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El secretario general de CCOO, Unai Sordo; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, y el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, durante el acto de la firma del acuerdo para la subida del salario mínimo interprofesional (SMI)

El secretario general de CCOO, Unai Sordo; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, y el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, durante el acto de la firma del acuerdo para la subida del salario mínimo interprofesional (SMI)

Los sindicatos se erigen en el apoyo férreo del Gobierno pese a la sangría en afiliaciones

La buena sintonía de los sindicatos con el Ejecutivo coincide con la ausencia de conflictividad social en la calle, con las grandes centrales desmarcándose por ejemplo de las protestas de los médicos

Los dos partidos de la coalición de Gobierno, PSOE y Sumar, pueden presumir de mantener una relación prioritaria con las grandes centrales sindicales. En pleno alejamiento con la tercera pata del diálogo social, los empresarios, la relación del Ejecutivo con CC.OO. y UGT pasa por un momento dulce. El lunes volvió a quedar de manifiesto en la firma de la octava subida del salario mínimo desde que gobierna Pedro Sánchez.

No ha sido única firma de las centrales con el Ejecutivo sin presencia de la patronal. En diciembre de 2024 Yolanda Díaz y CCOO y UGT firmaron el acuerdo para reducir la jornada laboral hasta las 37,5 horas semanales, ignorando a los empresarios, quienes alertaban de las consecuencias que podría traer si se implantaba de manera obligatoria sin tener en cuenta la realidad de los distintos sectores.

En paralelo, como publicaba este martes El Debate, cada vez son menos los españoles que están afiliados a un sindicato. Desde el año 2000 se observa una caída sostenida, respecto al 15 % en el año 2000, a apenas un 12 % actualmente. Así lo revelan los datos publicados por Funcas, en los que se observa como este fenómeno también ocurre en otros países del entorno, aunque es cierto que es especialmente llamativa en España.

Según Funcas, este debilitamiento se debe a una transformación estructural del mercado de trabajo, caracterizada por el aumento de la temporalidad y una mayor rotación en el empleo.

Ausencia de conflictividad social

La buena sintonía de los sindicatos con el Ejecutivo coincide con la ausencia de conflictividad social en la calle. Las grandes centrales se han desmarcado, por ejemplo, de las huelgas de los profesionales sanitarios contra el Estatuto Marco de Mónica García. En lugar de ello, CCOO, UGT, SATSE y CSIF acordaron una protesta con el ministerio de Sanidad.

Mientras, durante el Gobierno de Mariano Rajoy se convocaron dos huelgas generales. Una de ellas –el 14 de noviembre de 2012– fue a nivel europeo, pero hubo una anterior –el 29 de marzo de 2012– que fue convocada por los sindicatos y los colectivos sociales en contra de la reforma laboral que se acababa de aprobar. Durante el Ejecutivo de Pedro Sánchez no ha habido ninguna.

Los sindicatos, de hecho, llegaron a manifestarse junto a miembros del Ejecutivo hace escasos meses, para exigir la reducción de la jornada laboral. En la marcha que hicieron por Madrid se pudo ver a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; el de Transformación Digital, Óscar López; la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego; y la ministra de Sanidad, Mónica García, acompañando a los secretarios generales Unai Sordo y Pepe Álvarez.

Subvenciones a los sindicatos

La actual ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha multiplicado por cuatro las partidas destinadas a las centrales sindicales. En 2023 y 2022 crecieron hasta los 17 millones por año, respectivamente. En 2021 esta cuantía se situaba en 13,8 millones. Es decir, entre 2022 y 2024 la cifra creció en más de un 20 %. En 2025, la partida alcanzó los 32 millones de euros.

Los datos muestran incrementos de estas partidas coincidiendo con los distintos períodos de gobierno de partidos de izquierdas. En 2010 y 2011, últimos años con José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Ejecutivo, las subvenciones ascendieron hasta casi los 16 millones de euros –unos seis más en comparación con el Ejecutivo de José María Aznar–.

Estas cifras se redujeron prácticamente hasta la mitad con la llegada de Mariano Rajoy a finales de 2011. Con el popular al frente, las subvenciones se situaron en algo más de 11 millones de euros en 2012 y hasta los nueve –8.883.890 millones exactamente– en el siguiente ejercicio.

De hecho, a lo largo de todos los años de Gobierno del Partido Popular, las ayudas a sindicatos se mantuvieron congeladas en esa cifra. Una tendencia que mantuvo Pedro Sánchez en sus primeros años al frente del Ejecutivo español –2019 y 2020–. Sin embargo, esta tendencia no duraría mucho, ya que tan solo un año después se incrementarían en hasta cinco millones con la llegada de Díaz al Ejecutivo.

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