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La cara B de las hipotecas mixtas: por qué el modelo que vuelve con fuerza puede costar mil euros extra al año

En el segundo trimestre, el 45,27 % de las hipotecas firmadas fueron mixtas, seis puntos más que el año anterior

El mercado hipotecario ha dejado atrás la volatilidad que marcó el primer trimestre el año para entrar en una nueva etapa de estabilización. El Banco Central Europeo (BCE) ya ha marcado el paso al endurecer la política monetaria subiendo los tipos de interés un cuarto de punto hasta el 2,25 %, y los bancos ya han revisado sus productos financieros.

Las hipotecas mixtas comienzan a ganar terreno y consolidase en un campo en el que la reina sigue siendo la modalidad fija. En el segundo trimestre, el 54,32 % de las hipotecas firmadas fueron fijas, frente al 45,27 % de las mixtas, lo que supone un aumento de casi seis puntos respecto al mismo periodo del año anterior, tal y como reflejan los últimos datos del comparador y asesor hipotecario iAhorro.

Este tipo de préstamos ofrece el pago de la hipoteca a interés fijo durante los primeros años de vigencia del préstamo, que se completa con el pago de un tipo variable durante el resto. Actualmente las entidades financieras han reforzado su oferta con productos que permiten asegurar un tipo fijo cercano al 2 % durante los primeros diez años del préstamo, una fórmula que combina estabilidad inicial y flexibilidad futura.

Pero no es oro todo lo que reluce, ya que este modelo cuenta con pros y contras, y si se utiliza mal puede causar problemas económicos. Su principal ventaja es que los beneficiados podrán acceder a un precio más bajo que el que ofrece una hipoteca a tipo fijo, pero con las mismas condiciones que este tipo de préstamos al principio.

Sin embargo, se deja una parte importante del préstamo en manos del vaivén del euríbor. Es por ello por lo que muchos expertos aconsejan esta vía a aquellas personas que cuenten con capacidad para amortizarlo rápidamente. Es decir, aquellos que puedan ingresar una buena parte del préstamo de una vez.

Durante la segunda mitad de 2023, cuando el euríbor se situó por encima del 4 %, y no era el mejor momento para contratar una hipoteca fija, dados los altos intereses que se aplicaban, ni para optar por un tipo variable, los bancos comenzaron a ofrecer este tipo de hipotecas. Al principio la cuota fija, y más asequible, estaba vigente durante tres años, por lo que muchos de esos primeros contratos se revisarán próximamente para pasar a tener un interés variable con un euríbor al alza.

Desde el comparador financiero HelpMyCash han calculado cuánto se encarecerá la cuota partiendo que en ese momento el mejor interés que se podía conseguir era de un 2,25 % fijo durante los tres primeros años y euríbor más 0,65 % luego.

Esto supone que, para un préstamo hipotecario medio de 150.000 euros con un plazo de devolución de 25 años, la cuota pagada durante el período a tipo fijo es de 654 euros al mes. Pero si el interés pasa a ser variable ahora, con un euríbor al 2,798 %, la mensualidad subirá hasta los 746 euros. Es decir, habrá que pagar 92 euros más al mes, que son unos 1.104 euros más al año.

Algunos clientes podrán asumir esta subida y querrán mantenerse con un tipo variable para lo que les queda de plazo, confiando en que el euríbor baje en el futuro. Sin embargo, también habrá titulares que no estarán contentos con el aumento o, incluso, que tendrán algún que otro problema para llegar a fin de mes.

En este caso, desde el comparador financiero aconsejan refinanciar la hipoteca para pasarla al tipo fijo otra vez o para reducir la cuota por otras vías. «Este no es el mejor momento para intentar modificar tu contrato, porque los intereses están más altos que hace un año, pero todavía puedes conseguir unas buenas condiciones si negocias y tu perfil es bueno», sentencian.