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Lingotes de estaño.

Lingotes de estaño.Europa Press

El estaño, clave en electrónica, se dispara un 70 % y los expertos temen problemas en el suministro

Se prevé que la producción mundial crezca un 3 % en 2026, insuficiente para compensar el aumento previsto del 3,5 % de la demanda

El oro, la plata y ahora el estaño. Los metales básicos viven un rally de precios. Quizás el más sorprendente, así como desconocido, es el del estaño. A finales de enero tocó máximos, llegando a alcanzar los 56.636 dólares por tonelada –unos 47.814 euros al cambio–, y aunque ahora se sitúa en el entorno de los 46.576 dólares –39.320 euros–, su valor ha crecido un 70 % en el último año.

El estaño es un metal clave para la industria electrónica, que se está beneficiando enormemente de la transición energética y digital. Sin embargo, su oferta es limitada. Según el último análisis de Coface, líder mundial en seguros de crédito, se prevé que la producción mundial de este metal crezca un 3 % en 2026, una cantidad insuficiente para compensar el aumento previsto del 3,5 % de la demanda este año, impulsada por el incremento de la demanda de componentes electrónicos, semiconductores y las infraestructuras de almacenamiento de datos.

Esto va a provocar un déficit de suministro durante este año, el primero desde 2021. A largo plazo, el agotamiento de yacimientos existentes y la falta de nuevas inversiones mineras amenazan la estabilidad de toda la cadena de valor.

China representa el 50 % de la producción mundial de estaño refinado y se prevé que mantenga un crecimiento sólido, ya que este metal sigue siendo un activo estratégico en la búsqueda de la autosuficiencia china en materia de infraestructura de gestión de datos. Por el contrario, la producción en Indonesia podría disminuir un 2 % en 2026, das las restricciones normativas y la creciente aversión a los proyectos mineros.

Pero la principal vulnerabilidad de la oferta de estaño procede de la República Dominicana del Congo y Myanmar, que juntos representan el 20 % de la producción mundial, y el 60 % de las importaciones chinas de mineral de estaño. La situación política del Congo y una serie de incertidumbres operativas están limitando la extracción de estaño a niveles inferiores a lo previsto.

El exceso de demanda y la falta de oferta impulsa la subida de los precios del estaño. «Esperamos que el coste medio se sitúe en torno a los 45.000 dólares –unos al cambio– durante la primera mitad del año», afirma Simon Lacoume, economista de Coface.

Esta tendencia es generaliza. Metales no ferrosos como el cobre, el aluminio o el níquel también registran fuertes subidas en los últimos meses, con una marcada aceleración en enero. Y la transición energética, digital, y la situación geopolítica en los países productores está reforzando aún más esta dinámica.

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