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Centro de control de Red Eléctrica

Centro de control de Red EléctricaEfe

El colapso de la red desafía el monopolio de Red Eléctrica y alienta su división en dos compañías

El sector mira al modelo británico, donde el operador del sistema no gestiona en solitario la red de transporte

En el sector eléctrico hay quien mira con envidia a Reino Unido. A diferencia de España, donde Red Eléctrica (REE), filial de Redeia, es a la vez operador del sistema y gestor único de la red de transporte (TSO), el sistema energético británico se basa en la separación de funciones entre la operación del sistema y la propiedad de las infraestructuras de transporte.

Esta separación facilitaría dar cabida a las eléctricas privadas en las licitaciones para inversiones en la red de transporte. Esta red es la columna vertebral del sistema eléctrico, que traslada la energía de alta tensión desde los centros de generación a los puntos donde comienza la red de distribución local. En España, sus actuaciones están limitadas a esta segunda red, que conecta con el consumidor final.

Según explican fuentes del sector, en Reino Unido el National Energy System Operator (NESO), organismo público e independiente, se encarga de manejar en tiempo real el equilibrio entre oferta y demanda y de planificar el desarrollo futuro del sistema, facilitando la integración de nuevas capacidades de generación en la red. Y empresas privadas como National Grid o ScottishPower Transmission actúan como gestores de las redes de transporte en Inglaterra y Gales, en el primer caso, y en Escocia en el segundo.

Frente a este esquema, en España, Red Eléctrica concentra ambas funciones como operador y transportista único, combinando una actividad de servicio público —la operación del sistema— con otra de negocio, como es la inversión y gestión de redes de transporte.

Esta dicotomía se pone en cuestión cuando la empresa tiene que ejecutar el mayor plan inversor de su historia: 13.600 millones de euros en los próximos cinco años. Pero, hasta la fecha, ha sido incapaz de implementar con eficacia volúmenes mucho menores. Según un informe de PwC, hasta el 88 % de las posiciones planificadas hasta ahora presentan retrasos en la ejecución.

Una posición es el conjunto de equipos eléctricos que conectan o desconectan una línea, un transformador u otros elementos al sistema eléctrico. El retraso medio alcanza los 5,7 años, con un 25 % escalando los 9 años y varias decenas rondando incluso las dos décadas.

Con este informe en la mano, la asociación Aelec, que integra a Iberdrola, Endesa y EDP, ha abogado por abrir las licitaciones de la red de alta tensión a otros actores, como también ocurre en Brasil o Estados Unidos.

La presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, dio sin embargo un sonoro portazo a esta propuesta, al considerar que la participación de las eléctricas en la red de transporte «podría constituir un flagrante conflicto de intereses».

Desde el operador del sistema defienden que el esquema español «es una referencia internacional» que ha inspirado a otros TSO europeos, «columna vertebral de la transición energética y garantía de un suministro eléctrico seguro, de calidad y cada vez más renovable».

Cabe recordar que en la nueva planificación eléctrica hasta 2030, de 659 posiciones con afección a la demanda, 402 posiciones provienen de planificaciones anteriores: 294 de la Planificación 21-26, 67 de la Planificación 15 -20 y 41 de la Planificación 08-16, según PwC.

Además, tan solo el 25 % de los nudos de conexión de la red de transporte de energía eléctrica –los 'enchufes donde se enganchan industrias, hogares o plantas de generación'– tiene capacidad para conectar nueva demanda, según publicó Red Eléctrica en febrero, obligada por la CNMC.

Según un informe de Alvarez & Marsal, el aumento de la congestión y las restricciones técnicas están elevando los costes del sistema, hasta alcanzar en 2025 los 3.800 millones de euros, un 43 % más, alcanzando el 19 % del precio final de la electricidad. Esto ha disparado el interés por las redes eléctricas, hasta el punto de que los expertos no descartan posibles operaciones de compraventa relacionadas con las filiales sectoriales de las grandes eléctricas, en un momento en el que otros activos, los relacionados con la generación, como los parques fotovoltaicos, están perdiendo a marchas forzadas el interés de los inversores.

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