El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente
Puente rebaja a «bulo» el nuevo informe de la Guardia Civil que apunta a la rotura de la vía en Adamuz
El ministro afirma que únicamente se trata de un acta de inspección ocular, y que aún no se han enviado los carriles al laboratorio para su análisis
El nuevo informe de la Guardia Civil con indicios que apuntan a la rotura del carril en el accidente de Adamuz ha sido puesto en cuestión por el ministro de Transportes, Óscar Puente.
Para Puente es un «bulo» concluir que dicho informe consolida esta hipótesis como causa del accidente, dado que se trata «de un acta de inspección ocular, nueve meses después, que no añade nada nuevo ni establece ninguna conclusión. Para eso están las periciales, que aún siguen sin practicarse. Y los carriles, que siguen sin ir al laboratorio», ha señalado.
Por su parte, el vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz (PP-A), considera que Puente quiere «confundir a la ciudadanía». «Todavía no se ha explicado por parte del Gobierno de la Nación la verdad de lo que ocurrió», ha lamentado Sanz.
Una «fractura transversal completa»
El Acta de Inspección Técnico Ocular que la Guardia Civil ha remitido a la autoridad judicial –al que hace alusión el ministro– documenta de forma pormenorizada una «fractura transversal completa» en el carril derecho de la vía 1, localizada en la soldadura de unión entre dos tramos de raíl fabricados en distintas épocas, situados en el punto kilométrico (PK) 318+681 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla.
Por ahora, los informes provisionales de la CIAF y la Guardia Civil apuntan a una rotura previa del carril, cuyo origen físico se investiga como un defecto de fábrica o un fallo en la soldadura.
Según recoge dicho acta, al que ha tenido acceso El Debate y adelantó ABC, la fractura se localiza en la zona de unión soldada entre dos cupones de carril, los cuales presentan distintas marcas de fabricación, uno del año 1989 y otro del 2023, y observando los investigadores que el carril que mantiene su posición original en la vía (anterior a la fractura) tiene la inscripción 'Ensidesa 89', y en el otro (posterior a la fractura), coincidente con el fragmento de carril separado del conjunto estructural presenta el sello 'Ensidesa 23 60 E1'.
La mencionada rotura provocó «la pérdida de continuidad estructural del perfil ferroviario, la separación de los extremos fracturados y el desprendimiento de un fragmento» de vía que quedó en el lado derecho sobre el balasto. Además, mientras que la parte del carril anterior a la fractura mantuvo su posición original en la vía, «el posterior se encuentra rotado en su totalidad hacia la derecha, en el sentido de la marcha, al desprenderse de las fijaciones».
En lo que respecta a las traviesas ubicadas en la zona del accidente, en las situadas en la parte inmediatamente posterior a la fractura del carril «se aprecia pérdida de integridad estructural debido a la rotura y fragmentación del hormigón», mientras que los elementos de fijación «se encuentran desajustados y desplazados», a lo que se suma que el cableado no presentaba «una correcta disposición» en la zona.
El documento de los investigadores también señala que el plano de fractura en el carril anterior, con el sello 'Ensidesa 89', es «sensiblemente perpendicular al sentido longitudinal de la pieza», remarcando que la fractura presenta «dos tonalidades y texturas diferenciadas». Los inspectores dan cuenta de que «se observa una tonalidad grisácea mate, de aspecto rugoso, tanto en el patín como en la cabeza del perfil, si bien en parte del alma se puede encontrar un fragmento de la misma que presenta una textura brillante y sensiblemente lisa con la anchura total del alma y una longitud de aproximadamente 3,5 cm».