Le voy a dar un dato, señora ministra: el informe que desmonta el triunfalismo sobre el empleo
Yolanda Díaz ha calificado de «increíble» la caída del paro en noviembre, pero el análisis de los datos muestra tendencias que dan la voz de alarma
Al calor de unos buenos datos de empleo, la ministra del ramo, Yolanda Díaz, no dudó en salir a la palestra mediática y calificar el dato del paro del mes de noviembre como «increíble», destacando además que estas cifras se alcanzan «después de la mayor crisis económica que ha vivido el país».
Es curioso que la misma persona que se escondió en abril de 2020 cuando el paro real (paro registrado más trabajadores en ERTE) se acercó a 7,4 millones de trabajadores, ahora no duda en salir a capitalizar el éxito de unos datos que son buenos, pero ¿son tan buenos como nos dice la ministra?
Para intentar responder a esta pregunta vamos a coger perspectiva en un doble eje: espacial –mirando a nuestro alrededor– y temporal –mirando de dónde venimos–.
Mirando a nuestro alrededor vemos que el empleo se ha recuperado en España, pero se ha recuperado menos que en el resto de Europa. Esto es consistente con el hecho de que mientras Francia (99,9 %), Italia (98,7 %) o Alemania (98,4 %) prácticamente han recuperado los niveles de PIB previos a la pandemia, España aún se encuentra al 93,4 % de su nivel previo a la pandemia.
De hecho, la brecha de paro de nuestro país con respecto a la media europea es hoy mayor (7,2 puntos) que antes de la pandemia (6,4 puntos). Como diría la propia ministra «le voy a dar un dato». Según Eurostat, a cierre de octubre (último dato publicado) tenemos la mayor tasa de paro general de Europa (14,5 % vs 7,3 % de media de la eurozona), la segunda mayor tasa de paro juvenil (30,6 % vs 16 % de media de la eurozona) y la segunda mayor tasa de paro femenino (16,3 % vs 7,7 % de media de la eurozona), en los dos últimos casos superados por muy poco por Grecia.
Por no parecer reiterativos ante el lector, adjuntamos sólo el primero de los gráficos, el que nos sitúa a la cabeza del paro en Europa, duplicando la tasa media de la eurozona.
Tasa de paro en Europa en el mes de octubre
Que se haya ampliado la brecha del desempleo entre nuestro país y el resto de los países europeos o que uno de cada cuatro parados europeos sea español no parece que sean datos de los que sentirnos especialmente orgullosos. Seguimos en el vagón de cola del empleo europeo.
La importancia de las inercias
El segundo gráfico que vamos a utilizar nos va a permitir coger perspectiva temporal. He de confesar que este es el gráfico que más me gusta porque sistemáticamente lo utiliza la ministra para decir sus medias verdades y mentiras enteras.
Porque las inercias no se cambian de la noche a la mañana, y es verdad que el pico del paro en la anterior crisis se marcó en febrero de 2013, pero ese dato puntual no puede ocultar la buena evolución del empleo que se produjo tras la aprobación de la reforma laboral de Fátima Báñez.
El Partido Popular se encontró con una dinámica de destrucción de empleo, que había mandado al paro a 2.258.000 personas con el Gobierno de Rodríguez Zapatero y ese pico se marcó en el tiempo que tardaron el Gobierno del Partido Popular y la reforma laboral en revertir la situación heredada; de hecho, al final de la legislatura del Gobierno de Rajoy se acabó con 1.260.197 parados menos y se dejó una inercia de creación de medio millón de empleos al año.
De hecho, es mentira que ese pico de febrero de 2013 sea el récord de paro en nuestro país, lo fue de la anterior crisis, pero –para desgracia de la actual ministra de empleo– el récord absoluto se marcó en abril de 2020, bajo su gobierno cuando se alcanzaron 7.383.605 parados reales.
Evolución del número de parados desde 2008
Y es verdad que el empleo real se ha recuperado razonablemente bien, pero hablando de inercias y tendencias heredadas creo que aun tenemos un millón de parados más de los que tendríamos en otro contexto. Explico esta afirmación con el gráfico anterior y un simple juego de predicción (pido perdón a mis profesores de Econometría por lo poco riguroso de este análisis), un millón de parados es la diferencia entre el número de parados actual y la línea azul que marca la tendencia que venía del gobierno del Partido Popular.
De hecho, el cambio de Gobierno en junio de 2018 ya provocó un cambio de tendencia en la reducción del paro: se seguía reduciendo, pero a un ritmo mucho menor (el que marca la línea anaranjada, de pendiente mucho menor). A ojo de buen cubero, podríamos decir que el cambio de gobierno nos ha costado tener 550.000 parados más, que es la diferencia entre la línea azul y la naranja; el resto, la diferencia entre el nivel de paro actual y la línea naranja son los 450.000 parados más consecuencia de la pandemia.
La inoperancia del Gobierno
De este análisis más visual que científico se deducen dos cosas: la primera es que recuperar los niveles de empleo previos a la covid no significa que la pandemia no haya tenido consecuencias negativas en términos de pérdida de empleo. Sin la pandemia el paro debería estar mucho más bajo.
La segunda es la inoperancia de este Gobierno que, disponiendo de 150.000 millones de euros más de presupuesto entre 2020 y 2022, y de 54.000 millones de euros de fondos europeos en esos mismos años es incapaz de relanzar la economía y recuperar la dinámica de creación de empleo que logró el Partido Popular en un contexto fiscal mucho más restrictivo. Sin un gobierno socialcomunista el paro debería estar mucho más bajo.
Con dos simples gráficos podemos concluir que, ni mirando a nuestro alrededor ni mirando atrás, deberíamos ser triunfalistas con la evolución del empleo en nuestro país. Y por acabar, señora ministra, el razonablemente buen comportamiento del empleo en esta crisis se ha producido con el marco laboral definido en la reforma laboral de 2012, por lo que nos debería explicar su insistencia en derogarla; sobre todo sin tener ninguna alternativa mejor.