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Sombras crecientes sobre la economía española: el nefasto dato de paro es solo el aperitivo

Los que llevamos tiempo llamando la atención sobre la realidad económica éramos tachados de agoreros indocumentados y profetas de la fachosfera, y ahora los datos que hemos conocido esta semana han sorprendido a los analistas más progubernamentales

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su vicepresidente económico, Carlos CuerpoEUROPA PRESS

Cuando el martes pasado se conocieron los datos del paro algunos –quizá los mejor informados– se echaron las manos a la cabeza. ¿Pero no iba la economía como un cohete? ¿No estábamos a la cabeza de Europa en crecimiento y no sé en cuántas cosas más?

Los que llevamos tiempo llamando la atención sobre el incremento de los precios, el estancamiento de los salarios, de la inflación, y otros índices éramos tachados en los mítines –llevamos en modo mitin desde las últimas elecciones generales– de agoreros indocumentados y profetas de la fachosfera. Pero la realidad es cruel, y los datos que hemos conocido esta semana han sorprendido a los analistas más progubernamentales.

El paro aumentó en 231.500 personas en el primer trimestre de 2026, el peor dato desde 2013. El empleo bajó en 170.300 personas, también el peor registro desde la crisis financiera (exceptuando el año 2020 por la COVID). Esta pérdida de empleo y aumento del paro en el primer trimestre del año, lo han achacado las lumbreras de la Oficina Económica de La Moncloa a la estacionalidad agravada por las guerras –ya no saben a cuál de ellas echar la culpa y hablan de las dos– y se quedaron en su paz. Pero no.

Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados por el Gobierno ha vuelto a elevar la tasa de paro por encima del 10 % y los 170.300 personas que se han quedado sin trabajo son casi el doble de las registradas el año pasado: el dato más elevado en la última década. España sigue a la cabeza del paro en la Unión Europea y también del paro femenino y joven. En total 2,7 millones de parados (un 10,8 %) y, a tenor de la falta de explicaciones del Gobierno –los comentarios del vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo son para archivar– vamos a intentar explicar por dónde vienen los tiros, los cohetes, o lo que ustedes prefieran. ¡Tenemos datos nuevos!

El PIB ha crecido en España un 11,3 % desde 2019. Recuerden que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en 2018. Y desde entonces es este dato macro –repetido a coro en tertulias afines y terminales mediáticos del Gobierno– es el que se repite cada día para reflejar la buena marcha de nuestra economía. Un dato, sin embargo, que encierra una gran mentira. Y lo es porque siempre suele omitirse otra información complementaria: el aumento de la población. Y, como comprenderán, al aumentar la población, el crecimiento del PIB per capita, que es el importante, es menor. Por eso, si tenemos en cuenta el crecimiento demográfico, en realidad el PIB crece sólo un 6 % desde 2019.

Segunda variable que se oculta: la disminución de las horas trabajadas por persona ocupada. No voy a detenerme mucho en este dato que hemos comentado abundantemente, pero la fuente sigue siendo el Instituto Nacional de Estadística (INE); y según este Instituto resulta que el PIB por hora trabajada se sitúa solo en el 2,7 % por encima del que teníamos en 2019. Conclusión: si el número de personas ocupadas ha experimentado un crecimiento similar entre 2019 y 2025 al del PIB en este periodo (más o menos el 11 %), en realidad el crecimiento del PIB por ocupado es del 0 %. Es decir: nada. O aún peor. Si ajustamos el PIB por Empleado en Equivalente a Tiempo Completo (el llamado técnicamente PIB por ETC), el crecimiento caería un 3,4 %.

Las conclusiones de estos datos sobre el PIB en España per capita demuestran no solo que no crece la riqueza, sino que la productividad tampoco. Y si a eso añadimos la variable de ocupación a tiempo completo, empezamos a entender por qué esa insistencia en repetir una y otra vez el incremento del PIB como único argumento económico. Una mentira que, por mucho que se repita, sigue sin ser verdad.

Pero hay nuevos datos que añadir a este del PIB. Hace apenas un mes, también el Servicio de Estudios de BBVA en su publicación sobre el sector inmobiliario, recogía que el precio de la vivienda seguiría creciendo con fuerza en torno al 10,2 % para 2026 para moderarse hasta el 6,8 % en 2027. Unos precios al alza que solo demuestran el desequilibrio entre oferta y demanda. Además, el informe destacaba que la rentabilidad del sector seguía siendo baja comparada con Europa. ¿Alguien se extrañará de que los fondos estén saliendo de España a la carrera con el espectáculo de leyes fallidas, disparatadas o mediopensionistas?

Y vamos con la inflación. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha hecho pública en abril una revisión al alza de la inflación de España para este año, elevándola hasta el 3 %. Es la revisión al alza más alta de todos los países desarrollados. Aquel objetivo de conseguir un IPC por debajo del 2 % que propuso el Banco Central Europeo para España no se va a cumplir, y como tampoco lo va a conseguir el resto de Europa, van a empezar a subir los tipos de interés «gradualmente» a lo largo de 2026 hasta llegar seguramente a los 50 puntos básicos al cierre del ejercicio. Otra mala noticia. Y como me recuerda el economista José Gefaell, la inflación ya empezó a escalar un año antes de la guerra de Ucrania. Por si vuelven a echar la culpa a las guerras…

Y vamos con el último dato que acabamos de conocer esta semana, siempre según el INE para que nadie se mosquee. La economía española se ralentizó en el primer trimestre del año al registrar un crecimiento del 0,6 %, dos décimas inferior al del último trimestre de 2025. Esta desaceleración se explica principalmente por el comportamiento del sector exterior. Las exportaciones se hundieron de enero a marzo un 2,05 % respecto al último trimestre del año pasado, lo que supone la mayor caída desde el año 2021 en plena pandemia. Este batacazo se produce en un contexto de imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, y por la pérdida de competitividad de las empresas españolas por unos costes laborales y precios finales que suben más en España que en otros países de nuestro entorno.

Son datos reales. Del Instituto Nacional de Estadística. Aunque dudo que en los mítines del puente ni siquiera vayan a comentarlos. María Jesús Montero seguro que no. Tampoco dirá nada de los Presupuestos. ¡Cuanta milonga!