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El canciller alemán, Friedrich Merz

El canciller alemán, Friedrich MerzDPA vía Europa Press

Trabajar en domingo para salvar la economía: Alemania se replantea una prohibición histórica

Algunas organizaciones como la Federación Alemana de Minoristas calculan que abrir los domingos podría suponer 1.000 millones de euros en ventas

Hace 150 años el autor estadounidense Mark Twain escribió después de visitar la ciudad balneario alemana de Baden-Baden que «el domingo es el gran día en el continente. El día libre, el día feliz». De hecho, el descanso dominical quedó consagrado en la constitución de la República de Weimar, en 1919. Pero ahora ese venerado descanso alemán está a punto de romperse.

Solo se permite que abran los domingos los cafés, restaurantes o gasolineras, a menos que sea una fecha concreta que se contempla como una excepción. Los supermercados solo pueden abrir para vender artículos de primera necesidad, como bebidas o pan. Y a las panaderías y bibliotecas solo se les permite abrir tres horas.

La situación económica que está viviendo Alemania ha llegado al punto de que el canciller alemán, Friedrich Merz, está dispuesto a utilizar todo lo que este a su alcance para reactivar la economía del país. Los comerciantes lo saben y están presionando para que se permita abrir las tiendas hasta los domingos.

Merz ha abierto la puerta a esta propuesta, y ha incluido en su paquete de reformas que las panaderías abran ocho horas los domingo en lugar de las tres actuales, y que las bibliotecas públicas lo hagan seis, a partir del 1 de enero de 2027.

Los comerciantes consideran que la legislación laboral alemana es más estricta que la británica y garantiza que trabajar un domingo se compense con recargos y días libres. Por eso piden dejar en manos de los comerciantes la decisión de si abrir o no. «No estoy sugiriendo que abramos 52 domingos. Lo que digo es: dejémoslo en manos de los comerciantes, porque ellos son quienes mejor conocen su negocio», ha asegurado Timo Weber, director ejecutivo de la cadena de grandes almacenes KaDeWe, a The Telegraph.

Weber afirma que, los diez domingos al año en que su tienda por departamentos de Berlín puede abrir, cuenta con más empleados voluntarios de los que necesita.

También argumentan que ir de compras los domingos se ha convertido en una actividad de ocio, por lo que debería tener el mismo estatus que otras formas en que la gente puede pasar su día libre.

Los sindicatos y las organizaciones religiosas critican estas decisiones. También las empresas más pequeñas se muestran en contra.

«Nos cuesta encontrar empleados que estén dispuestos a trabajar todos los sábados, así que ¿cómo íbamos a encontrar empleados para trabajar los domingos?», dice Catrin Schulz, una óptica de Berlín, a The Telegraph. «Además, ninguno de nuestros clientes lo ha pedido jamás. No obtendríamos ningún beneficio si mantuviéramos la tienda abierta», sentencia.

Algunas organizaciones como la Federación Alemana de Minoristas calculan que estas medidas podrían suponer 1.000 millones de euros en ventas adicionales.

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