El catedrático Benito Arruñada.
Benito Arruñada, catedrático de la Pompeu Fabra: «Cataluña funciona peor cuando tiene más autogobierno»
En contra de las tesis de los independentistas, el PIB y la población crecen más cuanto más controlada está la región desde el Gobierno central de España
El catedrático de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona Benito Arruñada ha publicado un libro provocador, La culpa es nuestra. En él describe cómo las preferencias ciudadanas han frenado las reformas en España.
Con rigor y claridad, muestra cómo nuestras decisiones colectivas –como votantes, ciudadanos y consumidores– alimentan el mismo sistema que después criticamos.
Con un estilo incisivo, pero sereno, Benito Arruñada examina los mecanismos que explican el estancamiento español: desde la educación y la vivienda hasta la organización territorial y la cultura política. Frente a la comodidad de culpar a otros, propone una salida exigente pero realista: una ciudadanía mejor informada, más responsable y menos crédula ante promesas mágicas.
Una de las cuestiones polémicas que aborda es cómo a Cataluña le va mejor sin el autogobierno que tanto reclaman partidos como Junts o Esquerra Republicana: «Se ve en la evolución del PIB por habitante y en la población. Cataluña crece mucho más cuando tiene menos autogobierno. Es algo que ocurre desde el siglo XVII», decía hace unos días Arruñada en el programa La Brújula de la Economía, de Onda Cero. En esta misma cadena estuvo unos días antes el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que sostuvo que el mejor gobierno que había tenido Cataluña fue el registrado durante la aplicación del artículo 155, en el año 2017.
Arruñada señala que la sociedad catalana tiene «una estructura muy personalista», «algo más» que las demás regiones españolas. Esa característica hace que prefieran realizar «transacciones muy personales», y que sea difícil que rija allí con «imparcialidad el Estado de Derecho». Son más proclives «al pactismo, a ir haciendo pactos, que es algo contrario al Estado de Derecho, donde las leyes se aplican, caiga quien caiga».
El mundo moderno no funciona de la manera que quiere Cataluña, y por eso el autor remarca que la región «funciona mejor cuando se le aplica el Estado de Derecho desde fuera. Ocurre desde el año 1740».