemos un problema demográfico, pero no necesitamos un millón de inmigrantes nuevos al año. Nos vale con 300.000, y con alta cualificación. No puede ser que los estudiantes latinoamericanos que han descubierto Madrid como un sitio fantástico para estudiar acaben la carrera a los cuatro años y no tengan un permiso de trabajo. Les hemos educado en nuestra cultura, tienen nuestra educación y las empresas están deseando contratarles. El Ministerio de Seguridad Social está todo el día pinta y colorea, contando lo bonito que es el sistema, ¿y no pueden darle un visado de trabajo por cinco años? Tenemos una Ley de Startups que ha incluido a los nómadas digitales. Tenemos la mejor fiscalidad del mundo para un nómada digital. Les das un visado de cinco años y pagan un 15 % de IRPF durante cinco años. ¿Por qué no vienen? Porque no les dan el visado. Por burocracia. La gente que cobra más de 60.000 euros es la que paga al sistema más de lo que recibe. Si traemos inmigración de menos de 60.000 euros, gastan más de lo que aportan al sistema. No estoy en contra de traer inmigrantes de abajo, pero los de arriba también. Habría que hacer una política de inmigración ordenada, con racionalidad económica. Con una política de inmigración como la de Australia, los salarios de abajo subirían. Se reduciría la desigualdad, y sería mucho más barato incorporar tecnología en las empresas. Las empresas ganarían más dinero, se pagarían mejores salarios y, paradójicamente, con menos inmigración tendríamos menos desigualdad, mejores pensiones, sanidad y educación.

No necesitamos un millón de inmigrantes nuevos al año. Nos vale con 300.000, y con un perfil de alta cualificación. La inmigración debe ser ordenada.

José Carlos Díez piensa que la presidenta Beatriz Corredor debería abandonar Red Eléctrica.Thorun Piñeiro

—¿Cómo lo pondría en práctica?

—Voy a dar tres medidas. La primera es una política de inmigración como la de Australia. Es fácil de copiar. Si no estás regularizado, te echan. Es legal y respetuoso con los derechos humanos. La segunda tiene que ver con la energía. Tenemos el coste de energía más barato, sobre todo el industrial, por las renovables, pero no hay red. ¿Cómo vas a poner fábricas si no puedes enchufarte a la red? Entonces, que pongan en Red Eléctrica a una persona que sepa de electricidad, no a una registradora de la propiedad como la presidenta, Beatriz Corredor. Corredor, que se vaya al Registro de la Propiedad, que hay que hacer más viviendas, más hipotecas. Ponemos un consejo profesional en Red Eléctrica, porque ahora son todos políticos puestos a dedo, y empezamos a hacer redes. ¿Por qué los chinos tiran redes en un mes? ¿Por qué en la Cañada Real tiran red para hacer marihuana y tú no puedes hacer red? Es que es muy complicado: pues cambia las leyes urbanísticas y de expropiación. Si consigues esas dos cosas y pones un poco de orden en la parte tecnológica y las universidades públicas, ya está. ¿Cómo combinas la investigación con las empresas? Buscando financiación. Por darle un ejemplo al Gobierno y al ministro de Economía, Carlos Cuerpo: ¿por qué han devuelto los 60.000 millones de fondos Next Generation en lugar de montar un fondo específico para empresas tecnológicas, que es lo que dice Mario Draghi? ¿No hay ningún indicio de vida inteligente en el Ministerio de Economía que identifique que esos 60.000 millones pueden gastarse en montar un fondo para que las empresas tecnológicas funcionen? Con esas tres cosas, en diez años vamos a pleno empleo, subimos el salario medio un 50 % en España y reducimos a la mitad la desigualdad y la pobreza.

¿No hay ningún indicio de vida inteligente en el Ministerio de Economía que identifique que los 60.000 millones que se devuelven de fondos europeos pueden gastarse en montar un fondo para que las empresas tecnológicas funcionen?

—Ya que ha salido la cuestión de la energía, ¿qué le pareció el apagón?

