Una oficina vacia
La factura del absentismo para las empresas se dispara un 8,45 % y supera los 4.000 millones de euros en cinco meses
El absentismo laboral es una de las mayores preocupaciones de los empresarios, que llevan tiempo advirtiendo sobre los problemas que está provocando en nuestro país. En 2025 alcanzó su máximo histórico al situarse en el 7,6 % de las horas pactadas, y en el caso del absentismo por incapacidad temporal (IT), la evolución es la misma tras registrar un 5,95 % de las horas, su mayor tasa.
Este año se observa una ligera disminución. Hasta mayo de 2026 –últimos datos disponibles– el número de bajas laborales bajó un 8,33 %. Esto son 232.312 casos menos con respecto al mismo periodo del año anterior, tal y como se refleja en el informe de negociación colectiva del mes de julio, en base a los datos aportados por las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social. Sin embargo, el coste total asociado a estos procesos se ha incrementado un 7,7 %, pasando de 8.358,63 millones de euros a los 9.002,66 millones.
Este coste hace mella en las cuentas de la Seguridad Social y en las de las empresas. Estas últimas acaban siendo las más perjudicadas. De hecho, el coste directo que tienen que asumir, donde sí incluyen prestaciones económicas, cotizaciones sociales y complementos y mejoras, ha aumentado un 8,45 % hasta superar en tan solo cinco meses los 4.000 millones de euros –concretamente 4.093,48 millones–.
Aunque el número de bajas laborales ha caído, el coste ha seguido incrementándose principalmente porque el tiempo medio de los procesos ha aumentado más de un 20 %, pasando de 43 a 51 días.
Los tres primeros días de baja la empresa no está obligada a pagar nada. Pero a partir del cuarto día y hasta el número 15 tienen que abonar un 60 % del salario. No obstante, muchos convenios colectivos contemplan que se pague hasta el 100 %, incluidos los tres primeros días.
Las empresas llevan más de un año y medio negociando con el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones medidas para frenar el aumento del absentismo. Entre ellas se encuentra «eliminar o transformar» estos complementos que se añaden a los de la Seguridad Social para completar el salario de los trabajadores durante las bajas médicas. Ya que consideran que pueden «fomentar el absentismo laboral».
Para la Seguridad Social también supone un problema, y ya es el segundo mayor componente de gasto, tan solo por detrás de las pensiones. Hasta mayo de 2026, el coste de las prestaciones económicas que tienen que pagar a partir del día 15 aumentó un 7,09 %, hasta rozar los 5.000 millones –concretamente 4.909,18 millones–. Y estiman que para finales de este año se habrán gastado 20.000 millones de euros.
Según la AIReF, «la gestión de la incapacidad temporal presenta una deficiencia estructural» dado que la decisión de reconocer la incapacidad temporal recae en los facultativos de atención primaria, mientras que el coste es asumido por la Seguridad Social».
En un informe del pasado febrero, la institución resalta que la duración media de los procesos se ha incrementado de forma significativa en las patologías de mayor gasto público —en particular los trastornos mentales y las enfermedades musculoesqueléticas—, en un contexto de deterioro de las listas de espera del Sistema Nacional de Salud (SNS).