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Una mujer lleva un carrito de bebé en Madrid.

Una mujer lleva un carrito de bebé en Madrid.EP

De premiar a las madres a penalizar el matrimonio: la fiscalidad de las familias divide a Europa

Hungría exime del IRPF a las madres de tres hijos, mientras Bélgica e Islandia recortan ventajas fiscales al matrimonio y otros países amplían las deducciones por descendientes

Mientras algunos países utilizan el IRPF para premiar la maternidad y reducir la factura fiscal de los hogares con hijos, otros recortan las opciones que favorecen a los matrimonios o parejas con fuertes diferencias de ingresos. El último informe de reformas fiscales de la OCDE refleja estas formas tan diferentes de entender la fiscalidad de la familia en Europa.

Hungría representa el ejemplo más ambicioso de apoyo fiscal a la natalidad. Desde octubre de 2025, las madres con tres o más hijos están completamente exentas del IRPF, con independencia de su edad o la de sus hijos. El beneficio se extenderá progresivamente a las madres con dos hijos: desde 2026 alcanzará a las menores de 40 años, en 2027 a las menores de 50, en 2028 a las menores de 60 y, a partir de 2029, a todas ellas. El país también amplió la exención existente para las madres menores de 30 años y dejó libres de impuestos determinadas prestaciones por nacimiento y cuidado de hijos.

Y no es el único. Malta ha rediseñado su sistema para que los tramos del IRPF dependan del número de hijos. El mínimo exento aumenta hasta 14.500 euros para los padres con un hijo y hasta 18.500 euros para quienes tienen dos o más, frente a los 13.000 euros del esquema anterior. Además, las ventajas seguirán ampliándose en 2027 y 2028.

Grecia, por su parte, ha reducido los tipos de los tres primeros tramos del impuesto sobre la renta en función del número de hijos dependientes. Para los contribuyentes con cuatro o más hijos, los primeros 20.000 euros de renta quedan completamente exentos. A ello se suma una medida para las madres autónomas, que durante los tres años posteriores al nacimiento quedan exentas de la tributación mínima presunta aplicada a los trabajadores por cuenta propia.

Otros países han optado por reformas de menor calado dirigidas a reducir la carga fiscal de las familias. Lituania, por ejemplo, ha introducido un importe adicional libre de impuestos de 1.044 euros al año por cada hijo en las rentas del trabajo –además de un crédito fiscal de 208,80 euros por descendiente para determinadas actividades individuales–, mientras que Finlandia ha incrementado en 105 euros por hijo la parte correspondiente del crédito fiscal sobre las rentas del trabajo.

Bélgica e Islandia recortan ventajas

En el extremo contrario se sitúan Bélgica e Islandia. Ambos países han reducido fórmulas que permitían compartir parcialmente ingresos entre cónyuges o parejas registradas para rebajar su tributación conjunta. La OCDE agrupa ambas reformas como una reducción de los mecanismos de reparto de rentas entre matrimonios y uniones civiles.

Islandia ha eliminado el mecanismo que permitía a las parejas trasladar al cónyuge con mayores ingresos la parte no utilizada de determinados tramos fiscales por el otro miembro. En la práctica, este sistema beneficiaba especialmente a los hogares con grandes diferencias salariales entre ambos cónyuges.

Bélgica ha anunciado una reforma similar de su denominado cociente conyugal, que permite atribuir fiscalmente una parte de la renta del miembro que más gana al que percibe menos ingresos. De esta forma, el matrimonio puede reducir su factura al evitar que toda la renta se concentre en los tramos más altos del impuesto. El beneficio alcanzaba un máximo de 13.460 euros en 2025, pero se reducirá a la mitad para las parejas no jubiladas en 2029. Para los jubilados, el mecanismo se eliminará progresivamente durante un periodo de veinte años.

Además, el Ejecutivo belga ha congelado el importe máximo del crédito fiscal reembolsable por hijos dependientes y ha comenzado a reducir la deducción por pensiones alimenticias, que pasará del 80 % al 70 % y continuará bajando hasta el 50 % en 2027.

España, por su parte, no aparece entre los países que hayan impulsado en 2025 una reforma relevante del IRPF dirigida específicamente a aumentar las ventajas por hijos o dependientes.

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