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Varias personas observan las pantallas en la Estación de Atocha.EP

Renfe, al igual que Iryo, se niega a indemnizar por los retrasos provocados por las limitaciones de velocidad

El operador público avisa de que los billetes adquiridos a partir del 31 de enero no generarán derecho a indemnización

Renfe tampoco pagará por los retrasos provocados por las limitaciones de velocidad impuestas por Adif como consecuencia del mal estado de las infraestructuras. A pesar de que supone un incumplimiento de la normativa europea, el operador público ha señalado que los billetes adquiridos a partir del 31 de enero «no generarán derecho a indemnización», en línea con la decisión que tomó Iryo el pasado miércoles.

En un breve comunicado, Renfe asegura que «algunos servicios pueden experimentar retrasos ajenos a Renfe» con motivo «de las limitaciones temporales de velocidad» establecidas por Adif en distintos puntos de la red. «Los billetes adquiridos a partir del 31 de enero no generarán derecho a indemnización cuando el retraso se deba a estas limitaciones de velocidad», añade el operador. Según ha explicado la compañía a El Debate, la decisión «se ajusta a la normativa europea» ya que reconoce «situaciones excepcionales» como esta.

Dos días antes, Iryo lanzó un aviso similar en el que aseguraba que «por lo que respecta a los billetes adquiridos con posterioridad a la publicación del presente mensaje, no se podrán considerar aplicables las políticas habituales de compensaciones por retraso».

Ouigo, por su parte, mantiene su política de compensaciones y ofrecerá el reembolso 50 % a partir de los 60 minutos de retraso, y del 100 % en caso de que la tardanza supere los 90 minutos. En el caso de que el retraso sea mayor de 30 minutos, ofrecerá un descuento del 50 % en el próximo billete.

Este mismo viernes, Adif informaba de retrasos en la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona y Madrid-Valencia por el establecimiento de limitaciones temporales de velocidad.

El gestor ferroviario impuso estas limitaciones tras el grave accidente de Adamuz, que se cobró la vida de 45 personas, y después de que los maquinistas advirtieran de incidencias en varios puntos de la red como consecuencia del mal estado de las infraestructuras, y no por problemas sobrevenidos

Reglamento europeo

La decisión de Renfe e Iryo choca frontalmente con el reglamento europeo sobre los derechos y las obligaciones de los viajeros de ferrocarril. Este texto establece que la empresa no estará obligada a indemnizar si puede demostrar que el retraso se debe directamente a circunstancias extraordinarias a la explotación ferroviaria, como los fenómenos meteorológicos extremos, las catástrofes naturales graves o las crisis graves de salud pública que no hayan podido ser evitadas.

También incluye casos como «personas en la vía, robo de cables, emergencias a bordo, actuaciones policiales, sabotaje o terrorismo». Sin embargo, el texto señala que «las huelgas, las acciones y omisiones de otra empresa que utilice la misma infraestructura ferroviaria y las acciones u omisiones de administradores de infraestructuras y de estaciones no quedan cubiertas por la exención».

Acudir a los tribunales

«Este no es en absoluto un caso de fuerza mayor», señala Miguel A. Ruiz, presidente de la Asociación Española de Consumidores (Asescon). «Y mucho menos cuando desde hace meses está avisado el estado de las infraestructuras ferroviarias que parece ser el motivo fundamental del accidente ferroviario de Córdoba», añade.

En caso de que la empresa se niegue a indemnizar, Ruiz recomienda pedir la hoja de reclamaciones o reclamar a través de la compañía ferroviaria, e incluso acudir a los tribunales «porque la legislación es muy clara y establece que todo este tipo de cuestiones no justifican retrasos de cinco horas, como ha habido esta semana en el AVE Barcelona-Madrid en algunos casos».

Imagen internacional

Otra cuestión es el riesgo de incumplimiento de la normativa europea, muy estricta en este sentido. Ruiz advierte de que si se traslada como excusa que se ha hecho un mantenimiento deficiente durante años de la infraestructura, España puede meterse en un problema con Bruselas, además del desprestigio internacional que supone.

«Somos un país cuyo PIB depende en gran medida del turismo. La imagen es tremendamente negativa a nivel internacional, tanto por el día del accidente como por la respuesta posterior», concluye el presidente de Asescon.