Los precios se desbordan y siguen empobreciendo a las familias
Desde que gobierna Sánchez la inflación ha subido un 25,56 %, mientras que la subyacente lo ha hecho un 22,97 %
La subida de precios sigue empobreciendo a la población, especialmente a la clase media. Así, la inflación en mayo se sitúa, según los datos definitivos del IPC, que confirman los del indicador adelantado, en el 3,2 % interanual, la misma que en abril. La subyacente crece un 2,9 % interanual, una décima más que en abril, que muestra cómo la inflación se extiende por toda la actividad económica.
La subida intermensual del IPC general es relevante, al subir un 0,1 %, que prorroga las subidas de abril, que fue de un 0,4 %, y de marzo, que fue fortísima con un 1,2 %. La subyacente también sube intermensualmente y lo hace un 0,2 %, tras el 0,8 % de abril y el 0,7 % de marzo, de manera que aun eliminando los costes energéticos y de alimentos no elaborados, el incremento inflacionista se está enrocando ya de forma estructural en toda la cadena de valor, como muestra el dato de la subyacente.
Hay, por tanto, un mantenimiento de la tendencia alcista de manera acelerada, impulsada por el incremento de los precios energéticos derivado de la guerra de Irán, que se acelera en términos interanuales en su parte más estructural, con un IPC armonizado con la UE del 3,6 % interanual en mayo, una décima más que en abril, dos más que en marzo y 1,2 puntos más que en febrero, que lleva a que la evolución de los precios en España esté 1,6 puntos por encima del objetivo de precios del BCE.
Lo grave además es que estos ritmos de crecimiento de inflación se producen sobre niveles de precios muy elevados alcanzados en los meses anteriores, con lo que sigue mermando el poder adquisitivo de los agentes económicos. La acumulación del deterioro de dicho poder adquisitivo es intenso y los agentes económicos han ido gastando sus ahorros y ajustando su cesta de la compra. De hecho, ese empuje en los precios, en los que España tiene una elevada responsabilidad, ha llevado al BCE a subir un cuarto de punto los tipos de interés.
Todo ello, hace que desde que gobierna Sánchez la inflación haya subido un 25,56 %, mientras que la subyacente, durante su mandato, lo haya hecho un 22,97 %.
Además, la preocupante evolución del crecimiento económico, basado en el gasto público (que ha expulsado a la inversión en gran parte), ha tensado los precios al alza durante mucho tiempo, con riesgo de rebrote inflacionista por los acuerdos arancelarios, que aunque se haya llegado a un pacto no deja de ser un elemento que subirá los precios. Además, dichos acuerdos arancelarios con EEUU no terminan de estar claros nunca, con muchos sectores que pueden verse muy penalizados, como ahora con el asunto de Groenlandia y la nueva amenaza arancelaria.
Por otra parte, la guerra de Irán puede enquistarse y hacer subir los precios todavía más, incluso por encima del 5% si se prolonga mucho tiempo y se complica de manera permanente el paso por el estrecho de Ormuz, que influiría en la distribución de petróleo y en un estrangulamiento de la oferta, que empujaría a subida del resto de costes, que podría hacer subir los precios en un contexto de todavía elevada liquidez en los mercados, que no frenaría, más bien empujaría, a los precios, como vemos que ya está pasando en este mes de marzo que analizamos.
Somos más pobres, con una clase media cada vez más empobrecida, con toda una generación que, por primera vez en décadas, va a vivir peor que sus padres. Ése será el triste legado económico de Sánchez: las revisiones hacia arriba del PIB con la metodología de Calviño, confesada por ella en sus memorias, no pagan facturas; la economía real de los ciudadanos ve cómo cada vez puede afrontar sus gastos con menor amplitud, porque su poder de compra ha caído, porque se han empobrecido, y eso no hay nadie que pueda esconderlo; simplemente, basta con observar la vida cotidiana de los ciudadanos en el supermercado, donde es más palpable.
Carestía de la cesta de la compra, impuestos confiscatorios y cotizaciones asfixiantes empobrecen a una clase media que, a este paso, se irá alejando cada vez más de los estándares de nivel de vida que caracterizan a dicha clase media, cosa que sería, de confirmarse, letal para la propia evolución económica española, pues una economía necesita de una potente y próspera clase media para crecer de manera sana y equilibrada, pero la política económica de este Gobierno –y a Dios gracias que no tiene las competencias en política monetaria– intensifican ese empobrecimiento con el desbordante gasto público, los impuestos y las cotizaciones, antes mencionados.
Están estrangulando a la economía y a los ciudadanos. De hecho, ya se ha destruido empleo de manera intensa en la EPA del ITR-2026. El efecto estructural sobre la economía de la política económica bajo el sanchismo, aunque ahora no se perciba, es letal, porque se mantiene a base de subsidios, de expulsar talento, de atraer mano de obra de bajo valor añadido y del impulso del gasto público, que merman las posibilidades de que la economía crezca por sí misma y sea sostenible, no sostenida, como es ahora.