Daniel Fernández, economista, durante la entrevista
Entrevista | Daniel Fernández Méndez, economista
«En lo que le está haciendo al alquiler, Sánchez es mucho más tiránico que Franco»
Economista y responsable del Centro Ruth Richardson, aborda en un libro la situación de la vivienda, y ve paralelismos con el sistema de pensiones: «El gobierno actual tiene secuestrados a los jubilados», afirma
Un país sin casas. Cómo la política rompió el mercado de la vivienda deja claro desde el mismo título por dónde van los tiros. Entre trabas a la construcción y aumento disparado de la población –en gran medida por la inmigración fomentada desde las Administraciones–, y también por los ecos de la burbuja inmobiliaria de 2008, España afronta un estrangulamiento inédito del mercado de vivienda que cada vez quita el sueño a más españoles.
Una «crisis de oferta inmobiliaria» en toda regla, confirma el economista Daniel Fernández Méndez, profesor de la Universidad de las Hespérides y director del Centro Ruth Richardson, coautor de esta obra coral –junto con Diego Sánchez de la Cruz, Santiago Calvo, Fernando Pinto y Rasheed J. Griffith– en la que identifican culpables («inteligentes y maquiavélicos», subraya Fernández Méndez) y también soluciones.
– El título del libro ya dice mucho. ¿Por qué considera a los políticos responsables de la crisis de vivienda?
– Tienen dos grandes responsabilidades: una es el suelo y otra es el producto, ya vivienda, construido. El suelo urbanizable en España es escasísimo y, a pesar de todo, cuando uno se monta en un avión, a que sales cinco minutos en cualquier dirección y miras por la ventanilla, ves todo vacío. De todos los lugares donde podríamos poner una casa, la política nos dice que en el 96% de ellos no podemos porque es suelo no urbanizable. Yo no quiero que pongan casas en la Casa de Campo o en el Retiro o que destruyan Doñana o los parques naturales tan bonitos del Teide. Pero hay otra gran parte del suelo donde podremos construir y no se está haciendo por pura política. Simple y llanamente porque hay una ordenanza de un ayuntamiento que dice que aquí sí y aquí no. Y la pregunta es por qué. Tiene una justificación técnica, aunque yo creo que la justificación real es puramente política. Y además fea. Casi que de corrupción. Modificar el uso del suelo tiene unas consecuencias brutales sobre el precio. Puede multiplicarse por 50, por 100, dependiendo de lo que diga el concejal de urbanismo.
Daniel Fernández, con su libro Un país sin casas. Cómo la política rompió el mercado de la vivienda
Hay barrios enteros que te puedes cargar y la humanidad gana
– Pero en Madrid y Barcelona sí falta suelo
– Falta más suelo, hay menos posibilidad de hacerlo, pero hay posibilidad de hacerlo. En el término municipal de Madrid o el término municipal de Barcelona quizá tenemos problemas. Pero es que las ciudades son más grandes que los términos municipales: está el área metropolitana. Y una cosa que sí se puede hacer y no se está haciendo es densificar la ciudad. Es decir, construir hacia arriba. Que es lo que termina pasando en cualquier gran ciudad del mundo. Hay barrios enteros de extrarradio que son horribles. Ahora mismo no tiene sentido que en la Villa de Vallecas pongas un límite. Incluso los nuevos desarrollos están haciendo con cuatro plantas. Hay barrios enteros que son de estilo soviético que son horribles. Te los puedes cargar y la humanidad gana.
– Una de las cosas que defendéis en el libro es que la grave crisis de oferta actual tiene mucho que ver con los complejos derivados de la crisis de 2008. ¿Nos dura todavía la resaca?
– La resaca sociológica ya pasó, aunque duró mucho tiempo. Pero claro, modificamos las leyes mientras se absorbía todo el exceso de oferta, para restringir mucho tanto la construcción, también intentando evitar nuevas burbujas crediticias. todo eso que está diseñado para evitar una nueva burbuja está provocando un estrangulamiento de oferta brutal. Y a lo mejor estamos aprendiendo por las bravas que es casi mejor una burbuja con todos los problemas que tienen. Ahora, la restricción de oferta es tan brutal por todos lados que burbuja no hay. Lo que hay es un problema de accesibilidad brutal. No hay burbuja, pero sí hay crisis de oferta.
A lo mejor estamos aprendiendo por las bravas que es casi mejor una burbuja
– ¿Por qué es tan difícil construir vivienda?
En el 2005 se cambió el Código Técnico de Edificación y ha ido sufriendo modificaciones que básicamente son ecologismo en vena. Nos han metido la nueva religión ecologist en la construcción. La vivienda que se genera es energéticamente ultra-eficiente. Tiene unos niveles de insonorización también brutales. Es decir, tenemos una calidad de la vivienda que se construye muy buena. Pero claro, cuando construyes de lujo, luego nos sorprende que solamente poca gente se puede permitir el lujo. Lo que proponemos es una desregulación muy fuerte para que por lo menos la gente pueda acceder a vivienda. Ahora has generado una regulación ultra-restrictiva que genera un producto muy muy bueno, pero que no se puede permitir nadie. El coste de construcción ha subido a las nubes. A pesar de todo lo que ha subido el precio de la vivienda, la rentabilidad de la construcción no ha subido. Y esto es algo que a mí no me cabe en la cabeza. ¿Cómo puede no ser rentable construir al precio que está la vivienda? Pues no lo es. Por un precio puramente político. Es un precio puramente regulatorio. Es un precio que si ahora mismo volvieras al código técnico de construcción de 2005 no tendrías ese problema, quitando el incremento de los materiales por el desajuste brutal del Covid.
