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Vivienda

Quique Escrivá, inversor: «Creo que es el negocio más rentable dentro de la inversión inmobiliaria»

El empresario, ex policía y propietario de una veintena de mini pisos, explica en uno de sus vídeos cómo transforma locales en viviendas de pequeño formato

La escasez de vivienda asequible y el aumento de la demanda de alquiler han impulsado en los últimos años fórmulas alternativas dentro del mercado inmobiliario. Entre ellas, los llamados mini pisos, una tipología que busca cubrir el espacio intermedio entre el alquiler por habitaciones y el arrendamiento de una vivienda convencional.

En este contexto se sitúa la actividad de Quique Escrivá, inversor inmobiliario y creador de contenido en YouTube, que en uno de sus vídeos detalla su experiencia con este modelo de negocio y muestra varios proyectos en desarrollo.

De la Policía a la inversión inmobiliaria

Escrivá tiene 47 años y procede de un ámbito profesional ajeno, en principio, al sector inmobiliario. «Antes era policía», explica en la grabación, donde precisa que lleva unos años en excedencia. Lo que comenzó como un hobby, la inversión en vivienda, acabó convirtiéndose en su actividad principal.

En la actualidad es propietario de «alrededor de unos 20» mini pisos, con otros inmuebles alquilados por habitaciones. Según indica, el número de inquilinos coincide prácticamente con el de estas viviendas de pequeño formato.

Un nicho entre dos modelos de alquiler

El inversor defiende que los mini pisos responden a una necesidad concreta del mercado. «No es ni alquiler por habitaciones ni un alquiler de una vivienda grande», señala, y añade que este tipo de producto está pensado «para los que no quieren vivir en una habitación o los que no pueden permitirse vivir en un piso grande».

A su juicio, esta posición intermedia explica la alta demanda y la rentabilidad del modelo. «Creo que es el negocio más rentable dentro de lo que la inversión inmobiliaria a día de hoy», afirma.

Rentabilidad

Durante el recorrido por una de las obras en curso, Escrivá detalla las cifras previstas. En un inmueble del que se obtendrán nueve mini pisos, asegura que la rentabilidad esperada se sitúa «en torno a un 12-14 %». El proyecto incluye también trasteros vinculados a cada vivienda, una estrategia que, según explica, permite «aportar más valor y poder subir la rentabilidad».

En otro ejemplo, ya finalizado, muestra una vivienda tipo estudio con cocina, baño y acceso a una terraza comunitaria. Según sus cálculos, frente a un alquiler tradicional de unos 700 euros, este formato permitiría alcanzar ingresos de «sobre 1.600 euros».

Uno de los ejes del modelo que expone Escrivá es el cambio de uso de locales comerciales en desuso. «Como hay mucha necesidad de vivienda, pues en este tipo de propiedades que ya tienen desuso, que no van a tener una actividad económica, podemos hacer un cambio de uso de local a vivienda», explica.

En uno de los casos mostrados, un local de «ciento y pico metros» permite obtener dos viviendas independientes, con buena iluminación al tratarse de un espacio esquinero en una calle principal.

El inversor también aporta datos sobre la actividad de su equipo a lo largo del año. Afirma que se han vendido y puesto en rentabilidad «unas 227 propiedades este año», con un objetivo inicial de 250 operaciones. «Parece ser que el objetivo de este año se va a cumplir», señala, subrayando la intensidad de la actividad, que combina jornadas de obra con frecuentes visitas a notaría.

En su cierre, Escrivá enmarca este modelo como una doble respuesta. Por un lado, a la necesidad de vivienda. Por otro, a la demanda de alternativas de inversión inmobiliaria comparables, en su planteamiento, a otros activos financieros. «Estamos súper orgullosos de sacar vivienda al mercado para que la gente pueda tener un techo y vivir», concluye.