Clarisa Sekulits, autora del libro 'Invertir te renta'.
Clarisa Sekulits, experta en inversión y ahorro: «Los españoles estamos perdiendo poder adquisitivo a pasos agigantados»
El aumento de la inflación mina los ingresos familiares. Esta experta anima a invertir para sacar más rendimiento al ahorro.
Clarisa Sekulits tuvo un abuelo serbio, pero ella es española. Periodista especializada en información económica y financiera, ha trabajado en Expansión, Funds People, Actualidad Económica y la Agencia EFE. En la actualidad es responsable de Educación Financiera en el neobanco MyInvestor. Acaba de publicar el libro Invertir te renta. Guía para gente que no mueve su dinero (y sabe que debería).
En él explica de manera amena, con muchos ejemplos y anécdotas, cómo aprender a mover el dinero, algo básico para no empobrecerse día a día. «El primer reto es convertir a los ahorradores españoles en inversores; que no tengan el dinero aparcado en la cuenta corriente. Estamos perdiendo poder adquisitivo a pasos agigantados por la inflación», señala.
Recomienda a los inversores particulares y a las familias plantearse sus objetivos de acuerdo con lo que sugieren los expertos en planificación financiera: «Destinar el 50 % de los ingresos a los gastos imprescindibles (vivienda, etc.); el 30 % a los superfluos (ocio, viajes...), y el 20 % al ahorro y la inversión».
No le parece buena idea invertir en función del momento actual de los mercados, sino basándose en las necesidades personales, con unas metas y unos plazos, fijando a partir de ello una estrategia, por ejemplo de cara a tener un dinero adicional que complemente la pensión en el futuro: «Hay un riesgo real de que la pensión pueda no ser suficiente para mantener una vida digna el día de mañana. Han alertado sobre ello diferentes instituciones, entre ellas el Banco de España. Por eso, si se complementa la pensión con ahorro privado, mucho mejor. Y si al final se soluciona y hay una pensión digna, esa inversión puede quedar para los hijos o los nietos. La precaución no está de más. No hay que dejar la solución solo en manos de los políticos».
Sobre el inversor español, recalca como característica propia y diferencial respecto al inversor europeo su «fobia al riesgo», «la querencia por el inmobiliario» y una educación financiera que está «por debajo de la que tienen los inversores europeos».
Esta limitación se traduce en que a menudo dejan el dinero aparcado en la cuenta corriente, y haciéndolo «pierden». «La Bolsa, por ejemplo, tiende a subir a largo plazo», sostiene.
Con los jóvenes está habiendo «un cambio de tendencia muy claro. Son una generación 100 % digital. Comprenden la tecnología enseguida y tienen un acceso inmediato a la banca y la inversión online. Quieren hacerse ricos ya e invierten, por ejemplo, en criptomonedas. No siempre comprenden el riesgo que están asumiendo».