Guerra total en Indra entre el frente liderado por el Gobierno y el de Escribano, Oughourlian y los fondos
Todos quieren sacar partido al aumento del gasto en Defensa, y nadie quiere dar su brazo a torcer
El jefe de la Oficina Económca de Moncloa, Manuel de la Rocha, Ángel Escribano, Joseph Oughourlian y Pedro Sánchez, en la batalla.
Indra ha presentado esta semana unos resultados económicos muy buenos. La compañía ha aumentado su beneficio neto nada menos que en un 57 % en 2025 respecto a 2024, hasta alcanzar los 436 millones de euros, y ha incrementado su cartera de pedidos un 122 %, hasta llegar a los 16.083 millones de euros, algo que le garantiza un buen futuro.
La Bolsa premió con fuerza estos resultados (el valor de la acción subió un 21 % el día siguiente a la presentación), y el presidente sacó pecho de su gestión el jueves ante los analistas: Ángel Escribano recalcó que en el año que lleva en el cargo el precio de la acción ha subido de 18,22 euros a 56,20 euros (el día siguiente ya estaba en 62 euros), y que con ello el valor de la compañía en Bolsa ha subido de 3.000 a 10.000 millones de euros en un solo año.
Los resultados han sido como para celebrar una fiesta, pero ya en su presentación se palpaba la tensión
Los datos serían para celebrar una fiesta, pero en el escenario que los periodistas veíamos a través de una pantalla se percibía cierta tensión. En medio de las grandes dudas sobre la transparencia de Indra y la posibilidad de que se destituya a su presidente, Indra cometió el lamentable error de no convocar una rueda de prensa para presentar sus resultados ni dar a paso a preguntas de los periodistas en la conferencia de analistas a la que se nos permitió acceder solo virtualmente.
Pero la tensión se percibía, y parece que va a durar. La guerra está abierta entre los dos principales bandos que se han formado en el accionariado de Indra: por un lado están el Gobierno a través de la SEPI, que controla el 28 % y es el principal accionista, y la empresa vasca de movilidad para blindados Sapa, que tiene un 7,94 %, y por el otro Escribano, que posee el 14,3 %; Amber Capital –el fondo de Joseph Oughourlian, el presidente de Prisa–, que cuenta con alrededor de un 5 %, y el fondo que hábilmente se ha traído Oughourlian recientemente, Third Point, como desvelamos en este artículo, del que aún no se sabe qué porcentaje tiene.
El bloque del Gobierno sumaría un 35,94 %, que sería insuficiente para aprobar por mayoría sus objetivos actuales: evitar la controvertida fusión con Escribano, la empresa familiar del actual presidente, y cesar a Ángel Escribano como presidente para que fuera sustituido por Ángel Simón, el ex consejero delegado de CriteriaCaixa, como adelantamos en este artículo que el Gobierno quiere hacer.
Sería insuficiente porque tanto el bloque contrario apuntado como los demás fondos accionistas de Indra –T. Rowe Price, que tiene el 3,71 %; David Shaw, que tiene el 3,5 %; Milennium, el 1,06 %; y Kempner el 1,01 %– están a favor de que Indra se fusione con Escribano, y de que Ángel Escribano se mantenga como presidente.
El actual presidente de Indra, Ángel Escribano, sabe que actualmente el Gobierno no tiene la mayoría suficiente para destituirle
Escribano lo sabe, y por eso está agarrado a su cargo, y así seguirá: ni el consejo de administración puede conseguir una mayoría para destituirle, ni sus detractores podrían lograrla en la junta de accionistas que habría que convocar para llevarlo a cabo.
Por eso su puesto a día de hoy parece asegurado, aunque la fusión con su empresa familiar está descartada, y también parece improbable que Escribano acepte la oferta de la SEPI de comprarle el 51 %. Ante este escenario, el Gobierno podría plantearse hacer la vida imposible a Escribano a través del Ministerio de Defensa hasta que se fuera, negándole los contratos que ahora le da, pero sería como pegarse un tiro en el pie: no dar de comer a la compañía que ha promocionado como empresa estratégica en el área de defensa. No parece muy verosímil que ocurra.
Por eso lo más probable es que Ángel Escribano siga siendo el presidente. Quien no parece que vaya a continuar en Indra es el consejero delegado, José Vicente de los Mozos. Fuentes conocedoras señalan que saldrá porque en la empresa estiman que le falta conocimiento del negocio y porque ha creado tensión con los directivos de la compañía, aunque se llevará una buena indemnización.
Si efectivamente se confirma que continúa Ángel Escribano como presidente, se quedará sin hueco el relevo que tenía planeado y está impulsando el Gobierno, Ángel Simón. Algunas fuentes sitúan al ex consejero delegado de CriteriaCaixa en el denominado nuevo fondo soberano del Gobierno, España crece.
La situación interna en Indra se muestra, por tanto, turbulenta. Como hemos venido contando en este periódico, todo parecía encarrilado hacia la fusión de Indra con Escribano y la integración de la empresa familiar en la compañía española referente de defensa, previo pago de alrededor de 2.000 millones de euros, aunque hace cuatro años la valoraran en 100 millones sus propios dueños. Así se aprobó en el consejo de administración de diciembre, tal como El Debate había anunciado que iba a ocurrir.
La idea de que Indra comprara por 2.000 millones la empresa familiar de su presidente cantaba demasiado, por mucho que empresarialmente tenga sentido, y parece que de eso ya se han dado cuenta todos. El Gobierno vio, además, que, con el canje de acciones del que se estaba hablando para la nueva sociedad, la SEPI iba a dejar de ser el primer accionista tras la fusión con Escribano, que pasaría a ser el primero, algo que no tiene mucho sentido en la compañía estratégica nacional de defensa. El Gobierno se metió en un lío dejando crecer a Escribano en Indra, y ahora no sabe cómo salir de él.