El catedrático de CUNEF, Santiago Carbó.
Los economistas ante el año que comienza (II)
Santiago Carbó: «Hay que construir las viviendas que hagan falta, y que se note en poco tiempo»
Las pensiones y la vivienda son dos de las cuestiones que hay que acometer con mayor celeridad según este experto, y con empatía hacia las próximas generaciones
La economía española está atravesando un ciclo de crecimiento que habría que aprovechar, pero no se está haciendo. Así al menos lo ve Santiago Carbó, catedrático de Economía de CUNEF Universidad. Nos cuenta cómo ve en la actualidad nuestra economía y cómo piensa que se debería actuar.
—¿Qué espera de 2026 desde un punto de vista económico?
—La economía mundial va a tener una cierta continuidad con 2025. Hay muchos asuntos no resueltos: sobre todo, la guerra de Ucrania, con todas sus implicaciones bélicas y sociales terribles, pero también para la economía, para el futuro de la UE, la relación con Rusia... Esta cuestión generará bastante ruido en 2026, y otras seguirán pendientes, como la lucha por el dominio tecnológico entre Estados Unidos y China, los nuevos conflictos que pueden surgir, como el de Venezuela, en el que está por ver si cambia la situación en aquel país. Tantos conflictos pueden abrir alguna incertidumbre más, pero también es cierto que, desde la pandemia, casi todo el mundo ha gestionado mejor los problemas: los aranceles o los conflictos bélicos se han notado muy poco en 2025. Hemos aprendido a ser resilientes. Hemos tenido un año magnífico en las bolsas, sobre todo en las europeas, y es de esperar que en 2026 se siga mostrando una gran resiliencia. La inteligencia artificial tendrá mucho que decir. El desarrollo que ha tenido la valoración de las principales empresas tecnológicas que están invirtiendo en inteligencia artificial ha generado preocupación, alguna tensión en noviembre, como la hubo cuando se anunciaron los aranceles en abril. A lo mejor 2026 es el año en el que el mercado empieza a poner más la lupa. Se está invirtiendo mucho, pero hay que tener rentabilidad. Si no, los inversores pueden ponerse nerviosos. Si ahí hubiera un ajuste, podríamos tener un año económico más movido incluso que el que hemos tenido este año, y habría que ver qué efectos tendría sobre la economía global. En cuanto a los bancos centrales, podemos esperar una pausa en el Banco Central Europea, y la Reserva Federal americana (FED) será bastante cautelosa, aunque puede haber alguna bajada adicional, y habrá que ver a quién se nombra como nuevo presidente de la FED, que puede dar lugar a una bajada más acelerada de los tipos. En definitiva, los problemas no resueltos de 2025 van a continuar en 2026. La incertidumbre va a seguir. Vamos a ver qué pasa con la sobrevaloración de la inteligencia artificial, pero también hay que tener en cuenta que parece que hemos aprendido a gestionar las crisis y las tensiones. No hay que preocuparse en exceso, porque hemos gestionado mejor, pero las confianzas tampoco son buenas.
—¿En qué afectan esas preocupaciones, desafíos y oportunidades a la economía española?
—La economía española se ha visto favorecida en los últimos años por el aumento de la población por la inmigración, un mix energético más económico, su gran capacidad en servicios turísticos y no turísticos… Si la economía mundial va bien, nos favorecerá, y si va mal, lo notaremos. Podemos pensar que Ucrania o la situación con las tecnológicas nos pillan lejos, pero nos afectan. Es verdad que la situación global no nos ha penalizado como a Alemania y otros países, y no lo hemos aprovechado. Ha sido una oportunidad perdida, porque además hemos tenido los fondos Next Generation. Hemos tenido la posibilidad de crecer mucho, pero la capacidad de reformas de la economía española está siendo muy limitada. Sin reformas no hay aumento de productividad, no va a haber una evolución favorable de las rentas, y vamos a seguir teniendo problemas con las generaciones más jóvenes, que también están afectadas por el problema de la vivienda, y que no tienen una situación tan favorable como la que tuvieron generaciones anteriores. La economía global quizá crezca menos el año que viene por los aranceles y la disminución del comercio global, y algo nos resentiremos. Creceremos por encima de los demás, pero con un menor crecimiento que va lastrando la economía española. Me preocupa la falta de reformas, de Presupuestos, de acciones que era el momento de acometer en una economía que está creciendo y que tiene un impulso interior y exterior. Hemos perdido una oportunidad. Preocupa que no haya suficiente acción. Desde la crisis financiera, la economía española prácticamente ha ido a donde le ha llevado el viento. Ha habido pocas acciones en las que se haya visto un cambio radical. Sería bueno tener una mayor capacidad de reformas para aprovechar la tecnología, un mayor crecimiento económico, una mayor productividad y un mayor bienestar para todos.