—Todavía no hemos escuchado a Beatriz Corredor -presidente de Redeia, antes Red Eléctrica- pedir perdón. Dice que no tuvo la culpa. ¿Qué están haciendo desde abril? Subir el consumo de gas comprándoselo a Trump y a Putin. Tendríamos que reducir el consumo de gas, primero por coste, porque a la industra española le encarece mucho. El precio del megavatio está cerca de 100 euros, y las renovables producen por debajo de 40. La nuclear está en torno a 60-70. ¿Por qué cierran Almaraz? Solo por temas ideológicos. No creo que España tenga que invertir en nueva nuclear. No lo necesitamos. Nuestra ventaja está en las renovables, pero hasta que llegue la acumulación, las baterías... No puedes desconectar Almaraz sin tener nada conectado al otro lado. Las noches que no haya viento vas a quemar gas de Trump y de Putin y vas aumentar las emisiones contaminantes, y luego vas a la cumbre de Brasil y dices que eres muy verde y sostenible. Verde soy yo, que no quiero cerrar Almaraz. Si te han pedido una prórroga de tres años, concédela y luego decides. ¿Te cuento una anécdota?

¿Por qué cierran Almaraz? Solo por motivos ideológicos. No puedes cerrar Almaraz si no tienes nada conectado al otro lado.

—Venga.

—Hace unos días fui a ver un partido de fútbol, y en el descanso me contaban lo siguiente: un fondo internacional muy potente, de un país muy potente, que ha invertido en España más de 1.000 gigavatios, que son unos 700 millones de euros; como Almaraz en fotovoltaica. Quieren poner baterías en las plantas fotovoltaicas porque tenemos un exceso de producción en horas de sol, y por la noche no hay. Ponen baterías que acumulan las horas de sol y por la noche las sueltan al sistema. Es una inversión privada que hace un bien al país porque abarata el coste de la electricidad y hace bien al planeta porque emitimos menos gas. Todo perfecto, ¿no? Pues le pidieron un aval para hacer la inversión en baterías. Pero hombre: si han invertido 700 millones. ¿Qué más aval quieres? No acaba ahí la cosa: llevan once meses esperando el visto bueno del Ministerio de Transición Ecológica. A ver si nos escucha la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen: Sara, once meses en tu Ministerio. No te enteras, Sara. Once meses para decirles si es o no bueno un aval del Santander, que tiene el mismo rating y calidad crediticia que el Gobierno de España. ¿Cómo no va a ser bueno el aval? Este es el país de la burocracia que tenemos que estar todo el día aguantando. En España tenemos la mejor ingeniería de renovables del mundo. Somos líderes mundiales en tecnología de centrales de doble bombeo en hidráulica. Hemos tenido la mayor central de doble bombeo del mundo en La Muela, en Valencia, con treinta gigavatios de acumulación. ¿Por qué no dar seguridad jurídica y una regulación para que se sepa a qué precio van a subir, a bajar, y cómo sale la rentabilidad de la inversión? ¿Por qué no haces una regulación sencilla y das una ventaja competitiva al país? Abaratas el coste de nuestra industria, tiras red y empiezas a atraer empresas industriales. Las empresas industriales suelen tener más de cincuenta trabajadores, y el doble de salario medio que las de menos de cincuenta. En el momento en que subes los salarios, ya no necesitas tanta inmigración.

A Sara Aagesen le digo que no se entera. Hay fondos internacionales esperando once meses a que les aprueben un aval. Este es el país de la burocracia que tenemos que estar todo el día aguantando

—¿Qué le parece el intervencionismo creciente del Gobierno de Sánchez, con su retorno a Telefónica y su peso creciente en Indra, por poner dos ejemplos?

