Isabel Díaz Ayuso pasa frente a Salvador Illa durante la XXVIII Conferencia de Presidentes.
Madrid destina el 26 % de su capacidad tributaria a financiar al resto de comunidades, frente al 7 % de Cataluña
La aportación madrileña se situó en 2024 en 8.681 millones, el 76 % de toda la financiación aportada al sistema de nivelación
El debate sobre la reforma del sistema de financiación autonómica suele girar en torno a la solidaridad entre territorios y al supuesto «dumping fiscal» de algunas comunidades. Sin embargo, el reparto muestra un desequilibrio entre las regiones, con Madrid acumulando prácticamente tres cuartas partes del esfuerzo total.
Según el informe de Fedea correspondiente a la liquidación de 2024 del sistema de financiación autonómica, Madrid aportó 8.681 millones de euros al mecanismo de nivelación, el 76,1 % de toda la aportación realizada por las comunidades contribuyentes. Cataluña contribuyó con 2.315 millones y Baleares con otros 413 millones. Entre las tres financiaron los 11.409 millones aportados por las autonomías al sistema de redistribución, a los que se sumaron otros 13.238 millones procedentes del Estado, hasta movilizar un total de 24.647 millones de euros.
El dato más llamativo del informe no es únicamente el volumen de recursos transferidos por Madrid, sino el esfuerzo que supone para sus propias cuentas. La comunidad cedió al sistema el equivalente al 25,9 % de toda su capacidad tributaria, muy por encima del porcentaje registrado por las otras dos contribuyentes netas.
Cataluña aportó un volumen equivalente al 7,3 % de sus ingresos tributarios homogéneos, mientras que Baleares destinó un 7,9 %. En términos absolutos, la aportación madrileña fue casi cuatro veces superior a la catalana y más de veinte veces mayor que la balear.
Fedea recuerda que estas cifras no reflejan la recaudación real obtenida tras las decisiones fiscales de cada gobierno autonómico, sino la denominada capacidad tributaria homogénea, un indicador que elimina el efecto de las diferencias normativas entre comunidades para medir la capacidad potencial de recaudar en igualdad de condiciones.
En el extremo opuesto aparecen las comunidades que reciben recursos adicionales a través del sistema de financiación. Canarias fue la principal beneficiaria, con transferencias equivalentes al 96,6 % de sus ingresos tributarios homogéneos, prácticamente el mismo volumen que había generado inicialmente mediante impuestos cedidos. Extremadura obtuvo recursos adicionales equivalentes al 72,1 % de su capacidad tributaria.
También registraron importantes saldos positivos Castilla-La Mancha (36,4 %), Cantabria (35,3 %), Galicia (35,3 %), La Rioja (29,4 %), Asturias (26,6 %), Andalucía (26,3 %) y Murcia (26,1 %). La Comunidad Valenciana recibió recursos adicionales equivalentes al 9,2 % de su capacidad tributaria y Aragón al 13,3 %.
El reparto altera el mapa inicial
El informe subraya que la redistribución modifica profundamente la posición relativa de las comunidades respecto a los recursos que generan inicialmente. Antes de la aplicación de los fondos, Madrid presenta el mayor índice de capacidad tributaria, seguida de Baleares y Cataluña. Tras el funcionamiento completo del sistema, la clasificación cambia y comunidades con menor capacidad fiscal inicial pasan a situarse por encima de otras con mayor capacidad recaudatoria.
El economista Ángel de la Fuente, autor del estudio, sostiene que las transferencias finales «alteran por completo la ordenación de las comunidades autónomas», hasta el punto de que el reparto final de recursos «se parezca muy poco a la distribución inicial de los ingresos tributarios brutos».