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Una mujer mirando sus facturas y haciendo cálculos

Una mujer mirando sus facturas y haciendo cálculosGetty Images/Nuttawan Jayawan

Cómo afrontar la cuesta de enero sin que tu economía se hunda

Muchos hogares cobran, gastan y con suerte ahorran, por eso recomiendan superar la cuesta de enero gestionando y planificando

El fin de las fiestas navideñas trae consigo una acumulación de gastos extraordinarios que se suman a los que tienen las familias de manera habitual. Esto es conocido la cuesta de enero, y supone una presión económica que, en algunos casos, puede llevar a incrementar el nivel de endeudamiento de las familias.

Muchos hogares cobran, gastan y con suerte ahorran. «Ese orden convierte el ahorro en una casualidad», advierten los expertos del comparador financiero HelpMyCash. Frente a este escenario, recomiendan superar la cuesta de enero gestionando y planificando.

Lo primero, y más importante, es separar el dinero y vivir con lo que queda, porque «cuando todo está en la misma cuenta, se toman decisiones con información engañosa». De ahí la insistencia en separar y automatizar, y de dejar menos margen a la improvisación.

Antes de pensar en invertir el dinero, desde el comparador financiero recomiendan «cerrar las fugas», como las comisiones bancarias, las suscripciones que se mantienen sin que se utilicen, los pagos aplazados y, sobre todo, la deuda cara. «No tiene sentido hablar de inversión mientras se pagan intereses del 23 %».

Y es que, en España se ha integrado el pago a plazos, con cuotas pequeñas, intereses elevados y una sensación de control que no siempre es real. Para ello, desde HelpMyCash ven como buenos ojos la reunificación, pero solo si se bajan intereses, «haciendo sostenible la cuota y cerrando líneas anteriores». Aunque, «sin un cambio de comportamiento no se soluciona el problema, solo se aplaza», señalan.

Por otro lado, se recomienda tener un colchón financiero, pensado para lo cotidiano. Es el caso de una avería, una factura inesperada, una urgencia médica. De esta manera se evita que el imprevisto termine en la tarjeta de crédito. Para ello hay que empezar con objetivos pequeños, que permitan crear el hábito.

El último punto clave es tener un buen presupuesto. «No debe ser un ejercicio teórico, demasiado rígido o desconectado de la vida real. Un presupuesto funciona cuando se asume que se gasta, que hay meses irregulares y que el disfrute también forma parte de la ecuación», explican.

La regla 50/30/20

Una forma de organizar este presupuesto es a través de la regla 50/30/20, popularizada por Elizabeth Warren. Esta técnica supone asignar el 50 % de los ingresos a gastos esenciales (alquiler, comida, transporte), el 30 % a gastos no esenciales o caprichos, y el 20 % restante al ahorro o inversión. Para ello hay que calcular, en primer lugar, cuánto representan estos porcentajes según los ingresos mensuales.

Es crucial saber en qué se gasta el dinero. Para ello, los expertos sugieren analizar tus gastos durante al menos dos meses de forma metódica. Cuando se conozcan los patrones de gasto, es muy importante clasificarlos en categorías: gastos fijos, gastos variables o caprichos y ahorro.

«Eso sí, el ahorro siempre debe estar en una cuenta remunerada, de lo contrario estás perdiendo poder adquisitivo», recuerdan desde el comparador financiero HelpMyCash.

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