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El economista Santiago Niño Becerra

El economista Santiago Niño BecerraEFE

Los economistas ante el año que comienza (VI)

Santiago Niño Becerra: «La economía de España ha llegado a un lugar del que ya no puede salir»

El catedrático piensa que los trenes pasan una sola vez, y que nuestro país lo perdió

El catedrático de la Universidad Ramón Llull Santiago Niño Becerra es conocido por sus declaraciones a menudo polémicas y tajantes. Como todos los economistas a los que hemos entrevistado en esta serie, se muestra poco optimista con la realidad económica de nuestro país, y nos explica por qué.

–¿Cuáles son sus principales preocupaciones, y dónde ve las principales oportunidades para la economía mundial en el año que entra?

–El 2026 pienso que será un año de transición entre un momento en el que abundaba el dinero y el 2027, cuando el crecimiento se estabilizará pero en una zona baja. A mi modo de ver no habrá vías expansivas, más bien será profundizar en un modelo conservacionista y centrado en áreas de influencia. Pienso que EL problema que sobrevolará todo el año –y más allá– será la progresiva pérdida de confianza en el dólar.

–¿En qué afectan esas preocupaciones, desafíos y oportunidades a la economía española? ¿Cuáles son sus principales preocupaciones y dónde ve las principales oportunidades para la economía española en el año que entra?

–Dejemos clara una cosa: existen dos relatos en relación con la economía de España. Uno mira al crecimiento del PIB y en ello sustenta todo su discurso. El otro, del que muy poco se habla, se fija en que, medida en dólares, la productividad del trabajo de España, medida en PIB por hora trabajada, en el 2025, es la que Francia y Suecia tenían el 1996; también mira que el PIB per cápita de España en euros constantes, ocupa, en el 2025, el 15º lugar de la UE, y que continúa siendo prácticamente el mismo que era en el 2019; y también que el 33 % de la infancia de España se halla en riesgo de pobreza y exclusión social. En el 2026, si el turismo, la hostelería, el comercio y el transporte (40 % del PIB) se mantienen como en el 2025, la economía española seguirá más o menos igual; lo que significa que no mejorará la productividad. Pero todas las previsiones apuntan a una cierta caída del crecimiento, algo muy negativo si España tiene que seguir reduciendo su déficit y su deuda.

–¿Qué deficiencias de la economía española piensa que habría que atajar ya y cómo lo haría?

–En mi opinión, la economía de España ha llegado a un lugar del que no puede salir. España tardó un siglo en engancharse a la Revolución Industrial, y ello conformó una estructura de PIB basada en el medio y bajo valor añadido: si a los cuatro subsectores antes mencionadas añadimos el Sector Público, llegamos al 58 % del PIB. En el 2026 España ya no puede modificar su estructura de PIB, lo que no impide que haya zonas de España que puedan codearse con lugares de Europa que son punteros en ciertas actividades, pero eso es la excepción. Pienso que los trenes pasan solo una vez, y el de España pasó hace tiempo y España lo perdió. (Y no entro en temas como la vivienda o las infraestructuras).

–¿Qué recomendaciones de inversión da a los consumidores en el año que entra y por qué?

–Nunca doy consejos sobre dónde y como invertir. Pienso que lo fundamental es que cada cual determine el nivel de riesgo que está dispuesto a asumir. Entiendo que las Bolsas están carísimas y que sus valoraciones no se corresponden con la realidad económica. De alguna manera, creo que hemos vuelto a la ‘exuberancia irracional’ a la que se refirió Alan Greenspan a finales de 1996 y que, tres años después, desembocó en la burbuja Puntocom.

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