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Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo, junto al CEO de Apollo Sports Capital

Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo, junto al CEO de Apollo Sports Capital.Atlético de Madrid

El mapa del fútbol europeo se abarrota de fondos de inversión: Apollo, el último en llegar

Apollo ya particpaba en el Mutua Madrid Open y el Masters 1.000 de Miami, entre otros

Apollo Global Management, que este jueves ha formalizado la compra del 55 % del Atlético de Madrid, es el último gran fondo de inversión en aterrizar en el fútbol europeo, que cuenta con un mapa abarrotado de clubes participados por gestoras y private equity como Oaktree Capital, KKR o Clearlake.

Apollo, con más de 900.000 millones de dólares en activos bajo gestión, llega al Atlético a través de su filial deportiva, que ya tiene una participación en el Wrexham AFC galés, además de en los torneos de tenis Mutua Madrid Open y Masters 1.000 de Miami.

La llegada de los fondos de inversión a clubes como el Inter de Milán, el Atlético o el Manchester City es una segunda derivada. Se produce después de que hace ya una década millonarios empresarios y jeques saudís desembarcaran en varios equipos europeos, con mayor o menor suerte para sus aficionados.

Los fondos que ahora llegan se dividen en dos: gestoras como Apollo, cotizadas en bolsa y en las que cualquiera puede invertir, y los fondos de capital riesgo o private equity, que captan inversores institucionales y que suelen adquirir empresas privadas con un horizonte temporal habitual de entre 5 y 10 años en los que multiplicar la inversión.

Del City al Inter, pasando por el Liverpool

Uno de los casos más sonados de la inversión privada en el fútbol es el Manchester City, cuyo propietario desde 2008 es la City Football Group Limited, con una cartera de clubes como el City -que posee al 100 %-, el Gerona, con un 47 %, el New York City FC o el Melbourne City.

En esa empresa, el 81 % del capital pertenece al jeque emiratí Mansour bin Zayed Al Nahyan, mientras que un 18 % es propiedad del private equity Silver Lake, con una participación minoritaria en el Madison Square Garden, el mítico pabellón de Nueva York, y en la federación de rugby neozelandesa.

En Milán, el Inter está controlado al 99,6 % por el fondo de capital riesgo Oaktree Capital, propiedad de Brookfield, que concedió un crédito de 270 millones de euros al anterior propietario y que ejecutó el aval impuesto (las acciones del club) después de que el Inter, controlado por Steve Zhang, no le devolviera el dinero.

Su gran rival, el Milan, también está controlado por un private equity, en este caso RedBird Capital, centrado en la inversión deportiva. De hecho, esta sociedad también es la principal propietaria del Toulouse y tiene una participación minoritaria en el Liverpool FC.

Otro fondo de capital riesgo, Arctos Partners, compró el 12,5 % del PSG en 2023, aunque el fondo soberano de Catar continúa como máximo accionista y sigue tomando las decisiones deportivas y ejecutivas.

Arctos, que fue adquirido en enero por 1.000 millones de dólares por KKR, otro de los grandes transatlánticos de fondos de inversión, también participa en el capital del Atalanta italiano, en el que entró con un porcentaje minoritario en 2022.

Hasta junio, la sociedad 777 Partners era accionista minoritario del Sevilla FC, aunque se desvinculó en 2025, mientras mantiene su participación en el Standard de Lieja, el Genoa, el Hertha Berlín o el Vasco da Gama.

Antes de Apollo, el último en entrar en La Liga había sido ALK Capital, que -a través de su filial Velocity Sport Limited- se hizo con el 99,66 % del Español. Con Alan Pace, presidente del Español, a la cabeza, el grupo también es propietario del 84 % del Burnley inglés.

Entre los fondos más relevantes también figura CVC Capital Partners, que selló un acuerdo con LaLiga por valor de 1.994 millones de euros, distribuidos entre los clubes de Primera y Segunda División adheridos al plan.

En 2024, los clubes habían recibido ya 1.028 millones. A cambio de esta inyección, el fondo recibe de LaLiga una participación del 10 % en sus derechos comerciales durante 50 años.

De propietarios millonarios a fondos de inversión

Antes, varios magnates habían aterrizado ya en el negocio, como el ruso Román Abramóvich, que en 2003 compró el Chelsea FC, al que llevó a la élite mundial, antes de tener que vender el club en 2022 tras la guerra de Ucrania.

De hecho, Abramóvich traspasó el club a un consorcio liderado a partes iguales por el estadounidense Todd Boehly y el fondo Clearlake Capital, que también ha adquirido el Strasbourg francés.

En España, los ejemplos no han sido tan favorables: el catarí Nasser Al Thani adquirió la mayoría accionarial del Málaga en 2010 y llevó al club a cuartos de la Liga de Campeones en la temporada 2012/13, aunque posteriormente se desentendió de su gestión.

Asimismo, el singapurense Peter Lim se convirtió en máximo accionista del Valencia CF y logró clasificarse para la Liga de Campeones en tres de sus primeras cinco temporadas, aunque acumula desde entonces seis campañas sin pisar Europa, una anomalía en la historia del club.

Preguntado este martes por si compraría el Valencia CF, el presidente de Mercadona, Juan Roig, afirmó que gestionar un equipo como el Valencia Basket -del que es máximo accionista- le cuesta más que la gestión de Mercadona: «Un club deportivo es otra galaxia».

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