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Los mayores de 55 años concentran el 68 % del ahorro total de los hogares

Las transferencias internas entre miembros de un mismo hogar alcanzan los 130.000 millones de euros al año

Que cada vez la población española es más envejecida es un hecho. Los mayores de 55 años ya representan el 34 % de la población, algo que modifica la estructura económica del país. Y es que uno de cada tres euros que se generan en España lo hace este colectivo –el 32,8 % del PIB–. Además, concentran el 68 % del ahorro total de los hogares.

Así se refleja en el informe Ingresos y gastos de los hogares españoles por edad y género elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mpafre y la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), y presentado este miércoles. En él también se analiza los desafíos económicos y sociales a los que se enfrentan las distintas generaciones.

A grandes rasgos, los jóvenes tienen una alta dependencia económica de sus familias y del Estado; los españoles de entre 30 y 54 años son el motor productivo, ya que financian una buena parte del consumo público y de las prestaciones sociales; y los mayores de 55 años son el grupo con mayor ahorro medio por persona.

Durante la infancia y juventud –hasta los 29 años– como es obvio, los ingresos laborales son reducidos y el consumo se financia principalmente mediante transferencias privadas entre familiares y gasto público, especialmente en educación y sanidad. Se trata, por tanto, de una etapa de dependencia económica financiada por las familias y por el Estado.

Entre los 30 y los 54 años se concentran la mayor parte de los trabajadores, siendo el tramo con mayor capacidad de generación de ingresos y de aportación al sistema. Este grupo moviliza más de 606.000 millones de euros en recursos, ya que concentra la mayor parte de las rentas del trabajo y paga más del mitad del total recaudado en impuestos y cotizaciones sociales de la población. Es por tanto, el «pilar financiero del sistema de bienestar».

A partir de los 55 años todo cambia. A portan casi 593.000 euros en recursos, y, además, concentran el 68 % del ahorro total de los hogares. De hecho, esto es lo que impulsa el consumo en este colectivo.

Hasta los 50 años se mantiene relativamente estable, y aumenta posteriormente. De media, el consumo privado anual se sitúa en los 12.088 euros, mientras que en el grupo de 55 años o más asciende a 13.511 euros, por encima de la media. Parte de este incremento se explica por el mayor gasto sanitario, y por el peso de la vivienda, donde se incluyen las rentas que reciben por poner en alquiler viviendas en propiedad.

Ante estas cifras, Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, ha destacado su «enorme peso económico», que califica de «pieza clave de la economía familiar» complementaria del Estado del Bienestar y llama a desterrar un «prejuicio arraigado»: «No son solo receptores de prestaciones». De hecho, aportan mucho, tanto a la familia como al conjunto de la economía, sostiene: «Dan más de lo que reciben».

«Pilares del Estado del Bienestar»

El informe también refleja que las transferencias internas entre miembros de un mismo hogar alcanzan los 130.000 millones de euros al año y «fluyen fundamentalmente desde los adultos y los seniors hacia niños y jóvenes para financiar su consumo hasta su incorporación plena al mercado laboral».

Del total, los niños y jóvenes reciben la mayor parte. 102.641 millones proceden del grupo de 30 a 54 años, mientras que 27.046 millones los aporta el colectivo de más de 55 años. «Los grandes pilares del Estado del Bienestar son las familias», afirma durante el evento Ángel de la Fuente, director ejecutivo de Fundación de Estudios de Economía Aplicada de Fedea, quien califica estos movimientos como solidaridad «importante y esperada» hacia los hijos.