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El primer ministro indio, Narendra Modi, saluda a su homólogo malasio, Anwar Ibrahim, ante la mirada de Vladimir Putin.

El primer ministro indio, Narendra Modi, saluda a su homólogo malasio, Anwar Ibrahim, ante la mirada de Vladimir Putin.DPA vía EP

Los BRICS levantan su alternativa al dólar para blindarse frente a las sanciones de Occidente

El bloque impulsa los pagos en monedas locales, sistemas alternativos a SWIFT y nuevos instrumentos financieros pese a que el billete verde todavía concentra el 57 % de las reservas mundiales

Los BRICS ya superan ampliamente al G7 en peso sobre la economía mundial cuando el PIB se mide en paridad de poder adquisitivo, pero ese sorpasso desaparece cuando se mira quién controla el dinero. El bloque ampliado concentra alrededor del 40 % del PIB mundial en PPA y prácticamente la mitad de la población del planeta, mientras el dólar continúa representando el 57 % de las reservas internacionales y participa en cerca de nueve de cada diez operaciones del mercado mundial de divisas.

La cumbre celebrada este fin de semana en Nueva Delhi ha servido para dar nuevos pasos hacia la construcción de una arquitectura financiera que permita a sus miembros comerciar, financiarse y realizar pagos sin depender necesariamente del dólar ni de las infraestructuras controladas por las potencias occidentales.

La declaración acordada por los líderes del bloque apuesta expresamente por ampliar la financiación en monedas locales y continuar desarrollando sistemas de pagos transfronterizos «más rápidos, baratos, accesibles y seguros». También reclama reforzar el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), la institución financiera creada por los BRICS, para movilizar más recursos y financiar una mayor parte de sus proyectos en las monedas de sus propios miembros.

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha propuesto crear una compañía conjunta de reaseguros con un capital inicial de 10.000 millones de dólares destinada a cubrir los riesgos de grandes proyectos energéticos y de infraestructuras. Irán pretende así reducir también la dependencia de las aseguradoras y reaseguradoras occidentales, una pieza fundamental para financiar grandes inversiones y garantizar el transporte internacional.

Rusia quiere igualmente ampliar las capacidades del Nuevo Banco de Desarrollo, que desde su creación ha financiado 123 proyectos por un valor cercano a los 40.000 millones de dólares. Vladimir Putin propuso además en Nueva Delhi una nueva plataforma de inversión capaz de atraer capital privado mediante tecnologías financieras y activos digitales.

La desdolarización lleva años formando parte del discurso de los BRICS, pero las sanciones occidentales contra Rusia e Irán han acelerado el proceso. La congelación de unos 300.000 millones de dólares en activos del Banco Central ruso después de la invasión de Ucrania y las restricciones impuestas a los bancos del país para operar a través de SWIFT mostraron a Moscú hasta qué punto depender de la arquitectura financiera occidental podía convertirse en una vulnerabilidad.

El resultado ha sido especialmente visible en su comercio con China. Las transacciones entre ambos países se realizan ya prácticamente en su totalidad en yuanes y rublos, mientras Rusia ha desarrollado también mecanismos para utilizar monedas nacionales en sus intercambios con otros socios. China, por su parte, ha impulsado progresivamente el uso del yuan en sus relaciones comerciales con países como Brasil e Irán.

Teherán ha ido todavía más lejos. Las sanciones estadounidenses han llevado a las autoridades iraníes a recurrir incluso a criptomonedas para liquidar determinadas operaciones internacionales y mantener abiertos canales comerciales fuera del sistema financiero tradicional. El propio Pezeshkian defendió durante la cumbre que los BRICS deben crear mecanismos que impidan que un país pueda «perturbar el comercio legítimo de otro mediante el monopolio de un instrumento financiero o una tecnología».

La intención de los BRICS no pasa, al menos por ahora, por crear una moneda común que sustituya al dólar, sino en ampliar las liquidaciones en yuanes, rupias, rublos y otras divisas nacionales, conectar sistemas de pagos y crear instituciones financieras capaces de mantener el comercio y la financiación incluso cuando alguno de sus miembros queda sometido a sanciones.

El dólar continúa jugando en otra liga

El bloque representa alrededor del 40 % del PIB mundial medido en PPA, frente a aproximadamente el 28 % del G7, y aporta ya más de la mitad del crecimiento económico mundial. Sin embargo, cuando el PIB se calcula a tipos de cambio de mercado, el G7 conserva más del 40 % de la economía global, mientras los BRICS representan alrededor del 26 % del comercio mundial.

La diferencia es todavía mayor en el terreno financiero. El dólar mantiene aproximadamente el 57 % de las reservas internacionales y participa en el 89 % de las operaciones mundiales de divisas. El yuan, pese al enorme peso de China en la economía global, continúa representando apenas una pequeña fracción de los pagos internacionales.

El propio bloque arrastra además importantes contradicciones. China concentra buena parte de su producción económica y el yuan sería la única moneda con tamaño suficiente para disputar progresivamente espacio al dólar, pero los controles de capital impuestos por Pekín dificultan su utilización como gran reserva internacional. India tampoco contempla con entusiasmo sustituir la dependencia estadounidense por una dependencia china y apuesta por potenciar su propia rupia.

Los BRICS difícilmente podrán, por tanto, destronar al dólar a corto plazo. Pero tampoco necesitan hacerlo para conseguir uno de sus principales objetivos. Si logran disponer de suficientes sistemas de pagos, bancos, monedas, aseguradoras y fuentes de financiación fuera del circuito occidental, países como Rusia o Irán podrán mantener una parte creciente de sus relaciones comerciales aunque Washington o Bruselas intenten aislarlos financieramente.

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