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El ministro de Transportes, Óscar Puente

El ministro de Transportes, Óscar PuenteEFE

Tres años de caos ferroviarios y dos trágicos accidentes: radiografía de la caída de Óscar Puente

Óscar Puente ha dimitido como ministro de Transportes después de que dos trágicos accidentes ferroviarios dejasen 115 muertos en tan solo nueve meses

A menos de un mes de las elecciones generales, y tras el trágico accidente ferroviario que tuvo lugar este miércoles en Urda (Toledo), en el que al menos 69 personas perdieron la vida, Óscar Puente ha dimitido como ministro de Transportes. Durante el tiempo que ha estado al frente de esta cartera no solo ha vivido esta tragedia, también la que tuvo lugar el pasado 18 de enero en Adamuz (Córdoba), donde fallecieron 46 personas. En total, ambas catástrofes se han cobrado la vida de, al menos, 115 personas en tan solo nueve meses, precipitando así su salida del Ejecutivo.

Ambos siniestros se suman a una larga lista de incidentes que han tenido lugar durante los casi tres años que Puente lleva al frente de Transportes. En el verano de 2024 se formaron numerosos caos a raíz de incidencias técnicas, que dejaron durante horas a los pasajeros tirados dentro de los convoyes y sin aire acondicionado.

Uno de los más llamativos fue el de un tren avril que cubría el trayecto Madrid-Levante. El convoy averiado se quedó bloqueado en el túnel que une la estación de Atocha con Chamartín, sin aire acondicionado y sin opción de que los viajeros pudieran abrir las puertas ni las ventanas, por lo que algunos de ellos la emprendieron a golpes contra las mismas hasta que las rompieron.

Imágenes del interior del tren AVLO averiado a las puertas de Chamartín

Imágenes del interior del tren AVLO averiado a las puertas de Chamartín

Dos meses después, en octubre, dos incidencias que tuvieron lugar, prácticamente, de manera simultánea dejaron tirados a más de 15.000 pasajeros. Por un lado, un tren sin pasajeros, que iba remolcado hacia los talleres, descarriló en el túnel que une Puerta de Atocha y Chamartín. Esto afectó al tráfico ferroviario de AVE, especialmente al que comunicaba Madrid con Levante y Murcia.

Con la estación de Atocha saturada, los servicios de AVE, AVLO y Avant y las líneas de Cercanías C3, C4, C5 y C7 se vieron interrumpidos por la presencia de una persona no autorizada en la pasarela superior de la estación. La situación obligó a cortar la tensión en la estación, lo que supuso que, pasado un tiempo, los pasajeros que viajaban en los trenes detenidos comenzaron a quedarse a oscuras, algo habitual en estas ocasiones.

2025 comenzó con problemas en las vías. Un fallo informático detectado a primera hora del 1 de enero dejó inoperativos los trenes autopropulsados de la serie 106 de los Talgo Avril. Esto afectó, sobre todo, a los trenes que unen Madrid con Galicia y Asturias, pero también los que unen la capital con Zaragoza y Barcelona y con el corredor mediterráneo (Valencia-Alicante-Murcia).

A este le siguieron otros como el vivido tras el puente de mayo, por el robo de catenaria que supuso la interrupción durante más de 13 horas de la conexión ferroviaria entre Madrid y Sevilla, afectando a casi 11.000 pasajeros y a cerca de una treintena de trenes. Una situación que, según el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, se había visto agravada por el enganchón con la catenaria de un tren de iryo.

Y ese verano volvió el caos, quedándose numerosos trenes sin luz y sin aire acondicionado, con la temperatura en el exterior cercana a los 40 grados, por incidencias técnicas. Los trabajadores de Renfe las achacaron a un mantenimiento deficiente de la red que arrastraba años de negligencia.

Sin mantenimiento en las carreteras

Las carreteras también se encuentran en un mal estado. Según el estudio que hace cada dos años la Asociación Española de la Carreteras, de un total de 160.000 kilómetros de carreteras, unos 54.000 kilómetros requieren una actuación inmediata al presentar un estado lamentable y deficiente.

De estos, unos 34.000 necesitan una intervención urgente para no comprometer la seguridad de los conductores, unos datos que confirman la reflexión final en la que indica que las carreteras españolas no estaban tan mal desde los años 80.

Los propios guardias civiles han reconocido que están en un «estado lamentable por la falta de mantenimiento». Se trata de un problema que viene arrastrando desde hace años pero, tal y como ha explicado un agente a El Debate, parece que estamos aún peor que antes por una sencilla razón: «Este año el mantenimiento es menor aún. Los pasados veranos era habitual ver reparaciones de urgencia de operarios para socavones y problemas concretos, pero este año no se está haciendo prácticamente nada. No sé si será por un problema de fondos o por qué».

De hecho, el agente confirma que las carreteras «indudablemente están detrás de accidentes que ocurren a diario, pues lógicamente los socavones provocan situaciones de riesgo».

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