—No lo he entendido. El Estado tiene que participar en empresas cuando hay un cambio tecnológico, el sector privado no lo ve y estás en un estado muy incipiente de algunas tecnologías. Por ejemplo, creo que el Estado lo ha hecho muy bien a través del CDTI con PLD Space. Con esta empresa de Elche, 100 % privada, nos hemos convertido en uno de los diez países que han puesto un cohete en órbita. Ha entrado con fondos europeos bien usados y le ha dado una ayuda, aunque a la medida de Europa. Por ponerlo en contexto, SpaceX -la empresa espacial de Elon Musk- ha recibido 15.000 millones de euros del gobierno americano. PLD Space ha recibido 35 millones. En este caso está justificado que el Estado entre a dar una ayuda, pero lo que estamos viendo en la SEPI es un disparate. Que haya constructoras y comisionistas que entren en las licitaciones de un túnel es muy feo. Entiendo que los españoles se cabreen, y yo también me cabreo. Hay que penalizarlo en las urnas, pero eso no es nuevo. Lo que es inédito es que la Guardia Civil entre en el Ministerio de Hacienda, en la calle Alcalá, a pedir información de la SEPI porque hay operaciones vinculadas a fondos de la SEPI que son supuestamente fraudulentas y con riesgo de corrupción. Llevo treinta años estudiando la economía española y esto nunca había pasado.

Lo que está pasando en la SEPI es un disparate. La entrada de la Guardia Civil en Hacienda es inédita. El próximo Gobierno tendrá que cambiarle el nombre. El coste reputacional está siendo tremendo.

—¿Y qué consecuencias puede tener?

—El coste reputacional que está teniendo la SEPI por esta panda de golfos es brutal. La SEPI es un brazo del Estado muy importante. Por ejemplo, Sepides, que es un fondo maravilloso, financia operaciones para hacer fábricas. Las empresas que cogen dinero de Sepides invierten en la fábrica, crean empleo normalmente en pueblos, los empleos son buenos y pagan las pensiones y la sanidad. Pero claro, cuando se ve lo que publicáis los medios, los empresarios piensan que cómo van a pedir dinero ahí. Están temerosos, y ya estamos tocando las cosas de comer. Operaciones como Telefónica: ¿qué pinta el Estado en Telefónica? Una empresa que no ha sabido generar valor para sus accionistas desde hace veinte años, que está fuera de todo el desarrollo tecnológico, que ha llegado el nuevo equipo y todavía no sabemos cuál es su plan... Que han presentado un plan para el año que viene y el precio de la acción ha caído un 30 %... Que lo primero que hace es vender sucursales en América Latina, donde hay comisiones... Hombre, por favor: es todo tan pornográfico...

¿Qué pinta el Estado en Telefónica?

—¿Y lo de Indra?

—O sea. De verdad. El Estado los infla a contratos de Defensa y todavía no sabemos qué van a hacer. Acaba de soltar 17.000 millones a todo el sector de Defensa sin licitación pública: por adjudicación directa. ¿Cuál es el plan? Entra una empresa privada que se llama Escribano sin poner ni un euro: emitiendo deuda, algo que recuerda mucho a la operación de Fernando Martín en la época de la burbuja inmobiliaria. Toman el control con el apoyo de Moncloa, que está dentro del capital a través de la SEPI; ponen al de Escribano de presidente, se infla toda la empresa y el sector con contratos públicos cuando no hay Presupuestos... Llevo muchos años estudiando la economía y aquí todo es raro. Cuando no entiendo las cosas, me pongo nervioso. Y aquí, de repente, dicen: lo primero que voy a hacer es comprarme mi compañía. ¡Siendo presidente de Indra -Ángel Escribano-, se compra su propia compañía! Hace cuatro años se hizo una valoración de su empresa en la que se decía que valía 100 millones de euros y ahora dice que tiene un informe de Oliver Wyman que dice que vale 2.000. Que venga Oliver Wyman y explique en televisión cómo ha hecho la valoración. No había visto nada igual desde la época de Mario Conde. El coste reputacional que se está haciendo a la SEPI con todo esto es tal que el próximo Gobierno tendrá que cambiarle la marca, llamarla de otro modo.

Llevo muchos años estudiando la economía, y todo lo que veo en Indra me parece raro

—Y esto no ha hecho más que empezar.

—Seguimos viendo operaciones rarísimas. Lo de Ábalos es feo, pero creo que es el chocolate del loro, y saldrán cosas mucho más gordas. Quiero mantener la presunción de inocencia, pero hay que parar ya de hacer cosas raras. Hay que poner gente seria en los organismos. Yo volvería a nacionalizar Red Eléctrica y pondría al mando de su gestión a ingenieros y economistas del Estado. ¿Qué necesidad tenemos de pagar medio millón de euros a Beatriz Corredor para que se le apague el sistema?

