Imagen de un trabajador y, sobreimpreso, un gráfico con las bajas laborales por edad
Los jóvenes de 25 a 35 años lideran las bajas laborales por enfermedad
Su incidencia se sitúa más de siete puntos por encima que la media y 11 por encima de la franja de 55 a 65
Por el contrario, la franja de edad de 55 a 65 años permanece de media de baja por enfermedad casi el triple de tiempo
El absentismo ha sido la gran polémica económica de la semana. Un asunto que ha saltado a primera plana tras afirmar el presidente del PP, Alberto Núñez-Feijóo, que se trata de «un cáncer que no podemos pagar».
En los últimos ocho años, el número de empleados que faltan a su puesto de trabajo se ha incrementado un 67 %, según Randstad, de 959.000 a finales de 2017 a 1.602.889 en el primer trimestre de este año. El 77,4 % se debe a bajas por motivos sanitarios o por Incapacidad Temporal (IT).
Los jóvenes de 25 a 35 años son el colectivo que lidera las bajas por enfermedad. Registran una incidencia de 44 por cada 1.000 trabajadores, de acuerdo con la AIReF, más de siete puntos por encima que la media y 11 por encima de la franja de 55 a 65 años de edad.
El número de procesos entre este colectivo alcanzó los 2,11 millones en 2024, último año con datos disponibles en la herramienta de la Autoridad Fiscal, un 70 % más que en 2017. El incremento fue mayor entre la franja de 45 a 55 años de edad, del 81,2 %; y también entre aquellos de entre 55 y 65 años, un 98,8 %.
Sin embargo, la duración media de las bajas laborales de los jóvenes es de 27,38 días. Es 18 días menos que la media, situada en 45,92 días. Por el contrario, la franja de edad de 55 a 65 años permanece de media de baja por enfermedad 77,99 días, es decir, casi el triple de tiempo.
16.500 millones solo en bajas laborales
La Incapacidad Temporal supone el segundo mayor componente de gasto de la Seguridad Social tras las pensiones. En 2024 implicó un desembolso de 16.500 millones de euros.
Según la AIReF, «la gestión de la incapacidad temporal presenta una deficiencia estructural» dado que la decisión de reconocer la incapacidad temporal recae en los facultativos de atención primaria, mientras que el coste es asumido por la Seguridad Social».
En un informe del pasado febrero, la institución resalta que la duración media de los procesos se ha incrementado de forma significativa en las patologías de mayor gasto público —en particular los trastornos mentales y las enfermedades musculoesqueléticas—, en un contexto de deterioro de las listas de espera del Sistema Nacional de Salud (SNS).