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Pedro Sánchez y Antonio Garamendi en la inauguración del foro empresarial España-Qatar

Pedro Sánchez y Antonio Garamendi en la inauguración de un foro empresarialEFE

Los empresarios «ya pagan más»: su presión fiscal sube con Sánchez casi siete veces más que en la UE

Las subidas de impuestos y costes laborales añaden presión a las cuentas de las empresas junto con el alza imparable de las bajas laborales

La relación entre los empresarios y el Gobierno suma ya varios años de tiranteces y desencuentros, pero el tono acaba de subir una octava. Pedro Sánchez tiró la primera piedra, acusando a los empresarios de borrarse del acuerdo para subir por octava vez el salario mínimo (SMI) y exigiéndoles «que paguen más».

Los empresarios, personificados en el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, han respondido que ya lo hacen. A decir de Garamendi, el actual Gobierno «se está poniendo morado a subir impuestos».

La presión fiscal ha crecido en alrededor de tres puntos de PIB en España entre 2017 y 2024. Se trata del triple que la media de la OCDE, dado que en el mismo período el incremento entre los países integrantes del club ha sido de alrededor de un punto. Y los empresarios han corrido con buena parte de este incremento.

Los incrementos se han producido en buena medida a través de las cotizaciones sociales. Las cotizaciones son una contribución que genera derechos a futuro para el cobro de la pensión. En su inmensa mayoría, las paga directamente la empresa, lo que genera que los trabajadores no tengan una percepción directa de su peso en la nómina.

De hecho, el propio Garamendi reclamó en 2024 que los trabajadores las cobren en la nómina y posteriormente las tengan que pagar a la Seguridad Social. «Si vieran que es casi el doble, se preguntarían en qué se está gastando el dinero», consideró entonces el empresario.

Según el Instituto de Estudios Económicos (IEE), en lo referido a cotizaciones España presenta una estructura fiscal particularmente gravosa. Estas representan el 25,8 % del total de la recaudación fiscal, muy por encima del promedio europeo del 17,9 %.

Pero también se han disparado en los últimos años los impuestos que pagan las empresas por su actividad y sus beneficios. España es de hecho uno de los países de la UE donde más ha subido el peso de la presión fiscal empresarial en relación al PIB entre 2017 y 2024, último dato disponible, según una estimación elaborada por el IEE para El Debate.

Sumando todas las cargas, la presión fiscal sobre las empresas ha crecido en dos puntos porcentuales, cuando el incremento en el mismo período ha sido de 0,3 puntos porcentuales. Es decir, ha sido casi siete veces mayor en España que en la UE.

«España tiene lo peor de todos los mundos», comenta a El Debate el director general del IEE, Gregorio Izquierdo. Como desgrana, se ha optado por un sistema impositivo con apenas incentivos que tampoco corrigen la doble imposición

España aplica un tipo nominal del 25 % en el Impuesto de Sociedades, por encima de las medias de la OCDE (23 %) y de la Unión Europea (21,8 %). «El problema es que además no puedes compensar pérdidas ni deducir gastos, con lo cual la recaudación mejora más que los beneficios empresariales», según Izquierdo.

España tiene lo peor de todos los mundos en cuanto a fiscalidad empresarialGregorio IzquierdoDirector General del Instituto de Estudios Económicos (IEE)

Aunque el tipo nominal no refleja por sí solo la carga efectiva, al incorporar deducciones e incentivos, el tipo medio efectivo ajustado por inflación también sitúa a España en una posición elevada: el 23,3 %, frente al 21,9 % de la OCDE y al 19,9 % de la UE, afirman desde el think thak de CEOE.

«Esta realidad fiscal no solo sitúa a España por encima de países tradicionalmente atractivos para la inversión, como Irlanda, Hungría o Bulgaria, sino también al nivel de países con una fiscalidad más exigente como Bélgica o Chile», añaden.

Este crecimiento contrasta con la evolución observada en otras economías europeas: Lituania, Rumanía y Hungría registran descensos, mientras que países como Letonia, Croacia y Suecia muestran aumentos más moderados.

La conclusión para el IEE es que «el tejido empresarial español ha asumido una carga creciente y sostenida en el tiempo, lo que puede comprometer su capacidad de inversión, contratación y expansión».

Pero además, los empresarios denuncian el incremento sostenido de los costes laborales, que incluyen además del salario y las cotizaciones antes mencionadas, gastos adicionales como formación, seguros, beneficios sociales e indemnizaciones. Según el INE, desde el segundo trimestre de 2017 se han incrementado alrededor de un 26 %.

Solo en los tres primeros trimestres de 2025, el coste laboral por trabajador se incrementó un 3,3 % en las pymes, denunciaba ayer Cepyme. «Ahora, un nuevo aumento del salario mínimo interprofesional, pactado sin tener en cuenta a quienes sostienen la economía real, añade un peso más a unas empresas que ya no pueden asumir más cargas», traslada la asociación de pequeños y medianos empresarios.

Otro frente de batalla entre los empresarios y el gobierno es el de las bajas laborales. De acuerdo con Pimec, España ha pasado de 3,5 millones de bajas anuales a 8,5 en 2024, un aumento del 144,8 %; y suponen un coste de entorno al 10,2 % del PIB. Tras meses de quejas por la inacción del Ejecutivo, éste acaba de anunciar un observatorio para tratar de ponerles coto. Algo que, a juicio de los empresarios, es claramente insuficiente.

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