Pepe Álvarez, secretario general de UGT.
Entrevista - Primera parte
Pepe Álvarez: «Hay votantes de Vox en UGT que se sienten identificados con esta convocatoria de huelga»
El secretario general de UGT asegura que no se ha convocado en ocho años una huelga al Gobierno de coalición de Pedro Sánchez «porque las políticas que ha desarrollado son muy favorables para los trabajadores»
Pepe Álvarez, sobre su patrimonio: «Después de toda una vida trabajando, creo que me ha dado para tener un ático»
Un día antes de que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, hiciera una enmienda a su propio Ministerio en la sede de UGT alentando secundar el próximo miércoles 11 de noviembre una huelga «absolutamente política», Pepe Álvarez, secretario general de un sindicato con 138 años de historia, visita la redacción de El Debate.
Sin rehuir ninguna cuestión –las consecuencias del accidente de Urda, Ceuta, su patrimonio, las subvenciones a los sindicatos–, analiza una huelga que lleva más de un calificativo y que se anunció el mismo día que Pedro Sánchez disolvió las Cortes. Con un toque de sentido del humor nada más empezar, «los sindicalistas con gambas sí», envía un mensaje conciliador: «Este país necesita menos fuego y más diálogo y acuerdos».
–Nada más convocarse la huelga del 11-N, María Jesús Montero declaró como si fuera la portavoz de los sindicatos: «La huelga general se convoca contra la oposición». Es así, ¿en lugar de contra el Gobierno que debe responder por su gestión?
–A mí me gusta administrar los temas que me corresponden y no me gusta ni que María Jesús Montero ni el señor Feijóo calificara que era una huelga contra la oposición. En realidad, es una huelga atípica, que es consecuencia de un hartazgo del conjunto de la sociedad, cuyo detonante es una señora que desahucian de su casa, se muere en el hospital a los pocos días, y los jóvenes toman las plazas de nuestras ciudades. En ese camino dos reales decretos leyes decaen y generan una conmoción en el país, y mucha gente en la calle nos interpela a las organizaciones sindicales.
Somos plenamente conscientes de que no hay salario que aguante el aumento del precio de la vivienda. No hay convenio posible que puedas negociar. Si le sumas el coste de la vida, los precios al alza por la guerra de Irán, se genera una situación a la que hemos querido dar respuesta, porque no queremos perder el papel de ser canalizadores del descontento y malestar ciudadano, que va más allá de los centros de trabajo. Somos un sindicato de clase.
–Si uno de los motivos de la huelga es la crisis de la vivienda, ¿la pancarta de UGT irá contra el Gobierno de coalición progresista que apenas ha construido nada y cuya medida estrella fue poner en marcha una página web?
–No, claro que no irá contra el Gobierno. ¿Cómo vamos a hacer una huelga a un Gobierno que ha subido el salario mínimo interprofesional un 66 %? ¿Cómo vamos a hacer una pancarta contra un Gobierno que hemos llegado a un acuerdo en el año 2021 que revaloriza y garantiza el sistema público de pensiones hasta el año 2050? ¿Cómo vamos a ir con una pancarta contra un Gobierno que en vivienda tiene unas responsabilidades relativas? Reclamamos un pacto de Estado por la vivienda. Y, en ese sentido, también interpelamos al Gobierno del Estado, pero no es una huelga que el centro sea el Gobierno.
Hay que hablar de la Ley del Suelo, de la protección de viviendas para siempre y que las tres administraciones pongan recursos para que esas viviendas no sean vendibles
–Pero el Gobierno central es el que lleva prometiendo viviendas desde 2008 y no ha cumplido…
–No soy ni ministro ni portavoz ni tengo ningún interés. Hay una Ley de Vivienda aprobada que una parte de las comunidades autónomas de este país se han declarado insumisas. El Estado, desde el punto de vista normativo, tiene mucho más trabajo que desarrollar del que hizo hasta ahora, porque una parte ha decaído en el Parlamento, pero también hay que hablar de la Ley del Suelo, de la protección de viviendas para siempre y que las tres administraciones pongan recursos para que esas viviendas no sean vendibles, de una nueva filosofía del urbanismo y, a corto plazo, limitar el precio de los alquileres y la presencia de los fondos buitre en el mercado inmobiliario. Los bienes como la vivienda no son para especular.
–Se da cuenta de que así nunca interpelan al Gobierno por su gestión durante estos ocho años, pero en cambio señalan al hipotético próximo Gobierno…
–Esta es una convocatoria de huelga general que interpelamos a todas las administraciones. La pregunta fue si iba a llevar una pancarta contra un gobierno determinado. No le hemos convocado una huelga general a este Gobierno porque las políticas que ha desarrollado son muy favorables para los trabajadores y trabajadoras. No convocamos huelgas generales porque pasen unos años, como algunas personas pretenden. Han pasado catorce años, ¡ojalá que pasen cincuenta y no se tenga que convocar otra huelga general! Querrá decir que hay un proceso de reparto de la riqueza adecuado y corresponsable.
Pepe Álvarez, secretario general de UGT.
–En relación con el 11-N, ¿tienen más sentido las huelgas del 10 y 12 de noviembre del sector ferroviario que reclaman más seguridad después de dos accidentes mortales en menos de diez meses?
–Por supuesto que no. Nuestra huelga tiene todo el sentido porque la reclamación de servicios públicos incluye al sector ferroviario. Nuestras organizaciones en el ámbito ferroviario llevan muchos años, antes de que entraran las empresas privadas, que seguramente parte de los males vienen como consecuencia de este proceso de liberalización que ha multiplicado el tráfico de trenes con unas infraestructuras que no se previó que tenían condiciones para soportar esta cantidad de movimiento ferroviario.
