Las pymes se preparan ante el empeoramiento de la situación económica.
Una de cada cinco pymes pierde dinero en España, asfixiada por la regulación y los impuestos
Las empresas están vendiendo más, trabajando más, asumiendo más riesgo… pero con menor retorno. Y eso no es sostenible en el tiempo.
Una de cada cinco pequeñas y medianas empresas (pymes) pierde dinero en España, según ha dado a conocer el Barómetro de primavera de 2026 del Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos.
De acuerdo con sus datos, el 26,6 % de ese 20 % de pymes en pérdidas ha entrado en números rojos en el año 2025. «Esto no refleja un problema heredado, sino un deterioro reciente», señala Fernando Jesús Santiago Ollero, presidente del Consejo General.
El análisis de la actividad económica introduce una paradoja que atraviesa todo el informe. El 41,3% de las empresas ha incrementado sus ventas en 2025, lo que refleja que la economía no está parada.
Sin embargo, ese aumento de ingresos no se traduce en una mejora equivalente de los resultados. La consecuencia es clara: una compresión generalizada de márgenes, donde el esfuerzo adicional no se convierte en beneficio, sino en mera supervivencia.
«Las empresas están haciendo más para conseguir menos. Están vendiendo más, trabajando más, asumiendo más riesgo… pero con menor retorno. Y eso no es sostenible en el tiempo», advierte el presidente del Consejo General. «Esta conducta de las pymes es consistente con el escenario macroeconómico en el que estamos entrando donde la palabra «estanflación» define muy bien un crecimiento muy bajo (valor añadido estancado) combinado con un incremento de los costes (inflación)».
Un entorno que aprieta por todos los lados
El informe identifica un conjunto de factores que, acumulados, están configurando un entorno cada vez más exigente. El 69,1 % de los gestores administrativos percibe un aumento de la presión fiscal. El 81,85 % señala los costes laborales como uno de los principales problemas. Y el 84,56 % apunta a la incertidumbre económica como un elemento determinante.
No se trata de un único factor, sino de la suma de todos ellos. Y sus efectos empiezan a ser visibles: el 56,15 % de los profesionales considera que el riesgo empresarial está aumentando. Cerca de un 19,2 % de las empresas presenta ya problemas graves de liquidez. Un porcentaje similar de las empresas que declaran pérdidas es el de aquellas que aumenta sus necesidades de financiación, con lo cual, donde hay un beneficio neto negativo, también hay un flujo libre de caja negativo.
«Cuando la presión viene de todos los frentes —costes, impuestos, incertidumbre—, lo que se reduce no es solo el margen, sino también la capacidad de resistir en el tiempo», explica Santiago.
Sensación creciente de que el sistema no acompaña
Más allá de los datos económicos, el barómetro introduce un elemento especialmente relevante: la percepción sobre el funcionamiento del entorno en el que operan las empresas.
El 86,1 % de los gestores administrativos considera que la relación con la Administración no ha mejorado en el último año, y un 39,9% afirma que gestionar hoy es más difícil que hace doce meses.
Los problemas son conocidos, pero no por ello menos relevantes: exceso de normativa (83,5 %), lentitud (69,8 %), falta de atención (62,8 %) y dificultades derivadas de la digitalización (53,3 %).
«Hemos avanzado en tecnología, pero no siempre en eficacia. Y eso está generando una sensación cada vez más extendida de que el sistema no está acompañando a quien tiene que acompañar», afirma el presidente del Consejo General.
El informe apunta, además, a un cambio de fondo: la digitalización administrativa no está reduciendo la carga, sino que en muchos casos la está trasladando al empresario, añadiendo nuevas capas de complejidad. Nadie hasta la fecha ha valorado cuál es el coste de la burocracia implícitamente asumida por los empresarios que debería recaer exclusivamente en la Administración. Es una tarea pendiente de calcular.
¿Quién acompaña realmente a la pyme?
En este contexto, el barómetro plantea una cuestión que va más allá de los datos: en un entorno cada vez más complejo, exigente e incierto, ¿quién está acompañando realmente a la pequeña y mediana empresa en su día a día?
Porque, pese a todo, las empresas siguen respondiendo. El 64,7 % ha mantenido su plantilla en 2025, evitando ajustes incluso en un entorno adverso. Pero lo hacen con menos margen, más presión y mayor riesgo.
«Hoy el valor no está solo en analizar o en representar, sino en acompañar de verdad a las empresas cuando tienen que tomar decisiones, cumplir obligaciones y seguir operando en un sistema cada vez más complejo», señala Santiago.
Una advertencia que no conviene ignorar
El Barómetro de primavera de 2026 no dibuja un escenario de crisis inmediata, pero sí lanza una advertencia clara: el desgaste es acumulativo. El problema no es la falta de actividad. El problema son las condiciones en las que esa actividad se desarrolla.
Fiscalidad, costes, burocracia y funcionamiento administrativo configuran un entorno que limita el crecimiento, reduce la rentabilidad y aumenta la vulnerabilidad del tejido empresarial.
«Las empresas están respondiendo. La cuestión es cuánto tiempo pueden seguir haciéndolo en estas condiciones. Y esa es una pregunta que como país deberíamos hacernos», concluye el presidente del Consejo General.