Marlen Estévez, presidenta y fundadora del Club Hispanidad Futura
Entrevista a la presidenta y fundadora del Club Hispanidad Futura
Marlen Estévez: «La innovación y el liderazgo pueden y deben hablar en español»
Su objetivo es mostrar que Hispanoamérica tiene talento, visión y capacidad para convertirse en un actor relevante en la construcción del nuevo orden global
El Club de Hispanidad Futura nació el pasado 4 de junio de 2025 con el objetivo de unir la voz hispana y mostrar que Hispanoamérica tiene talento, visión y capacidad para convertirse en un actor relevante en la construcción del nuevo orden global.
Marlen Estévez, estudió Derecho y Empresariales porque siempre le ha movido el deseo de ayudar a quienes tiene cerca a crecer. Es socia y directora del Departamento de Litigación, Arbitraje y Mediación, así como miembro del Consejo de Administración de RocaJunyent. Además, preside varias iniciativas que reflejan su compromiso con el cambio con el cambio en el sector legal. Entre ellas es la presidenta del Club Hispanidad Futura, así como una de sus fundadoras.
Estévez atiende a El Debate un mes después de la I Edición del Foro de Liderazgo y Futuro Hispano, celebrado en Madrid. En él han creado lo que será «la hoja de ruta para transformar el mundo».
–¿Qué pretenden conseguir con el Club Hispanidad Futura?
–Es una asociación sin ánimo de lucro que nace con el objetivo de unir la voz hispana y llevarla a los principales foros multilaterales de opinión del mundo. Es una organización que mira al futuro, y no al pasado. No nace para satisfacer a ejecutivos concretos, sino para defender el talento y amplificar la voz de las próximas generaciones. Entendemos que el futuro se escribe en español y que tenemos un potencial teórico para convertirnos en una fuerza estratégica tangible. Nuestra idea es ser una plataforma estratégica, intergeneracional y apartidista que, tomando el pulso de la sociedad civil, lo transforme en influencia global. Entendemos que lo hispano no es un legado para ser recordado, sino un proyecto de futuro para ser liderado.
Lo hacemos de lo mano de los 21 países hispanohablantes y la voz de 600 millones de personas cuya lengua materna es el español. Ninguna otra lengua puede decir que está representada en tantos países, ni siquiera China ni la India. Nuestra riqueza es demográfica, cultural y geográfica, pero entendemos que no se está traduciendo en la influencia que merecemos en los debates cruciales del siglo XXI, como la tecnología o el emprendimiento. Debemos articular un pensamiento propio para diseñar soluciones apoyadas en el español y ser más ricos en influencia.
–El poder adquisitivo de la comunidad hispanohablante es de aproximadamente un 9 % del PIB mundial, además los países donde el español es lengua oficial generan alrededor del 6,2 % del PIB. Pero este potencial no se ve reflejado.
–Creemos que esto debe tener una triple misión. Primero, ser un punto de encuentro desde la sociedad civil y proveer un espacio intergeneracional y multisectorial para conectar al talento hispano, desde el ejecutivo experimentado hasta el joven innovador. Segundo, construir una visión compartida sobre qué puede aportar Hispanoamérica al nuevo orden mundial. Tercero, inspirar desde el ejemplo, mostrando a través de casos de éxito y modelos de referencia que la innovación y el liderazgo ético pueden y deben hablar en español.
Esto es en lo que estamos trabajando. Hemos presentado el proyecto en Nueva York, y realizado el primer Foro de Liderazgo Hispano en Madrid. Actualmente, estamos elaborando las conclusiones para presentarlas en enero en el World Economic Forum de Davos y en otros foros multilaterales.
A partir de ahí hemos dividido el trabajo en seis ejes estratégicos: finanzas, emprendimiento, talento, cultura, gobernanza y comunicación. Trabajamos de forma intergeneracional, dándole un liderazgo real a los jóvenes porque no podemos hablar de futuro sin ellos.
–Van a elaborar una hoja de ruta a corto y largo plazo. ¿Podría adelantar alguna de las claves?
–El documento parte de un análisis de la situación actual realizado por el Consejo Asesor para trabajar en retos concretos y acciones prioritarias. Algunas de las propuestas incluyen: crear un ecosistema para el talento, generar un relato contemporáneo, consolidar un espacio hispano de excelencia en innovación y tecnología, incrementar el flujo de inversión intra-hispana, fortalecer el liderazgo público y la gobernanza, e impulsar un espacio cultural y turístico de la hispanidad.
–Hablaba de la importancia de los jóvenes. ¿Qué papel juegan el talento y la juventud en esta hoja de ruta?
–Todo lo que hemos hecho lo estamos construyendo de la mano de los jóvenes. En el foro participaron representantes de organizaciones como la Federación de Jóvenes Empresarios Iberoamericanos y 21 jóvenes elegidos por méritos de diversas universidades hispanas, representando a más de 18 nacionalidades. Estamos creando una junta directiva de jóvenes paralela a la nuestra. De hecho, el gabinete técnico que se ha articulado para crear los proyectos va articulado siempre de un miembro sénior con uno joven, otorgándoles todo el peso y liderazgo.
–¿Cree que el mundo hispano ha heredado barreras estructurales (históricas, geográficas o políticas) que limitan su crecimiento?
–La política para los políticos, y ahí no nos vamos a meter. Pero la sociedad civil tiene una capacidad de representación y liderazgo importante, y queremos ocupar ese espacio con propuestas. Hay otras organizaciones centradas en el relato histórico, lo cual es necesario, pero nuestro objetivo es construir el futuro y destacar lo bueno que ya se está haciendo. Aunque nos afecten factores externos, hay muchas cosas a las que no se les está dando la relevancia que merecen y que podrían articularse de otra forma para rescatar el talento de la gente que está liderando.