– El fin de las cajas de ahorros también ha hundido el crédito promotor
– El crédito promotor sigue en el suelo. Es una cosa también curiosísima. Ni siquiera el crédito hipotecario ha crecido hasta el último año. Pero aunque desde luego es un problema, posiblemente ni siquiera es el principal problema que tienen. Como digo, el principal problema que tienen es un problema de rentabilidad. Construir no sale a cuenta. Y no sale a cuenta por temas puramente regulatorios. Y el suelo es lo que se come la mayor parte de los costes. Con un problema de rentabilidad tampoco el crédito aparece. Y además tienes un problema no solo regulatorio sino también de incertidumbre regulatoria y burocrática. ¿Cuándo me van a dar el permiso y cuánto tiempo tengo que estar en un sector que es muy intensivo en capital? ¿Cuánto tiempo tengo que tener aparcada la inversión, que además es muy alta? Si yo tengo unos permisos que no salen, eso mata financieramente al proyecto.
Daniel Fernández, durante la entrevista
– El Estado recauda 52.000 millones al año por la vivienda. Grava la construcción, la compra, el mantenimiento, la tenencia, la venta. ¿Algún gobierno va a renunciar a esa vaca lechera?
– No lo creo, porque además es una de las formas que tienen de financiarse los ayuntamientos. Y es que los ayuntamientos están, esto me duele a mí decirlo como liberal, pero están infrafinanciados. Tampoco parece que se vaya a destinar una gran cantidad de ese dinero a la promoción de vivienda. El gobierno con sus gastos, está muy pillado, y por eso, aunque no sé cuántas veces Sánchez ha anunciado un programa de vivienda, los resultados brillan por su ausencia. La Administración Central, con la recaudación en récord, tiene una capacidad de gasto bajísima. Todo el gasto está comprometido, clarísimamente, en pensiones [Fernández acaba de publicar también El elefante en la habitación. La insostenibilidad del sistema de pensiones]. Casi cuatro de cada diez euros que se gastan, se gastan en jubilados. Eso no deja mucho para la vivienda. Por eso, aunque vivimos un momento macroeconómico dulce –microeconómicamente desastroso– no hay ni siquiera para mantener las infraestructuras y todo se está cayendo a trozos.
Casi todo el gasto del Estado está comprometido, clarísimamente, en las pensiones
– Los límites al mercado del alquiler, ¿son una solución?
– Este mercado se lo cargan y saben que se lo cargan. Lo saben perfectamente. Incluso Sánchez lo ha admitido en conversaciones que se han filtrado. En el 2020, probablemente justificado, dijeron oye, que no se puede, vamos a hacer el tema de la vulnerabilidad y con la vulnerabilidad vamos a evitar que gente que se ha quedado sin trabajo por todo este jaleo, que se ha quedado sin ingresos, los echen de las casas. Tiene sentido como medida de urgencia, pero como toda medida de urgencia y temporal termina siendo fagocitada por el poder político y especialmente por las izquierdas y hecha demagogia con ella. En esas conversaciones entre Ábalos y Sánchez que salieron a la luz, los desgraciados ponen, el desgraciado Sánchez dice nos vamos a cargar en el mercado del alquiler. Va a ser esto, va a ser, esto va a ser perfecto para los grandes fondos de inversión y para la ocupación. Que es exactamente lo que ha pasado. Es que resulta que Sánchez es buen economista, lo que ocurre es que simplemente es también un tipo muy malvado. Que con tal de mantener el poder es capaz de destruir absolutamente todo. Y este mercado concreto se lo cargaron a sabiendas con tal de que pasaran los Presupuestos Generales del Estado. Después se inventaron las zonas tensionadas, un control de precios que hace 4.000 años que existe, desde Babilonia. Y desde entonces sabemos que no funciona.
– Recordáis en el libro que Franco fue pionero en desincentivar el alquiler, porque el régimen quiso una sociedad de propietarios. ¿Por qué?
– No se porque el régimen quiso la sociedad de propietarios. El régimen era organicista al menos teóricamente, muy vinculado a las instituciones intermedias, entre ellas la familia. Una forma de fortalecer la familia es hacer que sea propietaria del lugar donde vive, Eso desvincula a la familia del poder político. Lo que vivimos ahora es justo lo contrario: lo que quieren es destruir la familia. Tener individuos atomizados. Esa atomización social viene muy bien al poder político y no tener redes de apoyo intermedias te hace dependiente del poder político. Un buen tirano hace eso. La visión del ciudadano español promedio es que el régimen franquista fue tiránico, en este aspecto al menos, no en apertura política, pero en este aspecto al menos, es mucho más tiránico el régimen actual que el régimen franquista. Ahora lo que somos es una máquina de generar dependientes del poder político porque son bolsas de votantes. Lo mismo pasa con el sistema de pensiones: yo te podía haber hecho un propietario de activos y te he hecho un propietario de una promesa política, es que te la incumpla está muerto. Si tú hubieras tenido un sistema de capitalización individual con una cuenta corriente a tu nombre con un montón de dinero que vas sacando mes a mes, el poder político no te compra. Ahora tenemos un bloqueo político porque el gobierno actual tiene secuestrados a los jubilados. Si tenemos algún viso los trabajadores de salir adelante en España sin que se hunda esto del todo, va a ser modificar al menos parcialmente el sistema de pensiones. Todo esto es de primero de tiranía.