Trabajador sénior.
Los demandantes de empleo mayores de 60 años se disparan un 54 % desde 2018 y ya superan los 800.000
Mientras el número total de personas inscritas en busca de trabajo apenas cae un 6 %, casi 268.000 jubilados y pensionistas siguen acudiendo al SEPE para encontrar empleo
El mercado laboral español ha experimentado una notable mejoría en los últimos años, de acuerdo con los datos del Gobierno. Pero la letra pequeña de la estadística esconde una realidad preocupante: el número de demandantes de empleo mayores de 60 años se ha disparado un 55 % desde la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa y ya supera las 800.000 personas.
Según un informe elaborado por el think tank De Madrid a Europa a partir de las estadísticas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), el número de demandantes de empleo mayores de 60 años ha pasado de 521.237 personas en 2018 a 805.357 en 2025. El incremento, del 54,5 %, contrasta con la evolución observada en el resto de grupos de edad, donde la demanda de empleo se ha reducido durante el mismo periodo.
Mientras los menores de 25 años reducen su presencia en las oficinas de empleo un 10,2 % y los trabajadores de entre 35 y 44 años lo hacen un 23,3 %, entre los mayores de 60 años la evolución sigue la dirección opuesta. De hecho, los trabajadores de entre 55 y 59 años también registran un ligero incremento del 4,1 %, lo que muestra una creciente dificultad para la reincorporación laboral en los tramos finales de la vida profesional.
Otro de los datos destacados del informe es el aumento de los jubilados y pensionistas que continúan inscritos como demandantes de empleo. En 2018, este colectivo estaba formado por 143.259 personas. Siete años después, la cifra asciende a 267.692, lo que supone un incremento del 86,9 %. Se trata de personas que ya perciben algún tipo de prestación o pensión, pero que continúan acudiendo a los servicios públicos de empleo en busca de una oportunidad laboral o de ingresos complementarios.
«Esta es la gente jubilada que está apuntada en el paro para buscar un trabajo. Son los que quieren trabajar y no lo consiguen», explica Ignacio Basco, consejero delegado de De Madrid a Europa y coautor del informe. El responsable del estudio recuerda que estas cifras no corresponden a trabajadores acogidos a fórmulas de jubilación activa, sino a pensionistas que permanecen inscritos como demandantes de empleo.
Basco vincula parte de esta circunstancia a la pérdida de poder adquisitivo provocada por la inflación y al estrechamiento de la distancia entre los salarios más habituales y el SMI.
«Apagón informativo»
La situación de los más veteranos es solo la punta del iceberg de lo que Basco califica como un «apagón informativo». El informe de De Madrid a Europa muestra que, si bien el Gobierno destaca una caída del 24,6 % en el paro registrado desde 2018 –hasta situarlo en 2,47 millones de personas–, el número total de demandantes de empleo apenas se ha reducido un 6 %.
La diferencia radica en las denominadas «demandas no incluidas en el paro registrado». Este colectivo ha crecido un 41 % en los últimos siete años, superando en 2025 la cifra de 1,82 millones de personas inscritas en el SEPE.
Entre los grupos excluidos tienen un peso relevante los trabajadores fijos discontinuos en periodos de inactividad. Tras la reforma laboral de 2022, muchos trabajadores estacionales que antes computaban como parados al finalizar su temporada pasaron a figurar como «ocupados», aunque no estuvieran trabajando ni percibiendo salario. Como consecuencia, la categoría de «Otros ocupados» –donde actualmente se integran– ha aumentado un 71,7 % desde 2018.
La falta de desglose específico sobre este colectivo constituye una de las principales críticas del informe. Basco denuncia que el anuario del SEPE de 2025 ha dejado de ofrecer por separado la estadística de los fijos discontinuos, una información que sí aparecía diferenciada en ejercicios anteriores.
«¿Qué aportación de valor a la sociedad española tiene que me quites una información que me has estado dando año tras año?», se pregunta. En su opinión, las estadísticas públicas deben servir para conocer con precisión la realidad del mercado laboral y facilitar una mejor toma de decisiones por parte de administraciones, empresas y ciudadanos.
Desempleo femenino
Otro punto analizado en el informe es el relativo al desempleo femenino. Según sus cálculos, las mujeres representan el 58,8 % de las demandas de empleo excluidas del paro registrado. En términos absolutos, más de un millón de mujeres inscritas en busca de trabajo quedan fuera de la estadística oficial de desempleo que encabeza cada mes los titulares.
Además, el crecimiento de este colectivo desde 2018 ha sido superior al registrado entre los hombres. Mientras las demandas excluidas masculinas aumentan un 38 %, las femeninas lo hacen un 43,3 %.