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Análisis económicoJosé Ramón Riera

La pobreza financiera en España crece en 300.000 millones

Desde que llegaron al Gobierno la pobreza financiera de los españoles ha crecido en 299.320 millones, gracias a la nefasta gestión de las finanzas públicas de nuestro Estado

Eurostat acaba de publicar uno de los cuadros más importantes de sus estadísticas, porque muestra el Balance Financiero del Estado (Government Financial Balance Sheet), es decir, el equivalente al balance de una empresa, pero aplicado al conjunto de las administraciones públicas.

El informe, que no tiene desperdicio alguno, sirve para entender que tiene, desde el punto de vista financiero, el Estado español y cuanto debe, en definitiva, la riqueza o la pobreza financiera de nuestro país.

Tiene como todo balance dos bloques, el Activo Financiero, que es lo que tenemos, y el Pasivo Financiero, que es lo que debemos, la resta entre los Activos y los Pasivos, lo que tenemos menos lo que debemos, si es positivo nos da la Riqueza Financiera Neta de nuestro país y si es negativo nos da la Pobreza Financiera.

Esta riqueza o pobreza financiera indica hasta qué punto, en caso de necesidad, podríamos cubrir nuestras deudas vendiendo todos nuestros activos, o sea, cuánto pagaríamos, cuánto nos sobraría o cuánto seguiríamos debiendo.

Así que sin más preámbulos vayamos al grano para saber cuál es nuestra situación y como ha gestionado este gobierno, el Patrimonio Neto de los españoles, porque las cifras son, con perdón, para marearse:

Los datos de los Activos Financieros de todo el estado español, la suma de la Administración General del Estado, más las Comunidades Autónomas, más las Corporaciones Locales, crecen un 18,3 % que supone un incremento de nuestros activos de 83.942 millones.

El Efectivo y Depósitos que incluye el dinero en cuenta corrientes, los depósitos en el Banco de España y el dinero en caja sube un 70,5 %, se coloca al cierre de 2025 en 184.288 millones y se incrementa en 76.208 millones. Muy bien.

El dinero en Valores de deuda, es decir, los Bonos del BEI o los bonos o letras de otros gobiernos se va hasta los 10.082 millones, que es una cifra muy pequeña y que demuestra que la caja no se puede usar en obtener ingresos por intereses.

Los Préstamos y aquí se incluyen los que se le hacen a la Seguridad Social, al FLA, a las CCAA, a empresas u organismos públicos, bajan un 30,1 % y se reducen en 23.412 millones, sobre todo por el FLA y las CCAA.

Las acciones y otras participaciones, es decir, la cartera empresarial del Estado, incluidas las participaciones de la SEPI en Enaire, Renfe, Correos, Navantia y otras compañías, caen un 11,2 %, lo que equivale a una pérdida de valor de 21.590 millones. Esta reducción se explica, en gran medida, porque Eurostat exige ajustar cada año el valor de la cartera a términos reales. El deterioro de sociedades como Correos, Renfe y otras empresas participadas por la SEPI demuestra que estas inversiones han resultado ruinosas. Este es precisamente un tema que nunca debería de quedar en manos de políticos que no saben de economía y mucho menos de inversiones.

Por último, figuran los Otros Activos Financieros, un cajón de sastre que incluye cuentas pendientes de cobro, impuestos aplazados y otros conceptos. Este apartado crece un 57,6 % y alcanza los 121.284 millones, lo que supone un aumento de 44.322 millones y eleva el riesgo de impagos y, por tanto, de pérdidas.

Así tenemos unos activos que deberían de preocupar mucho, porque la calidad de algunos de ellos es francamente mala y no sabemos la composición de otra parte sustancial que son la cuentas por cobrar y los impuestos pendientes de pago.

Si vamos a la parte que deben nuestras administraciones públicas, tenemos una partida muy pequeña, que son los depósitos de terceros, que es casi insignificante en comparación con las otras tres.

La mayor y más importante es la deuda pública que ha crecido en 295.435 millones un 25,1 % y en valoración por Eurostat se ha colocado en 1,473 billones, aunque en realidad es muy superior, porque Eurostat la adapta al valor estimado a valores reales que se tendrían que pagar.

La segunda partida más importante son los préstamos, que incluyen los del BEI, los Fondos Next Generation y otros préstamos internacionales. En conjunto, sumaban 177.084 millones y han aumentado un 13,4 %, equivalente a 20.881 millones.

Y, por último, está la tercera partida más importante, Otros Pasivos u otras obligaciones financieras, entre las que se incluyen cuentas pendientes de pago y obligaciones diversas, que ha crecido un 85,1 % y se ha ido a 143.826 millones, que es lo que justifica que tengan en efectivo 184.288 millones.

Hacienda no para de decir que se está pagando muy bien a proveedores y acreedores y no dudo que así sea, pero no se calcula el periodo de pago desde que reciben la factura, sino desde que la factura se contabiliza.

Pero sabemos que en 2025 el gasto público fue de 765.000 millones, lo cual significa que a cierre de ejercicio tenían oficialmente el 18,8 % pendiente de pago.

En definitiva, desde que llegaron al Gobierno la pobreza financiera de los españoles ha crecido en 299.320 millones, gracias a la nefasta gestión de las finanzas públicas de nuestro Estado.

Faltan rigor, profesionalidad, conocimientos, experiencia y, sobre todo, voluntad política para revertir esta situación. Tenemos demasiados políticos que solo saben vivir de la política, aunque, afortunadamente, no todos, mientras que quienes más saben y podrían ayudar a reducir nuestra pobreza financiera no están en los gobiernos.

La realidad es dura, si hoy tuviésemos que devolver todo lo que han generado nuestros políticos, cada español tendría que rascarse el bolsillo y darles a esos que nos están arruinando 25.400 euros por habitante, incluidos los bebés recién nacidos, para pagar todo lo que han derrochado.