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Bloque de pisos

La convivencia directa resulta un factor determinante en su decisiónPixabay

Vivienda

Una propietaria de 25 años explica por qué no alquila habitaciones a jubilados: «Yo vivo ahí y es mi casa»

El testimonio coincide con la denuncia de jubilados que se ven obligados a compartir piso ante el encarecimiento de la vivienda

El acceso a la vivienda en España se ha consolidado como un problema que afecta tanto a los jóvenes que buscan emanciparse como a un número creciente de pensionistas con dificultades para asumir un alquiler íntegro.

En este escenario, la convivencia compartida ha dejado de ser una opción exclusiva de la etapa universitaria para convertirse en una necesidad entre personas mayores. Sin embargo, este colectivo denuncia que encuentra barreras añadidas al ser rechazados por algunos arrendadores que los consideran perfiles vulnerables o poco compatibles con el estilo de vida del inmueble.

Sobre esta realidad se ha pronunciado Alba Aldehuela, una joven propietaria de 25 años, durante su intervención en el programa Y ahora Sonsoles. La joven, que habita en la misma vivienda que pone en alquiler por habitaciones tras haber sido adquirida por su padre, justificó por qué prefiere descartar a los solicitantes jubilados.

Según explicó, la convivencia directa resulta un factor determinante en su decisión: «Yo vivo ahí y es mi casa, no me gusta porque quiero que sea un buen entorno».

Aldehuela argumentó que prioriza inquilinos de rango de edad y rutina similares para garantizar un ambiente armónico. La propietaria recordó que el piso se destinó inicialmente a su etapa estudiantil en Madrid, motivo por el que buscaba compañeros con hábitos idénticos, un criterio que mantiene tras su incorporación al mercado laboral.

«Este piso era para mi época universitaria, entonces buscas gente más o menos con el mismo rol», comentó sobre un proceso de selección en el que ha llegado a recibir solicitudes de madres con bebés.

La realidad de los mayores

La postura de la joven refleja las fricciones de un mercado tensionado donde testimonios como el de Tomasa Alberto, una jubilada de 70 años que comparte piso con tres personas, visibilizan la adaptación forzosa de los mayores a este modelo residencial.

«Tienes que hacerte a la idea y ser muy positiva», señala Tomasa sobre la necesidad de asumir el alquiler de habitaciones en la tercera edad ante la imposibilidad de acceder a una vivienda independiente.

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