El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, junto a Unai Sordo.
La CEOE aprovecha el declive de Yolanda Díaz para potenciar la lucha contra el absentismo
La patronal reúne a sus primeros espadas para reclamar cambios en las cotizaciones, las mutuas y los procesos de incapacidad temporal ante un coste que supera los 29.000 millones al año
La CEOE ha decidido pasar a la ofensiva. Tras varios años de choques con el Gobierno en cuestiones como las subidas del salario mínimo o la reducción de jornada, la patronal percibe una oportunidad para situar el absentismo laboral en el centro de la negociación colectiva
Con el PSOE cercado por los escándalos judiciales y Yolanda Díaz en pleno declive político, la jornada de este martes fue una demostración de fuerza por parte de la CEOE. La patronal reunió a sus primeros espadas para poner nombre y apellidos a un problema que ya cuesta más de 33.000 millones al año, de los cuales más de la mitad es soportado por las empresas.
Según el informe elaborado por la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), en 2024 se registraron más de 8,7 millones de procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes, un 121,5 % más que en 2015. En ese mismo periodo, la población protegida apenas aumentó un 24,9 %.
Traducido a términos prácticos, las horas de trabajo perdidas equivalen a que 1,66 millones de trabajadores no hubiesen acudido a su puesto ni un solo día durante todo el año. El coste directo de estas bajas ascendió a 29.114 millones de euros, repartidos entre las prestaciones abonadas por la Seguridad Social y los costes asumidos por las empresas. Según las estimaciones de la CEOE, la factura del absentismo supera actualmente los 33.000 millones de euros anuales.
Con estas cifras sobre la mesa, la patronal reunió en una misma jornada a representantes de la sanidad privada, la educación, la hostelería, la distribución, la construcción, el transporte, la industria, las pymes y los autónomos para trasladar una misma idea: el absentismo ya no es una cuestión empresarial, sino un problema que afecta a la competitividad y al funcionamiento de la economía en su conjunto.
Los intervinientes coincidieron en señalar las dificultades para encontrar sustitutos, el aumento de los costes laborales, la pérdida de productividad y los problemas para mantener la calidad del servicio. Desde las empresas de atención domiciliaria, que alertan del impacto sobre miles de personas dependientes, hasta los hospitales privados, donde un tratamiento oncológico no puede aplazarse por falta de personal, pasando por hoteles, supermercados o compañías de transporte, los ponentes insistieron en que el fenómeno ha dejado de ser una cuestión sectorial para ser un problema de país.
También se observa un cambio en la retórica. Lejos de centrar el discurso en el fraude o en las bajas injustificadas, la mayoría de los participantes atribuyeron el incremento del absentismo a factores como la saturación del sistema sanitario, las listas de espera, la falta de especialistas, los retrasos diagnósticos o el aumento de los problemas de salud mental.
Propuestas concretas
Pero más allá del diagnóstico, la jornada sirvió para poner sobre la mesa propuestas concretas que la patronal aspira a trasladar a la negociación colectiva. Garamendi reclamó que los contratos temporales destinados a sustituir a trabajadores de baja queden exentos al cien por cien de las cotizaciones sociales. También planteó que la Seguridad Social asuma las prestaciones y las cotizaciones durante los primeros quince días de incapacidad temporal, un periodo cuyo coste recae actualmente sobre las empresas.
Junto a ello, los empresarios defendieron reforzar el papel de las mutuas colaboradoras, adelantar los controles médicos en los procesos de larga duración, incrementar el número de inspectores médicos y reducir los retrasos en pruebas diagnósticas y tratamientos. Desde AMAT sostienen que los pacientes con patologías traumatológicas atendidos mediante los recursos de las mutuas recuperan su salud, de media, treinta días antes que aquellos tratados exclusivamente por el sistema público.
Desviar el debate
La patronal intenta desplazar el foco del debate laboral desde los beneficios empresariales hacia la productividad, un terreno en el que considera que los datos juegan a su favor. No es casual que numerosos participantes relacionaran el absentismo con la competitividad, la rentabilidad o la capacidad de las empresas para prestar servicios esenciales.
La CEOE parece decidida a recuperar la iniciativa. Y todo apunta a que considera que este es el momento propicio. El mismo día que la patronal reunía a buena parte del tejido empresarial para reclamar cambios en la gestión de las bajas laborales, los líderes de CCOO y UGT salieron al paso para rechazar «el juego de la CEOE» sobre el supuesto «abuso de las bajas», pese a que buena parte de la jornada estuvo centrada en cuestiones como las listas de espera, los retrasos diagnósticos o la gestión de los procesos de incapacidad temporal. Con Yolanda Díaz fuera de juego, la patronal parece decidida a recuperar la iniciativa en el diálogo social.