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Un cartel de 'Salva el acero' en British Steel

Un cartel de 'Salva el acero' en British SteelDPA vía Europa Press

Reino Unido nacionaliza British Steel para proteger la producción de acero británico y China se opone a ella

Esta medida se suma a la limitación a las importaciones de acero libres de aranceles al Reino Unido al reducir los volúmenes totales de cuota en un 51 %

El Gobierno del Reino Unido ha nacionalizado British Steel, que pasa así de nuevo a manos públicas tras su privatización en 1988 durante el mandato de Margaret Thatcher, con el fin de proteger el futuro de la producción de acero en el país y los intereses nacionales británicos, tras no haber podido llegar a un acuerdo con el antiguo propietario, la china Jingye, para garantizar la viabilidad de la empresa.

La nacionalización, implementada tras la aprobación real de la Ley de Nacionalización de la Industria Siderúrgica, se produce de manera efectiva después de que en abril de 2025 el Gobierno británico asumiera el control de la compañía, entonces en manos de Jingye, ante la posibilidad de que esta cesara su actividad en Scunthorpe, poniendo en peligro casi 3.000 empleos.

«British Steel forma parte del tejido de nuestra nación y es una piedra angular de la fortaleza industrial de Gran Bretaña», ha afirmado el primer ministro, Keir Starmer, para quien la decisión de hoy garantiza el futuro de la siderurgia en Reino Unido, protege los puestos de trabajo cualificados «y salvaguarda una capacidad nacional vital»

De este modo, se ha considerado que mantener la producción de acero en la planta de British Steel en Scunthorpe es esencial para preservar la capacidad del Reino Unido de producir acero a nivel nacional y, tras evaluar el impacto en la economía del país, las infraestructuras críticas y la seguridad nacional, el Gobierno concluyó que la propiedad estatal era la mejor manera de asegurar el futuro de la empresa y proteger la capacidad de producción de acero y las cadenas de suministro del país.

La nacionalización de British Steel se suma a la medida comercial para limitar las importaciones de acero libres de aranceles al Reino Unido al reducir los volúmenes totales de cuota en un 51 % y ayudas para los costes energéticos de las empresas siderúrgicas por valor de cientos de millones de libras esterlinas al año a través del programa Supercharger y el British Industrial Competitiveness Scheme.

Mientras, el Gobierno de China ha expresado su «firme oposición y profunda insatisfacción» con esta decisión. Un portavoz del Ministerio de Comercio de China ha recordado que British Steel llevaba muchos años operando con pérdidas antes de su adquisición por Jingye, que inyectó «fondos sustanciales» en la siderúrgica británica, lo que permitió a la empresa continuar operando y preservar los puestos de trabajo.

En este sentido, ha afirmado que «ignorando las importantes contribuciones de Jingye» a la economía y la sociedad del Reino Unido, el Gobierno británico, bajo el pretexto de la seguridad nacional, «se apoderó por la fuerza de British Steel» y posteriormente la nacionalizó, perjudicando gravemente los derechos e intereses legítimos de Jingye y socavando seriamente la confianza de las empresas chinas para invertir en el país.

De este modo, China insta al Gobierno británico a que cumpla con las normas internacionales pertinentes, cumpla diligentemente con sus obligaciones en virtud del Acuerdo de Protección de Inversiones China-Reino Unido, trate a las empresas chinas en el Reino Unido de manera justa y equitativa, y proteja plenamente sus derechos e intereses legítimos.

China seguirá de cerca la evolución de la situación, apoyará a las empresas chinas en el uso de la vía legal para proteger sus derechos y adoptará medidas enérgicas para salvaguardar firmemente los intereses de las empresas chinas.

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