El ex gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.
El Gobierno apoyará la candidatura de Hernández de Cos a presidir el BCE, como adelantó El Debate en mayo
El diario Expansión se suma a esta tesis, que no está claro que favorezca al ex gobernador del Banco de España por el decadente peso de Sánchez en Europa
Escrivá se moviliza contra la posible presidencia de Hernández de Cos en el BCE
El diario Expansión ha afirmado esta mañana que el Gobierno de Sánchez apoyará la candidatura del ex gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, a presidir el Banco Central Europeo (BCE), tal como adelantó El Debate en este artículo de mayo.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, terminará en principio su mandato en octubre de 2027, y el español es uno de los mejor situados para sucederle. Como ya contábamos en mayo, Hernández de Cos tiene posibilidades reales de convertirse en el primer presidente español del Banco Central Europeo. Esta gran oportunidad es la que sustentaría que el Gobierno le apoye y le considerara como el único candidato posible, como decíamos entonces y hoy señala también Expansión.
Lo que no está claro es que esta toma de posición, aún no confirmada oficialmente por el Gobierno, favorezca a De Cos, ya que el Ejecutivo de Sánchez no tiene poder ni influencia en Europa.
De Cos tiene un prestigio internacional indudable, y prueba de ello es que aparece como el favorito en todas las quinielas de los especialistas, incluyendo las que han aparecido en Reuters, Bloomberg o Financial Times. Aun así, aparecer en las quinielas no es garantía de nada. Christine Lagarde no aparecía en ninguna quiniela y fue la elegida.
Aún queda mucho tiempo para que se concreten las candidaturas, y por eso aún no hay nada oficial sobre la candidatura de De Cos ni de ningún otro. Alemania y España son dos países europeos importantes que nunca han tenido un presidente del BCE y, por tanto, son candidatos a tenerlo. Los germanos no parece que vayan a conseguirlo, porque ya tienen a una compatriota al frente de una institución europea (Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea). Tener dos miembros de la misma nacionalidad no encaja en la política habitual de reparto de cargos.
De Cos tiene posibilidades reales de acceder al cargo, y por eso merecerá la pena pelear para conseguirlo. Aunque en principio es bueno que el Gobierno le apoye, no está claro que sea así en esta ocasión. Sánchez no tiene buena relación con los presidentes de Italia, Giorgia Meloni; de Alemania, Friedrich Merz, y la tiene algo mejor con el de Francia, Emmanuel Macron, pero este ya está de salida. Si la elección se basa solo, o principalmente, en criterios técnicos, lo tiene más fácil. En ese contexto técnico, Italia sería un aliado natural.
Quizá es mejor que el Gobierno no le apoye oficialmente, y entre las fuentes del mercado hay opiniones para todos los gustos sobre cómo se llevan: desde quienes afirman que, además de Escrivá, se oponen a De Cos el ministro de Economía y vicepresidente, Carlos Cuerpo, y el jefe de la Oficina de Asuntos Económicos de Moncloa, Manuel de la Rocha, por la postura crítica del Banco de España al Gobierno mientras De Cos fue gobernador, a quienes piensan que mantiene una relación correcta con Cuerpo, al que conoce desde hace veinte años, y con De la Rocha, con quien trató mientras estaba en el equipo económico de Ferraz. Fuentes del mercado también estiman que De Cos tiene una relación correcta con Pedro Sánchez, con quien se veía con frecuencia cuando era gobernador.
En general, se piensa que el Gobierno es contrario a De Cos por las críticas duras que mostró el Banco de España al Ejecutivo de Sánchez mientras él fue gobernador, pero en determinados ambientes económicos y políticos sostienen que no es así, y que se respetaba su independencia, aunque no les gustara lo que decían en el banco central.
Si la actual presidenta del BCE, Christine Lagarde, decide acabar su mandato antes de lo previsto —oficialmente terminaría en octubre de 2027—, las candidaturas podrían perfilarse a final de este año o principios del que viene. A favor de que lo haga está su posible retirada antes de las elecciones presidenciales francesas de abril de 2027, y en contra, la mala situación por la guerra de Irán, que puede subir la inflación al 3 % o al 4 % y obligarle a que permanezca en el cargo. Si no deja su puesto antes de tiempo, las candidaturas se perfilarían en la primavera o el verano del 2027.