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Carlos Cuerpo, en medio, entre Sánchez y Yolanda Díaz.

Carlos Cuerpo, en medio, entre Sánchez y Yolanda Díaz.Eduardo Parra / Europa Press

«Escándalo» y «chapuza» en el desvío de fondos europeos a pensiones de un Gobierno que «no tiene límites» morales

Hablamos con los economistas Carlos Rodríguez Braun y Diego Barceló sobre el lamentable acontecimiento de esta semana, y la necesaria solución a la corrupción

El economista Carlos Rodríguez Braun piensa que el desvío de fondos europeos hacia el pago de pensiones denunciado esta semana por el Tribunal de Cuentas es «un escándalo» y «una chapuza», según comenta en nuestro podcast El Debate de la Economía, cuyo audio puede oírse íntegro al inicio de estas líneas.

Rodríguez Braun lo ve así porque «estos fondos llamados tan pomposamente de transformación y resiliencia al final son utilizados por los políticos para tapar los agujeros que políticamente les convenga más tapar».

En su opinión, los políticos ven que el agujero de la Seguridad Social no puede reducirse subiendo los impuestos o disminuyendo gasto público de otras partidas porque les fastidiaría su horizonte electoral, así que «tiran de estos fondos, que nadie sabe muy bien de dónde salen. Como es una deuda pública, a saber cuándo se paga en el futuro. En fin: lo que se llama una chapuza».

Para el economista Diego Barceló, «lo que más llama la atención es que todo esto viene de un Gobierno al que se le llena la boca diciendo que las pensiones están garantizadas. Nada más lejos de la realidad. Se podrán seguir pagando mientras el Gobierno pueda seguir colocando deuda pública. Si algún día eso no es posible, ocurrirá como en Grecia y Portugal, en donde se recortaron un 20 % porque era imposible pagarlas. Este tema del uso indebido de los fondos europeos muestra que el sanchismo-leninismo no tiene límites morales ni legales. Hacen lo que quieren, y eso genera incertidumbre».

Esta situación está provocando una incomodidad constante al ministro de Economía y vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, que trata de justificar como puede el uso de fondos europeos para pagar las pensiones: «Lo divertido de Carlos Cuerpo es que su ascenso a la vicepresidencia ha sido calificado como una cuestión técnica, como si volviéramos a tener a Alfonso Guerra y a Miguel Boyer, que estuvieron en los años 80; como si la política fuera una cuestión fundamentalmente técnica, pero no lo es. La política es fundamentalmente política, y lo que hacen todos los ministros es proteger al presidente y repartirse y diluirse responsabilidades».

«La corrupción es un fenómeno estatal»

La difusión del informe del Tribunal de Cuentas que ha sacado a la luz el desvío de fondos europeos coincide con los juicios de casos de corrupción que están analizando el más que probable mal uso de dinero público. Rodríguez Braun admite que es de «agradecer que funcione la justicia», se pregunta qué impacto tendrá la corrupción en las próximas elecciones de Andalucía y apunta que «el antiliberalismo de los partidos es el que quiere manipular la justicia siempre, ya que abomina de los frenos y contrapesos».

Barceló añade que «la corrupción es un fenómeno estatal. Cuando digo estatal, no me refiero solo al Gobierno nacional, sino también a los municipales y autonómicos. Los gobiernos de distintos niveles tienen la capacidad de cambiar la suerte de una empresa o un grupo de personas con una línea de una norma del rango que sea. Eso genera un incentivo muy alto para intentar modificar, matizar o cambiar una decisión, y la tentación de aceptar ese pago por parte del político es muy grande».

Por eso estima que la única forma de combatir la corrupción «es reducir el aparato estatal. Cuando en lugar de Estado tenemos libre mercado, ya no hay corrupción. Podrá haber alguna mala práctica, pero ya no es un problema generalizado. No se trata de poner políticos íntegros, porque no los va a haber nunca. A lo mejor hubo tres o cuatro, pero si queremos terminar con la corrupción, tenemos que reducir el aparato estatal. No hay otra alternativa».

Rodríguez Braun piensa que el Tribunal de Cuentas ha actuado bien, en especial «Javier Morillas, profesor del CEU y consejero de esta entidad, que lo ha hecho muy bien denunciando estas trampas». Y sobre lo que dice Barceló, está de acuerdo en que «hay que reducir el tamaño del Estado, pero también su arbitrariedad y su intervencionismo, porque a veces no es el mero gasto el que da ocasión para la corrupción, sino la posibilidad regulatoria de capturar al regulador y, desde ahí, capturar rentas. La corrupción depende del poder. Cuando un gran liberal y católico, Lord Acton, dijo su famosa frase el poder tiende a corromper, se refería al poder; no el de la izquierda o el de la derecha: el poder tiende a corromper, también a los liberales».

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