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Oficina del SEPE en Madrid.

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Los mayores de 50 ya reciben más de la mitad de las prestaciones por desempleo

El envejecimiento de la población y las crecientes dificultades para volver al mercado laboral han transformado el sistema de protección

El sistema de protección por desempleo en España empieza a peinar canas. En apenas dos décadas, los mayores de 50 años han pasado de representar un tercio de los beneficiarios a copar ya más de la mitad de todas las ayudas que abona el Estado. Esta situación refleja un sistema más garantista, pero también las dificultades para reincorporar al mercado laboral a uno de los colectivos más vulnerables al desempleo de larga duración.

Si en el año 2005 los mayores de 50 años representaban el 34,8 % del total de perceptores de prestaciones, en 2025 este grupo absorbe ya el 51,8 % de las nóminas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), de acuerdo con los datos publicados por el último informe de Fedea.

Este elevado volumen de ayudas provoca algunas anomalías estadísticas. «Merece la pena reseñar como curiosidad», señalan los autores del estudio, «que en todo el periodo analizado fue superior el número de perceptores de prestaciones por desempleo mayores de 50 años que el número de desempleados de este tramo de edad contabilizados como tales con el criterio de la Encuesta de Población Activa». En concreto, mientras que la EPA registra 791.000 parados mayores de 50 años en 2025, el SEPE abona prestaciones a más de 936.000 personas de ese mismo colectivo.

¿Cómo es posible que haya más personas cobrando el paro que parados oficiales? El think tank recuerda que la condición para acceder a una prestación de este tipo –ya sea contributiva o subsidio– es estar registrado como parado en el SEPE, cuyos registros administrativos responden a criterios distintos de los utilizados por la EPA para clasificar a una persona como desempleada.

Existen, además, situaciones particulares que explican este desfase. Por ejemplo, aquellas personas que perciben el subsidio para mayores de 52 años pero no buscan activamente empleo –y por tanto la EPA los clasifica como inactivos, no como parados–, trabajadores que compatibilizan un empleo a tiempo parcial con el cobro de una prestación o prolongaciones de ayudas hasta la edad ordinaria de retiro.

Subsidio para mayores de 52 años

El peso de este colectivo es aún más evidente si se analiza el sistema de subsidios destinado a quienes han agotado el paro ordinario o no han cotizado lo suficiente, el llamado nivel asistencial. En este caso, los mayores de 50 años han pasado de representar el 33 % de los perceptores en 2005 a copar el 59,5 % en 2025, una evolución que acaba «mostrando una más larga permanencia en situación de desempleo» por parte de este grupo demográfico.

Este incremento, como es lógico, está impulsado por el subsidio para mayores de 52 años. Esta ayuda casi ha triplicado su volumen en las últimas dos décadas, pasando de 162.318 beneficiarios en 2005 a 458.890 en la actualidad. Para el final de esta década, Fedea calcula que alcanzará las 529.000 personas.

Dificultades de inserción

Los investigadores de Fedea explican que este escenario es el resultado de dos factores relacionados. Por un lado, España ha experimentado un intenso proceso de envejecimiento poblacional en los últimos veinte años. Las personas mayores de 50 años han aumentado en 6,8 millones, pasando de representar el 33 % de la población en 2005 al 43 % en la actualidad. Lógicamente, al haber más trabajadores sénior, su peso absoluto en el desempleo también aumenta.

Por otro lado, aunque su nivel de ocupación general ha crecido, este colectivo sufre una fuerte propensión al desempleo de larga duración. Ante las crecientes dificultades para reengancharse al mercado laboral y lograr unas tasas de reincorporación similares a las del resto de trabajadores, el sistema de protección por desempleo termina absorbiendo a una parte creciente de este colectivo.

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