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Sede de la SEPI en MadridMinisterio de Hacienda

La deuda de la SEPI supera los 16.500 millones tras duplicarse en cuatro años por los fondos europeos y la inversión en Defensa

El holding público elevó un 17 % su pasivo en 2025, impulsado principalmente por la gestión de los PERTE y los programas militares de Navantia

La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) cerró 2025 con 16.500 millones de euros de deuda y otros pasivos financieros, un 17 % más que un año antes y el doble que en 2021, cuando el volumen ascendía a 8.191 millones, según las cuentas consolidadas del grupo.

Según ha adelantado El Economista, el incremento del endeudamiento no obedece principalmente a un deterioro de la situación financiera del holding, sino al creciente papel que desempeña como instrumento del Estado para canalizar fondos europeos, financiar grandes programas industriales y respaldar proyectos estratégicos de Defensa. Además, cerca de la mitad del pasivo contabilizado vence durante el presente ejercicio, aunque buena parte corresponde a obligaciones asociadas a programas públicos cuya naturaleza difiere de la deuda bancaria tradicional.

El principal incremento se concentra en la partida de «otros pasivos financieros», que pasó de 6.518,8 millones a 8.261,6 millones de euros en un solo año. Una parte significativa corresponde a Sepides, la sociedad de la SEPI encargada de gestionar distintos programas financiados por el Ministerio de Industria, entre ellos varios PERTE.

Al cierre de 2025, Sepides mantenía 3.264,7 millones de euros vinculados a estos programas, incluyendo iniciativas de descarbonización industrial y proyectos relacionados con el vehículo eléctrico y el sector agroalimentario. Estos importes no representan deuda generada por pérdidas o falta de liquidez, sino recursos públicos pendientes de ser canalizados hacia empresas mediante préstamos o subvenciones, por lo que se contabilizan temporalmente como pasivos financieros.

El segundo gran factor que explica el aumento del endeudamiento procede de Navantia, cuyos otros pasivos financieros alcanzaron 4.742 millones de euros.

El incremento responde a los préstamos concedidos por el Ministerio de Industria para financiar programas estratégicos de Defensa, entre ellos las fragatas F-110, las F-100 y el submarino S-80. Solo durante 2025, el valor nominal de estos préstamos aumentó en más de 600 millones de euros, reflejando la aceleración del gasto en capacidades militares.

La propia SEPI sostiene que esta estrategia responde al objetivo de reforzar la autonomía industrial de España y Europa en sectores considerados estratégicos, como la energía, las telecomunicaciones y la defensa.

Frente al crecimiento de estos pasivos, la deuda con entidades financieras apenas varió. Las obligaciones bancarias cerraron el ejercicio en 4.761 millones de euros, prácticamente el mismo nivel que un año antes.

Aunque la matriz autorizó nuevas operaciones de financiación por hasta 730 millones, su objetivo fue cubrir vencimientos sin incrementar el endeudamiento neto.

Beneficios récord

La SEPI obtuvo un beneficio neto de 130 millones de euros en 2025, frente a las pérdidas de 404 millones registradas el año anterior, mientras que la cifra de negocio alcanzó un máximo histórico de 7.384 millones de euros, un 16,2 % más.

El grupo atribuye esta mejora al mayor volumen de actividad de Tragsa y Navantia, que junto con Correos concentraron el grueso de los ingresos del holding.

En paralelo, continúa pendiente la evolución del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE), creado durante la pandemia.

El instrumento movilizó algo más de 3.000 millones de euros en 29 operaciones. Hasta la fecha ha recuperado 1.737 millones, alrededor del 65 % del importe desembolsado, aunque todavía permanecen pendientes de devolución 935 millones de euros correspondientes a empresas que han renegociado los plazos de reembolso, entre ellas Plus Ultra, Tubos Reunidos, Losán o Vicinay.