El presidente de Correos, Pedro Saura.
El sol empieza a salir en Correos: dará beneficios este año y se anuncia una subida de sueldos
Ayudada por los 3.000 millones que le inyectará el Estado, la compañía parece que comienza a salir del pozo en el que le dejó el ex presidente Juan Manuel Serrano, el amigo de Sánchez, aunque sigue mal y queda mucho por hacer
El Congreso aprueba el rescate de Correos en medio de un gran caos en sus oficinas
Tras cinco años de desastre económico propiciados por Juan Manuel Serrano, el amigo de Sánchez, que dejaron a Correos prácticamente en la quiebra, y dos de aterrizaje en la presidencia de Pedro Saura -un aterrizaje un poco lento-, la compañía parece que empieza a salir del pozo.
Según fuentes directivas internas a las que ha tenido acceso El Debate, Correos cerrará 2025 con beneficios, unos datos positivos que no se veían desde hace al menos siete años.
Con ello parece que empieza a dar sus frutos la nueva gestión de la compañía encabezada por Pedro Saura. También hay que tener en cuenta que contará con el rescate de 3.000 millones de euros en cuatro años que el Parlamento aprobó recientemente a traves de una Ley ad hoc que contó con la ayuda del PP en forma de abstencion. Los recursos prometidos por el Gobierno irán llegando a la compañía de manera progresiva. Saura siempre dijo que ese dinero era imprescindible para sacar a Correos de un agujero que acumuló unas pérdidas de unos 1.200 millones de euros entre 2018 y 2023, los años en los que estuvo al frente el amigo de Sánchez.
Saura siempre dijo que la inyección de 3.000 millones del Estado era imprescindible para salvar Correos
La llegada del dinero estará unida a la nueva estrategia de la compañía, que ampliará la oferta de sus servicios más allá del envío y recepción de cartas y paquetes, como hemos ido contando en El Debate. En sus oficinas ya se venden seguros, y con el desarrollo del Servicio de Interés Económico General (SIEG) podrán realizarse gestiones administrativas, financieras y de otra índole de interés general, entre otras cuestiones. Estas tareas se incorporarán paulatinamente a la red postal de carteros rurales.
Más allá de esta diversificación, Correos tendrá que adaptar su plantilla a la nueva realidad. Los costes de personal suponían el 90 % de los ingresos de la empresa, algo que la convertía en inviable, y tendrán que reducirse al 70 %. Buena parte se conseguirá con las salidas voluntarias, cuya negociación está en marcha. Entre 7.000 y 8.000 empleados podrían cumplir los requisitos, pero una cosa es que los cumplan, y otra que puedan irse. «Un problema es que hay sindicatos como Comisiones Obreras que han generado falsas expectativas. Hay mucha gente que ha caído en la propaganda sindical y piensa que tendrá vía libre para irse, pero la realidad es que se irá quien tenga que irse, de forma gradual y progresiva. No puede marcharse un 20 % de golpe y dejar a la empresa sin el personal necesario», apuntan fuentes internas.
Este proceso de salidas voluntarias va a al ralentí, porque Correos tiene que ver su impacto económico y quién puede entrar en la selección. También porque, aunque parezca asombroso, Recursos Humanos no ha sido capaz de sacar una lista con los empleados que podrían acogerse a esas prejubilaciones teniendo en cuenta su historial laboral completo (los años trabajados dentro y fuera de Correos).
Comisiones Obreras ha creado expectativas falsas con las salidas voluntarias
El departamento que dirige Fernando Ramírez, que fue enviado en 2022 a Correos por la SEPI -su principal accionista- para reforzar a Serrano, no ha conseguido publicar esta lista dos años después de que la llegada de Saura a la presidencia-llegó en diciembre de 2023-. Saura lo puso sobre la mesa en el Acuerdo de 2023 del Gobierno con los dos sindicatos de clase, UGT y CC.OO. Ramírez venía preparando en época de Serrano, con consultores, un reajuste duro de personal mediante un ERE. Saura, junto con CC.OO. y UGT, se opusieron frontalmente.
Lo insólito es que, despues del tiempo transcurrido, hasta hace cuatro meses no se le han pedido otra vez a Personal estos datos de la vida laboral. Este hecho refleja el cierto caos en el que Ramirez tiene sumido a Correos. Cuando se tengan esos datos, Correos tendrá que negociar con Hacienda el dinero que puede recibir, según el número de empleados que se apunte a las prejubilaciones y la disponibilidad económica y operativa de Correos.
Este tema es uno de los que habrá de abordarse en Correos de aquí a los próximos meses. Otros importantes son la negociación con el Gobierno de los Servicios de Interés Económico General (SIEG) que aplicará Correos (nueva oferta de servicios administrativos y financieros en las oficinas, etc.) y la reorganización interna de los centros de distribución. Esto último tendrán que negociarlo con los sindicatos, una negociación que se espera que sea compleja. Si los cambios implican un incremento de la productividad, los sindicatos pedirán incentivos económicos.
Mientras todo esto va llegando, los empleados se llevarán hoy una cierta alegría por el anuncio de un incremento en los sueldos: un 2,5 % con carácter retroactivo por la paga extra para los empleados públicos incluida en el acuerdo de diciembre más el 1,5 % para este año. La compañía ya tiene provisionado el dinero, de modo que se realizará, tal como se comprometió en diciembre.
El acuerdo fue firmado en primera instancia por el Gobierno a través del ministro Óscar López con UGT y CSIF en el ámbito de las Administraciones Públicas. CCOO se adhirió posteriormente en Correos.
Con ello quizá se recupere el ánimo de la plantilla, que está por los suelos. «Desde el año 98-99 no había visto tantas personas que se acogieran a excedencias voluntarias y se fueran a otros sitios. El problema para esas personas es que, si deciden volver, tienen que acogerse a un concurso de traslados. Hasta que se convoca y se resuelve, pasa mucho tiempo», señala una fuente interna. De momento, les compensa. Quién sabe si más adelante también, o no.