El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Economía y vicepresidente primero, Carlos Cuerpo.
El Fondo Monetario Internacional desmonta a Cuerpo y a Sánchez: la economía española tiene los pies de barro
El ministro de Economía y el presidente del Gobierno siguen empeñados en que vamos como un cohete, pero el reciente informe de la institución incide en nuestras debilidades
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado esta semana un informe en el que constata que nuestra economía tiene los pies de barro. En términos nominales crecemos por encima de otros países, pero la realidad de nuestro día a día no lo nota.
«No es verdad que la economía española esté subiéndose por las nubes, como nos dicen el ministro de Economía y el presidente del Gobierno», afirma el catedrático Mikel Buesa en nuestro podcast El Debate de la Economía, disponible íntegro en el audio que hay sobre estas líneas. «El indicador de crecimiento pertinente no es el aumento del PIB, sino el del PIB por habitante; y si nos fijamos en el PIB por habitante, llevamos década y media de cuasi estancamiento», añade. «Si nos comparamos con otros países, ahí está el hecho de que Polonia ha sobrepasado a España, y partía de un nivel muy inferior al español cuando se incorporó a la Unión Europea. Han sabido hacer las cosas bastante mejor que aquí, y no estoy refiriéndome solo a la última legislatura, sino a un periodo bastante más largo en el que ha habido gobiernos de todos los colores».
El FMI recomienda a España una reducción ordenada del 0,5 % del PIB en el gasto público en varios años porque la sociedad está envejeciendo. Debido a ese envejecimiento, tendremos unos costes crecientes en pensiones, sanidad y servicios sociales. Esos costes presionan sobre otras inversiones necesarias, como la inversión pública, «que actualmente supone, aproximadamente, menos de un 2 % del gasto público. La inversión se ha ido reduciendo y, como consecuencia, en este país no funciona nada: ni la electricidad, ni los ferrocarriles, y las carreteras están llenas de agujeros. El gasto en infraestructuras es poco más de un tercio de lo que era en 2009, año en el que se alcanzó el mayor nivel posible, y así es también en los ferrocarriles», apunta Buesa.
Además, sufre nuestro poder adquisitivo: «Si uno observa el crecimiento de los salarios en los diez últimos años, incluso en los seis o siete últimos, han crecido mucho. Pero ha crecido la parte del salario que no recibe el trabajador: han aumentado las cotizaciones empresariales, la de los trabajadores, la carga fiscal que corresponde al Impuesto sobre la Renta. El salario neto que recibe el trabajador se ha quedado literalmente estancado», incide Buesa.
El profesor del IESE José Ramón Pin Arboledas añade en el podcast que los ingresos del Estado por IRPF han subido de 86.000 millones, aproximadamente, en el año 2018, cuando llegó Sánchez al Gobierno, a unos 160.000 millones, según ha calculado Funcas, en 2025.
La economía española tiene los pies de barro porque crece nominalmente por el aumento de la población inmigrante y tiene la productividad por los suelos. Parte de la esperanza está en que nos crezca aún más el turismo por el impacto de la guerra de Irán en quienes iban a Oriente Medio, pero habrá que ver si se retrae el que viene de Europa por el daño económico que se produzca en nuestro continente
Pin Arboledas afirma que «la capacidad adquisitiva de la clase media y trabajadora se ha desplomado», y que, paradójicamente, «los que realmente se están beneficiando son las grandes empresas y sus márgenes empresariales. Si yo fuera rico de verdad, tendría que votar a Sánchez», dice, irónicamente.