El economista Santiago Niño Becerra
Entrevista
Santiago Niño Becerra: «La IA va a tener unas consecuencias dantescas para muchísima gente»
El catedrático de Estructura Económica cree que España está entrando «en un círculo muy peligroso» y resalta que «el 65 % de la gente que se va de España tiene al menos un grado, pero solo lo tiene el 16 % de quienes entran»
Santiago Niño Becerra (Barcelona, 1951) se ha convertido por mérito propio en una de las voces más escuchadas del ámbito académico. En conversación telefónica con El Debate, el catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramon Llull aborda el reto que supondrá la IA para España y las posibles consecuencias derivadas de la guerra en Ormuz, entre otros temas de actualidad.
– ¿La inteligencia artificial es un viento a favor o un terremoto?
– La introducción del vapor, que trastocó la economía, ¿fue buena o mala? La IA se puede equiparar a la introducción del vapor, con la diferencia de que va a tener muchos más impactos. El vapor tuvo unas implicaciones horrorosas, nefastas, para un montón de gente, a la que forzó a la miseria durante muchísimos años, pero al final, evidentemente, acabó siendo bueno. Con la IA pasará lo mismo: durante unos años va a tener unas consecuencias absolutamente dantescas para muchísima gente. Se está yendo con mucho cuidado para que no haya un rechazo generalizado, no desde el punto de vista del que va a Google a buscar algo, sino de las implicaciones económicas y sociales a pesar de que periódicamente se publican una serie de estudios que ponen los pelos de punta. Se está vendiendo esta idea de la IA va a suponer la destrucción de muchos puestos de trabajo pero que nacerán otros, con lo que se acabarán compensando. Mucho cuidado: con la IA nos encontramos ante una situación que no se ha dado nunca en la historia: ahora se puede generar PIB con cero horas de trabajo. Con lo cual, sí que habrá ocupaciones nuevas, pero no van a dar cobertura a todas las personas que van a convertirse en excedente. Ahora estamos ante una IA 1.0, a la que hay que enseñar. Pero cuando lleguemos a la IA 2.0, que tomará decisiones en base a un camino que se le marque, evidentemente habrá un enorme excedente de personas.
– En España Funcas ha advertido que la IA destruirá hasta 2,3 millones de empleos en una década, y solo contribuirá a crear 1,6
– Ese es el escenario central, luego hay un escenario optimista, en el que destruiría 700.000, y otro pesimista según el cual destruirá 3,2 millones. Estas cifras se han de tomar como una tendencia, pero yo creo que es posible. El mejor estudio de la IA lo hizo la Universidad de Oxford en 2013. Está centrado en EE.UU:. allí existe una probabilidad del 50 % de que el 50 % de los puestos de trabajo desaparezcan. ¡cuidado! ahora estamos en una situación de toma de contacto. Pero esto no es el vapor. En el vapor hubo que invertir muchísimo dinero por parte de quien lo tenía y era una lotería. No se sabía que fuera a funcionar. Hoy en día ya está habiendo desarrollos, y está clarísimo lo que está pasando. Un directivo de una de una multinacional que se dedica a hacer desarrollos de inteligencia artificial me comenta que no dan abasto, literalmente no dan abasto del trabajo que tienen por las demandas de clientes, empresas, etcétera.
Si Mythos hace lo que promete, se cargará la economía mundial. Pero, ¿a quién le conviene que quiebren 500 bancos?
– Antropic se está negando a facilitar el acceso a bancos, empresas y Gobiernos europeos a Mythos, su IA capaz de encontrar vulnerabilidades críticas; pero sí lo tienen sus homólogos de EE.UU. ¿La IA va a ser una herramienta de supremacía y dominación, agravando las diferencias regionales?
– Si existe un Mythos estadounidense, dentro de dos días habrá un Mythos chino y un Mythos ruso. Con Mythos es verdad que te puedes cargar todo el software que existe, porque no existe un software seguro al cien por cien. Si hace lo que promete, se cargará la economía mundial. Pero, ¿a quién le conviene que quiebren 500 bancos? A nadie. La IA está en la aplicabilidad que se le dé. Está claro que se está perfilando un escenario con muy pocos protagonistas: EEUU por un lado –y dentro de EEUU va a haber concentraciones tremendas de empresas–. China, que tiene la enorme ventaja de que allí hay una voz única en la que el Gobierno marca la tendencia a seguir. Es posible que se equivoque, pero no hay pugnas competitivas. Se ha visto con el automóvil eléctrico: ha habido muchísimas empresas chinas que han quebrado, pero las que han sobrevivido ahí están, y con la IA pasará exactamente lo mismo. Rusia, con sus desarrollos, que los tiene, entrará directamente en la órbita de China salvo que Europa le de cabida, lo que parece complicado. Donde veo más dificultad es en Europa, no por la dificultad de nuestros ingenieros para tener ideas sino porque Europa no existe: es un mosaico de 27 países. Salvo que decidan ponerse de acuerdo en una cosa Europa se va a quedar como proveedora de Hermés, Louis Vuitton, Rolex y poca cosa más.
– ¿Respalda la tesis de que la IA provocará un crack económico en 2028?