El sector ferroviario necesita empleados: las plantillas se han quedado muy cortas y falta mantenimiento
–Le doy un dato: el Ministerio de Transportes ha ingresado más de 11.000 millones de euros de fondos europeos en los últimos cinco años, que podría haber invertido para que el ferrocarril fuera más seguro.
–No sé qué ha pasado, pero tengo plena confianza en un Estado que hace un control riguroso de las cuentas que no dependen ni del ministro ni del presidente. Supongo que si alguien va a la contabilidad nacional verá dónde se ha invertido esas partidas de la Unión Europea. En todo caso, el sector ferroviario necesita empleados. Las plantillas se han quedado muy cortas. Y necesita mantenimiento. La inversión que se hace en España en relación con la de otros países del entorno europeo, como Francia o Alemania, está prácticamente a la mitad en mantenimiento que esos países.
–Con lo cual me da usted la razón. Se ha priorizado la obra nueva antes que el mantenimiento.
–No quito razón. Repito que ese debate es con el ministro actual que lleva la cartera e igual tiene datos para dar una respuesta. Soy el secretario general de un sindicato y situó que en España faltan medios humanos, tecnológicos, de inversión, y de mantenimiento en nuestra línea ferroviaria. Pero no quiere decir que cometa la irresponsabilidad de decir que la alta velocidad no es segura. Cojo la alta velocidad Madrid-Barcelona cada semana y voy a continuar con absoluta seguridad.
En este país, el primer sindicato que puso el grito en el cielo por achacar el accidente a un error humano fuimos nosotros
–Solo digo que ha habido una inyección enorme de fondos para que se hubiera invertido más en mantenimiento, que es incluso una de las exigencias de los sindicatos ferroviarios.
–Los sindicatos ferroviarios, entre los que está el mío. En este país, el primer sindicato que puso el grito en el cielo por achacar a un error humano el accidente hemos sido nosotros. Los trabajadores del sector viven este señalamiento en carnes propias con un dolor tremendo, nada que ver con las víctimas, entre las que también están trabajadores ferroviarios.
–Incluso se han filtrado los audios del centro de control de Adif donde se ha detectado el posible rastro de la Secretaría de Estado de Comunicación.
–Desconozco esos datos, no estoy en la investigación, pero nuestra organización por indicación de una de las personas afectadas va a presentar una demanda contra Adif por la filtración. Hay que darle tiempo al tiempo, ya conoceremos cuando llegue el momento qué es lo que ha pasado, pero hacerlo en caliente es muy pueril y miserable. Lo digo desde la perspectiva de los trabajadores del sector ferroviario que se sienten señalados y que tienen familias. Hay que tener un respeto para las personas.
Pepe Álvarez, secretario general de UGT.
–¿Cree que ésta bien que Óscar Puente haya dimitido?
–Más allá de dónde haya salido la filtración, me parece que el comportamiento de Óscar Puente le honra que haya decidido que alguien tiene que asumir las responsabilidades políticas.
–UGT lleva como lema en la huelga general: «Movilízate». ¿Qué porcentaje de apoyo esperan?
–Espero que el porcentaje sea muy alto. Estoy absolutamente convencido de que va a haber algunas comunidades autónomas donde el porcentaje va a ser altísimo. La huelga general va a tener un éxito muy importante laboral. Aunque en 1988 era muy joven, tengo la percepción de que se parece bastante a la huelga general del 14 de diciembre del 88. Hay hartazgo. El nivel de concienciación de la sociedad me parece altísimo. Hay en la calle mucha gente que apoya la huelga que vota a todos los partidos políticos, no solo a los que dan soporte al Gobierno actual. Solo hace falta ver las encuestas. Hemos hecho alguna desde el sindicato, que pone de manifiesto que hay una aprobación también de los votantes de Vox.
Hay personas en UGT que van a votar a Vox y se sienten plenamente identificadas con esta huelga general
–¿De verdad cree que personas que votan a Vox también podrían ir a la huelga?
–Por mucho que alguien se escandalice, las organizaciones sindicales somos un reflejo de la sociedad. Estoy absolutamente convencido de que hay muchas… Bueno, muchas, seguramente que pocas, porque muchas seguro que no hay, pero hay personas en la UGT que van a votar a Vox y se sienten plenamente identificadas con esta convocatoria de huelga general. O al Partido Popular. Esta convocatoria, desde el punto de vista político, no de los dirigentes políticos, es muy transversal. Por eso no acabo de entender por qué se han puesto de culo con una huelga que desde el primer momento le dijimos a María Jesús Montero: «Déjanos decir a nosotros a quién va dirigida, que la convocamos nosotros». E interpela a todas las administraciones, cada una en el nivel en el que se sienta aludida, y a la patronal.
–Alberto Núñez Feijóo ha enviado un aviso a los sindicatos diciendo que la huelga «después de 69 muertos es un error» y que ligarán «su imagen a la de Pedro Sánchez». Afirma: «No vamos a protegerles de sus equivocaciones». ¿Qué piensa de sus palabras?
–Oportunas no son. Conozco a Núñez Feijóo, he tenido relación con él cuando era presidente de Galicia. Es el primer presidente del PP que viene e interviene en un congreso de la UGT. Me han dado cierta tristeza, porque me gustaría vivir en un país donde el centro derecha, la derecha, mirara a las organizaciones sindicales como un elemento importante de reequilibrio en la sociedad. No quiero pensar que es una amenaza, porque sería un error imperdonable, pero puede ser que haya gente de mi sindicato que piense que nos están amenazando, sobre todo si escuchamos después lo que ha dicho el señor Abascal.