El empresario Ignacio Uría y la estación de Vitoria.
Adif ignora la petición de poner a la estación de Vitoria el nombre de Ignacio Uría, asesinado por ETA
El empresario murió en 2008 construyendo la línea de alta velocidad conocida como Y vasca, y una de sus compañeras entonces propone que se le reconozca
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La banda terrorista ETA asesinó al empresario Ignacio Uría el 3 de diciembre de 2008 mientras participaba con su empresa en la construcción de la denominada Y vasca, la línea de alta velocidad que se pretende que algún día una Vitoria, Bilbao y San Sebastián.
La ingeniera de Caminos de Adif Luisa Peña llegó allí cuando se ponía la primera piedra, en abril del año 2006, y coincidió con Uría en la construcción de la infraestructura. Le dejó tanta huella que desde hace tiempo reclama que la empresa honre su memoria. En 2018 se le rindió un pequeño homenaje, pero parece poco.
Luisa Peña propuso por primera vez al Ministerio de Fomento y a Adif en marzo de 2021 que la nueva estación de Vitoria llevara el nombre de Ignacio Uría. Entonces estaban al frente José Luis Ábalos e Isabel Pardo de Vera, respectivamente. Durante cinco años no ha obtenido respuesta, y el 10 de marzo de este año ha vuelto a solicitarlo.
Entiende que, si no ha habido problemas para cambiar los nombres de las estaciones de Chamartín, Málaga o Burgos por los de Clara Campoamor, María Zambrano o Rosa Manzano, tampoco debería haberlos en este caso para honrar la memoria y el legado de alguien que lo merece tanto como Ignacio Uría.
La empresa de Ignacio Uría, que llevaba su apellido, formó parte de la primera unión temporal de empresas (UTE) de la Y vasca. Uría nació en Azpeitia (Guipúzcoa) y tenía cinco hijos. Estaba orgulloso de su trabajo, y de poder participar en la construcción de una infraestructura de tal magnitud en su tierra.
Su misión fue muy difícil desde el principio. Pasaban miedo a diario, y tenían que protegerse de manera autodidacta: cambiaban con frecuencia los lugares en los que desayunaban o comían, tenían que mirar cada día que no les hubieran puesto una bomba debajo del coche, les tiraban piedras encapuchados mientras trabajaban...
El 14 de mayo de 2008, cuando los trabajadores estaban haciendo tres turnos para construir el túnel de Luko, ETA mató con un coche bomba a José Manuel Piñuel, un guardia civil de 41 años. Fue a poca distancia de donde estaban, en Legutiano (Álava).
Unos meses después, en diciembre de 2008, asesinaban a Ignacio Uría.
Poco tiempo más tarde, la banda terrorista reivindicaba el asesinato de Uría en el diario Gara, y avisaba de que todos los trabajadores de la Y vasca podían ser objeto de atentados. Solo algunos pudieron llevar escolta a los meses del asesinato de Uría.
Pasados veinte años desde que se pusiera la primera piedra en la Y vasca, el ministro de Transportes, Óscar Puente, afirmaba a principios de este mes que la infraestructura se encuentra en su recta final. Por eso es un buen momento para pedirle a él y al presidente de Adif, Luis Pedro Marco, que pongan el nombre de Ignacio Uría a la nueva estación de Vitoria.