– ¿Qué es un crack económico? El único ha sido el de 1929. El PIB cayó un 50 % en EE.UU., afectó a Asia y a Europa. Ese fue un crack sistémico y a partir de ahí, con una guerra en medio, hubo un cambio radical de modelo. No creo que vaya a producirse algo de ese calibre porque la economía mundial está en otra situación. Aunque se hable de retroceso, está tan interconectada que un crack de ese calibre es imposible. En el 29 EE.UU. sacó el capital de Europa, sobre todo Alemania, y lo repatrió. Eso hoy sería imposible. Lo que sí puede pasar es la pérdida de confianza en el dólar, y eso es un terreno inexplorado. Los países capitalistas firmaron un acuerdo no escrito por el cual EE.UU. iba a absorber todo lo que el mundo capitalista fabricara y no vendiera en su territorios y a cambio Occidente iba a aceptar todos los dólares q pudiera imprimir y toda la deuda que pudiera emitir. Esto ha funcionado en toda la guerra fría y hasta 2001, cuando China entra en la OMC y empiezan a pasar cosas. Hoy el dólar está sobrevalorado porque el valor de una moneda no lo da el Ejército sino la confianza en la economía. EE.UU. tiene dos problemas horrorosos que se llaman déficit y deuda. Sería imposible que un país europeo tuviera un déficit de más del 6 % y EE.UU. lo tiene. China lo está haciendo muy bien cerrando acuerdos con países BRIC y similares; el yuan digital está funcionando desde hace años perfectamente y no hay problema. No hay bancos cascados en China porque si los hubiese o ya hubieran quebrado o ya hubiesen sido intervenidos. Pero si se pierde la confianza en el dólar eso sí puede ser un problema. Eso es nuevo y nunca ha pasado. No sé si el dólar puede hundirse, pero sí creo que va a ser cuestionado. Estamos en una situación semejante a la que se vivió en el siglo 17 con los tulipanes en Holanda. Los bulbos tenían un precio descomunal hasta que alguien dijo que no valían tanto y se pidió ayuda al Estado. Hoy en día, cuando alguien se pregunte cuánto vale el dólar, creo que habrá problemas.
– Al margen de la caída en el empleo tecnológico, la última EPA ha sido particularmente mala. ¿Ve signos de debilidad en el empleo o es algo puntual?
– Hay una cosa que es una realidad y es que en España el 25 % del PIB lo generan servicios de bajo valor añadido. Las posibilidades de desarrollo profesional en España para un chico cualificado son muy bajas. Entre mi esposa y yo conocemos un montón de chicas y chicos que se han ido de España y no piensan volver, con grado, máster. El 65 % de la gente que se va a España tiene al menos un grado. Y solo lo tiene el 16 % de las personas que entran en España. Lo que está pasando es que con la IA esto va a ser tremendo porque en España hay mucho empleo de medio y bajo valor añadido en el que hoy la IA está entrando muy lentamente, pero cuando se abarate y se sofistique, será más fácil de sustituir. El empleo en España va a quedar muy afectado por la IA.
– ¿Qué valoración hace de la situación económica actual?
– España ha entrado en una situación, desde el 2000, en la que nos estamos haciendo trampas al solitario. El mensaje de todos los Gobiernos para la opinión pública, y aquí el color del gobierno da igual, es el mismo: el objetivo es que aumente el PIB. Es lo que yo llamo el modelo masa, el modelo volumen. El PIB está aumentando, esto es innegable, pero está creciendo a base de aumentar el número de personas que están trabajando en actividades de bajo valor añadido. ahí nace el gran problema de la baja productividad que tiene España. Hay múltiples ejemplos de ello: sobre la media europea, España tiene hoy el mismo PIB per cápita que en 2016. España tiene la proactividad por hora trabajada que Francia tenía en 1996. Es decir, España no mejora su productividad sustancialmente ni mejora tampoco la situación con respecto a la media europea. Con lo cual el PIB de España crece , pero lo hace a base de población activa básicamente inmigrante y gasto público. El 50 % de los nuevos empleos lo consiguen los inmigrantes, pero eso no se traduce en un aumento del poder adquisitivo, porque los salarios son bajos y porque la inflación es muy alta. España está entrando en un círculo muy peligroso. Con un agravante: la tasa de actividad en España es muy baja, del 59 %, cuando en suiza es del 84 %. Es una situación peligrosa.
– La guerra en Irán Ormuz parece haberse enquistado. Si se alcanzara un acuerdo pronto ¿se habrá frenado lo más relevante del impacto económico, o ya es inevitable?
– Evidentemente los precios van a subir. Las colas de las gasolineras del 73, al menos en países occidentales, no se van a dar. Pero los precios y no solo los del combustible van a subir mucho. Va a haber una gran pérdida de poder adquisitivo, caída del consumo, y esto se va a ver reflejado en cosas que hoy no se están abordando. Se dice que este año volverá a ser de récord turístico en España pero hace turismo el que se lo puede permitir, pero si las rentas caen y las perspectivas son negativas hay turistas que se lo van a pensar, venir a España o lo que sea. Vienen momentos en los que desabastecimiento no habrá, pero si aumentos de precios del combustible, de la energía, de los alimentos, productos acabados… todo utiliza energía o para producirse o para transportarse. Esto se va a ver, va a pasar y va a tener implicaciones, en el empleo, en el consumo. ¿Quién aguantará más? las empresas más sólidas, con más capacidad de maniobra. Es posible que veamos, y esto ya pasó en los 70, restricciones. Hay que ahorrar combustible, hay que ahorrar energía. Es posible que se tomen medidas que afecten a la libertad de las personas en cuanto a su movimiento, y nuevamente aquí España pincha porque países que tienen una red de transporte colectivo bien diseñada, potente, etc tiene una ventaja que otros países no la tienen. Qué quiere que le cuente del ferrocarril. En Cataluña como está. O la limitación de temperaturas, que esto también se hizo. Pero lo que más me preocupa es la caída del poder adquisitivo de la población. El consumo es más del 60 % del PIB y si el consumo cae esto puede ser complicado, y además España tiene muy poco margen ya para aumentar el gasto público y compensar el aumento de precios. El poco margen que tenía lo va a gastar en armamento.