—¿Qué deficiencias de la economía española piensa que habría que atajar ya y cómo lo haría?
—Actualmente tenemos varios desequilibrios sobre los que hay que actuar. Uno muy claro es el de la vivienda. Empieza a estar en las agendas de los gobiernos central, autonómico y en los ayuntamientos, pero se avanza muy lentamente. La última ley de vivienda ha expulsado pisos del mercado del alquiler, y eso no es bueno. Si el problema no se ataja, va a generar algunos estrangulamientos sobre toda la gente que está emigrando a España, los jóvenes, etc., y ya los está causando, pero puede ser bastante peor. Hay que tener mayor arrojo para construir las viviendas que hagan falta, sobre todo en las zonas tensionadas, y empezar a aliviar el problema, y que se note en poco tiempo. Se están haciendo más cosas, construyendo más viviendas, pero debería haber un pacto nacional para mejorar esta cuestión. Por otra parte, una economía que crece y sigue teniendo déficit público es preocupante. Gastamos más de lo que tenemos cuando estamos creciendo e ingresando más. Sería un momento para ahorrar o, al menos, para equilibrar las cuentas. Además, hay que ver cómo reformar las pensiones para que sean sostenibles y hacerlo con más empatía con las nuevas generaciones. Ya se ha visto en Extremadura que empiezan a mostrar un descontento con la política actual y con las políticas públicas hacia ellos. Les preocupa la vivienda y las pensiones. Ahora sufren una gran carga, y ven poca esperanza de que vayan a cobrar las pensiones. Habría que seguir con esa reforma, y generar estímulos para el crecimiento económico y para que la gente quiera trabajar. Está claro que habrá familias que necesiten el Ingreso Mínimo Vital, pero la clave es que todos contribuyamos, y que haya incentivos para hacerlo. Probablemente 2026 seguirá siendo un momento de crecimiento y de oportunidad. Me preocupa que no se aproveche este momento. Este ciclo positivo terminará o se debilitará. Me inquieta que no se hagan las reformas necesarias para aumentar la productividad, la innovación, y que la economía española dé un salto adelante. Sabemos que en turismo y otros terrenos lo hacemos bien, pero el entorno nos reta continuamente.
—¿Qué recomendaciones de inversión da a los consumidores en el año que entra y por qué?
—Cada uno debe decidir según sus propósitos y objetivos, y tener cautelas: no pensar que siempre pueden mantenerse ciclos alcistas de determinados activos. Digo lo del propósito porque a lo mejor hay personas que se plantean este año pedir una hipoteca porque han encontrado un buen piso, y se deciden a desahorrar en lugar de invertir. Quizá hay personas que han estado mucho tiempo pensando en ello. Será muy difícil repetir un año como este en Bolsa, más aún cuando hay una percepción de sobrevaloración en la inteligencia artificial. Hay que ser cauteloso. El oro también ha subido mucho. El Bitcoin va a seguir con mucha volatilidad. No hay ninguna fuerza ahora que pueda volver a impulsarlo. Puede tener un año bastante gris o problemático si no cambian las tornas, si no le favorece alguna cuestión regulatoria. En renta fija, este año ha habido una tensión con los bonos americanos, pero creo que se va a tranquilizar. La renta fija va a dar un poco menos porque los tipos están bajando. Hay que observar las decisiones fiscales de los países. Hay que ser muy selectivos. Los tipos han bajado en 2025 y pueden hacerlo en 2026 en alguna zona como Estados Unidos. Hay que ver si hay una oportunidad en renta fija. Es un año para tener mucha cautela y ser más selectivo.