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El presidente de Indra, Ángel Simón, y el consejero delegado, José María Recasens.Eduardo Parra / Europa Press

Inquietud en Indra ante la avalancha de directivos procedentes de Renault

El nuevo consejero delegado, José María Recasens, se rodea de gente de su confianza, pero los veteranos de la empresa alertan: producir para el automóvil no es lo mismo que hacerlo para la industria de defensa

Indra ha tenido un buen verano en Bolsa. Su acción valía 47 euros el 13 de julio, subió a los 64 el 12 de agosto, y ahora se mueve en el entorno de los 58 euros. Los inversores muestran confianza, pero en la empresa hay cuestiones que va a ser difícil gestionar.

La más importante es la percepción de que no es una buena idea pensar que la capacidad de producción de la industria automovilística puede aplicarse tal cual a la industria de defensa. Por ahí parece moverse el nuevo consejero delegado, José María Recasens, pero los antiguos del lugar piensan que por ahí va mal encaminado: «La defensa no es como una empresa cualquiera, como si cambias de un restaurante a otro, o de un hotel a otro. Es un mundo muy complejo», señala un empleado veterano.

El Ejército es un cliente muy especial, y sus productos requieren personalización

Y aquí es donde viene su preocupación: «Nos están monopolizando con gente de Renault. Han venido veinte o veinticinco, y los han puesto en sitios estratégicos, de gerencia y dirección, y no tienen mucha idea. El Ejército es un cliente muy especial. El de Tierra es muy diferente al del Aire, y el del Aire, muy diferente a la Armada. Que haya venido ese tipo de gente a enseñarmos a hacer la rueda, no me parece bien. Creo que hay un menosprecio a la gente de dentro», añade.

La misma fuente recuerda que ya Fernando Abril Martorell, que presidió Indra entre los años 2015 y 2021, intentó sin éxito automatizar algunos procesos. «Además, no podemos permitirnos el lujo de crear un producto y almacenarlo», señala. Como ha ido pasando con el automóvil, pero en la defensa con un mayor número de productos, el cliente quiere personalizarlos: «No puedo decir que voy a fabricar veinticinco radares y voy a dejarlos aquí almacenados. El cliente ucraniano no tiene las mismas necesidades que el sudafricano, el chileno o el turco. Son productos a la carta, y esta gente no lo entiende. Piensa que puede llenar el almacén de radares y venderlos después».

La compra de Escribano parece definitivamente descartada tras haberse aliado Indra con una empresa catalana similar

Si el panorama es tan erróneo como lo pinta esta fuente, necesariamente se cambiará de estrategia para poder asumir la ingente cantidad de pedidos que tiene Indra. El problema o la solución es que en un año pueden salir el presidente y el consejero delegado de Indra si hay cambio de Gobierno, y ello supondría otro giro en la empresa, algo que podría no favorecer su estabilidad.

Mientras tanto, la empresa se enfrenta al gran reto que tiene por delante: gestionar sus 20.334 millones de euros de pedidos, un 154 % más que hace un año. Para hacerlo sabe que necesitará ayuda, y en esta línea va la foto que vimos anteayer: la de los consejeros delegados de Indra, Santa Bárbara, Escribano y Sapa, las dos últimas enemigas a muerte hasta hace poco. Las cuatro empresas participan en el consorcio Tess Defence, sociedad especializada en el diseño, desarrollo y producción de vehículos militares de última generación para las Fuerzas Armadas españolas. Con la foto querían dar una imagen de unidad.

Por otro lado, parece definitivamente olvidada la compra de Escribano por parte de Indra. Indra firmó hace unos días una alianza estratégica con la empresa catalana Gutmar, que se dedica al mismo negocio en el que podría haber encajado Escribano.

Indra sigue avanzando, y el paso del tiempo le irá mostrando si va por buen o mal camino. El nuevo consejero delegado de Indra, José María Recasens, sostiene desde hace años que en España se pueden fabricar tanques u otros vehículos militares como se han producido coches, una materia en la que somos los segundos mayores productores de Europa y los primeros en vehículos industriales, pero que está en franca decadencia. En la compañía hay veteranos que dudan mucho de que la fabricación de misiles, por poner un ejemplo, pueda equipararse a la de coches, que está muy estandarizada, mecanizada y robotizada.