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El argumento central es el ahorro en intereses a largo plazoEP

Vivienda

Jonathan Cárdenas, experto en marketing digital inmobiliario: «Así puedes pagar una hipoteca de 30 años en 15»

Esta estrategia se enmarca en las opciones de amortización anticipada que contemplan muchos contratos hipotecarios

En un escenario marcado por el encarecimiento de las hipotecas y el peso creciente de los intereses, en redes sociales se están difundiendo distintos métodos para reducir el coste total de los préstamos inmobiliarios. Uno de ellos propone acortar de manera notable la duración de la hipoteca mediante pagos adicionales periódicos, una posibilidad que, según se sostiene, las entidades financieras no suelen detallar a sus clientes.

El punto de partida es una crítica al sistema tradicional de pago. «La mayoría de personas pagan su hipoteca tal y como se le dice el banco. 600 euros a 30 años y ya está», afirma el creador de contenido, que considera que este esquema beneficia principalmente a la entidad, ya que maximiza los intereses cobrados a lo largo del tiempo.

La alternativa que plantea se basa en reorganizar los pagos mensuales. A partir de una cuota de 600 euros, explica que esa cantidad puede dividirse en varias partes más pequeñas para realizar abonos adicionales a lo largo del mes. La clave, subraya, no está tanto en el importe como en la frecuencia y en el destino del dinero.

En ese sentido, insiste en la importancia de comunicar al banco que esos pagos extra se destinen directamente a reducir el capital pendiente. «Muy importante. Decir al banco que lo utilice de amortización de capital», recalca, ya que solo así se logra disminuir de forma efectiva el importe sobre el que se calculan los intereses.

«Verás reducir tu hipoteca de 30 a tan solo 15 años»

Según su explicación, esta dinámica permitiría recortar de manera sustancial la duración del préstamo. «Verás reducir tu hipoteca de 30 a tan solo 15 años», asegura, al tiempo que destaca el ahorro que ello supone. «Haciendo este pago extra te vas a ahorrar 15 años de intereses y sin hacer ninguna locura», añade, defendiendo que el esfuerzo adicional es asumible y no implica un cambio radical en el nivel de vida.

La propuesta se enmarca dentro de las opciones de amortización anticipada que contemplan muchos contratos hipotecarios, aunque su aplicación práctica depende de las condiciones específicas de cada préstamo, como posibles comisiones o limitaciones. En cualquier caso, este tipo de estrategias vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el grado de información que reciben los clientes y su capacidad para optimizar el coste real de su hipoteca a largo plazo.