Fundado en 1910

El conflicto reside en que la administración necesita evitar vacíos interpretativosEP

Vivienda

El error que cometen miles de padres y que termina en multa de la Agencia Tributaria

Hacienda siempre tenderá a interpretar que cualquier transferencia de padres a hijos sin una contraprestación clara es, por defecto, una donación

Cuando un padre decide ayudar económicamente a su hijo para la compra de una vivienda, suele ver el movimiento como un acto natural de generosidad familiar. Sin embargo, para Hacienda este gesto no es neutro y activa inmediatamente la maquinaria de la presunción fiscal.

Según advierte David Jiménez, abogado, siempre tenderá a interpretar que cualquier transferencia de padres a hijos sin una contraprestación clara es, por defecto, una donación. Esta interpretación automática obliga al ciudadano a estar prevenido antes de realizar cualquier movimiento bancario.

El conflicto reside en que la administración necesita evitar vacíos interpretativos y, ante la duda, presume el hecho que le permite liquidar el impuesto de sucesiones y donaciones. Es decir, si un padre envía una cantidad significativa de dinero para la entrada de un piso, el receptor se convierte automáticamente en sujeto pasivo de un impuesto que, dependiendo de la comunidad autónoma, puede carecer de bonificaciones importantes.

Para evitar que este movimiento sea catalogado como un «regalo irreversible», el contribuyente tiene la carga de la prueba y debe ser capaz de demostrar que la naturaleza del movimiento es otra distinta.

El préstamo entre particulares

La alternativa legal más sólida para quienes no desean realizar una donación es el préstamo entre particulares. La diferencia fundamental es que, mientras la donación supone una pérdida definitiva del capital para el donante, el préstamo implica la obligación jurídica de devolución.

Para que Hacienda acepte esta tesis y se logre desvirtuar la presunción de donación, no basta con la palabra de los implicados ni con un acuerdo verbal. Es estrictamente necesario formalizar un contrato de préstamo donde se especifiquen los plazos y liquidar el correspondiente modelo tributario en la comunidad autónoma.

El problema de la simulación fiscal

No obstante, David Jiménez hace una advertencia crucial sobre la simulación fiscal. Muchos ciudadanos intentan disfrazar una donación bajo la apariencia de un préstamo para evitar el pago de impuestos, creyendo erróneamente que basta con firmar un papel que luego nunca se cumplirá.

La realidad es que la inspección de tributos rastrea los movimientos bancarios posteriores. Si el hijo no devuelve el dinero de forma efectiva y documentada mes a mes o año a año, Hacienda puede considerar que el contrato es una ficción y aplicar sanciones por simulación, exigiendo además el pago del impuesto original con intereses de demora.

Por lo tanto, si se opta por la vía del préstamo, debe existir una intención real y demostrable de retorno del capital. De lo contrario, resulta más transparente y seguro optar por la donación desde el principio, aprovechando las bonificaciones autonómicas si existen.

La elección entre una vía u otra no solo tiene consecuencias inmediatas, sino que proyecta su sombra sobre el futuro patrimonio familiar. Una donación realizada hoy no es un acto aislado, sino que tiene un impacto directo en la futura herencia, afectando al reparto entre los herederos mediante la colación de bienes o alterando la cuota del impuesto de sucesiones.