—Saliendo un momento de España, comentaba usted hace poco en La Brújula de la Economía que el Gobierno de Maduro había robado 15.000 millones de dólares.

—Sí. Es una información que me llega directamente de Venezuela y de investigaciones que está llevando a cabo el gobierno americano. Se está hablando de que han sacado del país unos 15.000 millones de dólares en venta irregular de petróleo para quedárselos ellos. Había un embargo para todo, y lo que hacían era sacar los petroleros a aguas internacionales, vender el petróleo a precios de derribo, y el que lo compraba pagaba una comisión al que hacía la operación por comprar tan barato.

—La conexión de Zapatero y el Gobierno de Sánchez con Venezuela parece cada vez más clara.

—En Venezuela se pasa hambre, y el hambre ha bajado la esperanza de vida en cuatro años. Ahora tengo aquí dos exiliados que han venido, que son de izquierdas, que los llevé a la radio. Son de Acción Democrática, un partido que representa a Venezuela en la Internacional Socialista, donde está el PSOE. Uno de ellos era líder de las juventudes, y su delito fue decir que había una crisis alimenticia. Tuvo que salir de allí porque iban a meterle en la cárcel. Que con este escenario salga un caso como el de Plus Ultra, que es verdad que es un caso pequeñito -50 millones-, pero que no tocaba, porque no era una empresa estratégica ni ha cumplido ningun bien estratégico, y se ha llevado 54 millones de mi dinero, del dinero de los contribuyentes españoles... Está muy vinculado con el gobierno venezolano. Huele muy mal aquello, porque además la UCO está investigando que aquel dinero se usó mal, que no se usó para fletar aviones a Venezuela... Por otro lado estamos viendo que Aldama cuenta cosas y la justicia avanza, pero es un golfo que estaba vinculado con toda esa trama de los hidrocarburos...

Esta es ya una legislatura absurda. ¿Cómo va a explicar María Jesús Montero el cupo catalán a sus vecinos de Triana? Debería dejar el puesto a otro.

—Lo mejor sería cambiar de Gobierno e intentar arreglar las cosas, ¿no?

— Creo que esta es ya una legislatura absurda. Pedro Sánchez debería irse ya, por su propio bien. Aznar salió fatal tras el 11-M, pero ya se ha recuperado. Lo mismo ocurrió con Rajoy, tras la Gurtel, los sobres y el Luis sé fuerte, pero también está recuperado. Sánchez debería irse. No tuvo sentido que, habiendo perdido las elecciones, apoyara una legislatura con los independentistas y con Bildu, que no creen ni en la democracia ni en España. Eso no es socialdemócrata. Tampoco tuvo sentido que, aparte de lo que pasó con Puigdemont, pactara un cupo catalán con Esquerra Republicana, que dicen que son de izquierdas, para llevarse 15.000-20.000 millones, como ha dicho Fedea, y quitárselos a otras comunidades autónomas. Y todavía se preguntan cómo está cayendo tanto su voto en Extremadura y en Andalucía. ¿Cómo explicas el cupo catalán en Extremadura? ¿Cómo explica María Jesús Montero, que es de Triana, a su madre y a las vecinas de su madre, el cupo catalán? ¿Y quiere ser la candidata del PSOE en Andalucía? Que asuma las encuestas; que dimita y deje el puesto a otro, que hay gente con mucho talento. No tiene mucho sentido alargar esto, por el bien de ellos y por el bien del Partido Socialista, que ha sido clave en la Transición. Espero que se convoquen elecciones rápido y que los españoles decidan. En algún momento nos merecemos un Gobierno estable. Creo que la economía va a aguantar bien el año que viene. Hagamos algo ordenado para tener un Parlamento que haga leyes, que ponga red eléctrica, que ordene un poquito los flujos migratorios y que mejore un poco las universidades y la tecnología. No pido más a la próxima legislatura. Esas son mis peticiones de Navidad.