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La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der LeyenEuropa Press

Von der Leyen ya no descarta la Europa a dos velocidades si es necesario para impulsar la independencia económica

La presidenta de la Comisión envía una carta a los presidentes de los Veintisiete antes de la cumbre del 12 y 13

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen ya no descarta el impulso de una Europa a dos velocidades si no se alcanza un consenso para impulsar la autonomía de la economía europea que reduzca la dependencia de Estados Unidos o China en un mundo «cada vez más moldeado por el poder puro, la rivalidad estratégica y la instrumentalización de las dependencias», expresó en una carta remitida a los presidentes de Estado o de Gobierno de los 27 con motivo de la cumbre que tendrá lugar el próximo 12 de febrero en la pequeña localidad de Alden Biesen.

Desde que Donald Trump alcanzó la presidencia de Estados Unidos en su segundo mandato y comenzó a utilizar los aranceles como arma política, en la Unión Europea ha entrado una prisa desmesurada por evitar esa dependencia comercial y económica que le haga bailar a los vaivenes de los demás. Las amenazas de Trump sobre Groenlandia y sobre los países que defendían la independencia fue la gota que colmó el vaso y apresuró la convocatoria de la reunión del próximo 12 de febrero para potenciar la solvencia económica al tiempo que ha acelerado también los acuerdos comerciales con terceros países como los últimos alcanzados con Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) y con India.

Von der Leyen consideró que lo ideal es conseguir un consenso entre los 27, pero si esto resulta imposible en áreas vitales de la política económica, «se considerarán diferentes maneras de sortear las objeciones de las capitales para evitar que la falta de progreso o ambición... socave la competitividad o la capacidad de acción de Europa».

La cooperación reforzada

La denominada «cooperación reforzada» es una de esas maneras de sortear objeciones que aporta la legislación comunitaria y que permite a un grupo de países, nueve como mínimo, seguir trabajando en una normativa concreta que no tiene el respaldo de todos los Estados miembros.

Von der Leyen considera que «conectar nuestra agenda de competitividad con nuestro impulso por la independencia debe ser nuestra misión principal». Von der Leyen defiende, entre otras cosas, que el gran «desafío» del club es «fabricar más en Europa y reforzar su propia base de producción» con el objetivo de poder defender sus «intereses estratégicos» en el escenario geoeconómico actual y al mismo tiempo «apoyar activamente la creación de valor doméstica».

Así, por ejemplo, entre las medidas que pretenden tratar en la reunión del próximo día 12 estaría el impulso de la producción europea priorizándola en los contratos públicos de los Estados miembros.

A estas medidas se suman el llamado 'régimen 28', que creará un sistema de ventanilla única para empresas que quieran operar en todo el bloque comunitario, o el paquete de soberanía tecnológica que desea desvelar en primavera, así como otras que se encuentran ya en procedimiento legislativo, como el euro digital.